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02/09/2005
Esperando al olvido . Me siento frente al mar esperando tu llegada con los ojos llenos de infinito y de distancia , la arena caliente , el agua en calma , el alma desgarrada , sin palabras . Me acurruco y me abrazo , siempre sola , llena de recuerdos que me atan . Sentada sin hablar , el tiempo se me agolpa en la garganta . Ni el calor , ni los gritos , ni la gente . Nada está ahí , nadie me llama . Sigo esperando quieta , inmóvil , asustada de este amor que me atraganta. El olvido no llega , no me quiere . Mi corazón , sin tí es mi enemigo , la vida sin tí , casi me mata .
03/09/2005
Caballeros Asegurados Un día de tórrido sol llegó un jinete cansado y polvoriento al gran castillo, accedió por los grandes portones y mientras tras de sí descendía el puente levadizo desmontó de su negro corcel y subiendo escalinatas y atravesando corredores llamaba a gritos a su consorte. -¿Dónde estáis amor mío? ¡He regresado! Su cónyuge apareció por unas de las puertas y con cara radiante contéstole. - ¡Ah! Ángel de amor; habéis regresado..., ¡gracias al cielo que os ha devuelto! - Sí, y vengo con hambre de placer, quiero besaros, mordiscaros, lameros, mascaros... ¡Qué muero de continencia si no os tomo ya mismo! - Claro que sí, sol de mi alma, ¡podéis tomarlo, lamerlo, comerlo, meterlo y sacarlo, pero antes ¡ Quitadme este maldito cinturón de castidad, por amor del cielo!¡Doña Leonor, ¿cuándo se ha visto que una desposada ponga a su esposo y señor un cinturón de castidad? Y así fue que dio comienzo la emancipación de las damas y el mundo empezó a trocarse a mejor mientras los trovadores, jubilosos y alegres cantaban. ¡Qué proeza, qué osadía, la de doña Leonor que colocó a su señor cerrojo férreo a su hombría!
04/09/2005
Culto al cuerpo (A la chica que, sin poder, corría esta mañana por la playa) Ya desde niña me decían Casilda: casi fea, casi gorda. Sí, mi físico ha marcado mi vida, seguramente desde la guardería aunque, por fortuna, ya no recuerdo esos años. Ojalá pudiera borrar igual la pubertad y la adolescencia. Y ya quisiera poder eliminar de un plumazo a Paco, a Sandra y a tantos otros de mi memoria. Por suerte, o más bien por desgracia, no soy tonta. Digo que quizá por desgracia porque, si fuera estúpida, no me daría cuenta de cómo es mi cuerpo. A veces la ignorancia consigue la felicidad mucho más efectivamente que la sabiduría. Decía que como tengo una inteligencia normal, me doy cuenta de cómo soy. Sí, soy gorda y soy fea; y así son las cosas. Afortunadamente tengo conocidos (no creo que lleguen al nivel de amigos, la verdad) que son amables. Ya no es como en la infancia, faltaría más. Es una suerte que al crecer, se desarrolle tanto la hipocresía. Seguramente sí lo comenten a mis espaldas, pero ojos que no ven... ¡Bendita edad adulta!, todo el mundo añora la niñez. Yo no, en absoluto, no volvería a pasar por eso ni por todo el oro del mundo. Ser como soy tiene alguna ventaja, no crean. De jovencitas, cuando salíamos por ahí, nunca se me arrimaban los moscones, como le pasaba siempre a Sandra; que ponía una cara de aburrida que parecía que se iba a morir. Además, la mayoría eran unos macarrillas horteras que no había por donde mirarlos. (Que seré fea, pero yo también tengo mi gusto, no vayan a creer). Bien es verdad que, aunque hubiera sido una vez en mi vida, me hubiera gustado experimentar lo que Sandra sentía en ese momento. Sí, hubiera estado bien. Yo, durante unos años, me acercaba a mi amiga a tentar a la suerte, pero no hubo manera. Por aquella época achaqué a la mala fortuna que, cuando la acompañaba, ningún pelma se acercaba a mi amiga. Ahora, con el tiempo, entiendo que la famosa diosa no tuvo nada que ver, así como comprendo los motivos de Sandra para insistir tanto en que me fuera con ella a la discoteca. Hasta que conocimos a Paco, claro. Paco sí se acercó a nosotras un día. Incluso habló con las dos. Fue amable con ambas, bailó con ella y, pásmense: ¡conmigo!. (De lo que son capaces los hombres por una chica como Sandra). Claro, a mí nunca me habían sacado a bailar. Cuando Paco lo hizo, mis ilusiones de inocente jovencita despertaron de su letargo y brotaron a borbotones, como saliendo de una botella de cava. Pero es cierto que no duraron demasiado. No di demasiada importancia al hecho de que bailara mucho más con mi amiga, ni a que, cuando lo hacía conmigo, la mirara a ella constantemente. Me alegro de no haber reparado en eso en aquel momento. Ese rato de felicidad, que me llevé para el cuerpo, ya no me lo quita nadie. La desilusión vino después, cuando Sandra empezó a llamar cada vez menos y, por tanto, yo empecé a salir cada vez menos también. Ella era la única "amiga" que tenía. Yo soñaba con Paco. Sabía que eran sueños imposibles pero, al menos, me permitía esos ratos de "dicha virtual". Un día, paseando yo sola, me crucé con ellos dos. Bueno, yo los vi, pero ellos no estaban para verme a mí, con los ojos cerrados y las bocas mezcladas de tal forma que no se sabía cuál era la de quién. En fin, no es que me sintiera traicionada ni nada de eso; en el fondo lo sabía. Lo que más me fastidió es que mis momentos de felicidad virtual se terminaron con aquel beso y, encima, no fue un beso que me dieran a mí. No he vuelto a tener otra amiga como Sandra, aunque sí muchos conocidos. No he dejado de salir por ahí a cenar, tomar alguna copa y eso; pero no ha vuelto a haber nadie como ella. Aún siento una alegría especial cuando la veo por la calle empujando el carrito de su hijo. Ella todavía me saluda con una sonrisa algo cortada, como si se sintiera culpable por algo. Yo le diría que no tiene que sentirse mal, que es ley de vida. Pero como ya no hablamos, me da reparo. Podría preguntarme qué es lo que estoy diciendo y tomarme por una presuntuosa. (¡Lo que me faltaba ya!). Ya he intentado adelgazar varias veces. He probado todos los productos "milagro" que salen en los anuncios de la radio o en las televisiones por la noche. Me compré también uno de esos cinturones "mágicos" que, a base de impulsos eléctricos y ondas "ortogónicas", te reducen un montón de centímetros sin esfuerzo alguno. Lo peor de todas estas falacias no es el dinero malgastado, qué va. Lo peor es lo estúpida que se siente una por haber pensado que las dichosas ondas "ortogónicas" existen de verdad. Y todo por unas ilusiones vanas. El marketing se aprovecha de las miserias humanas, sí. También he probado todos los regímenes habidos y por haber: El del melocotón, el de la piña, el de la sopa "come-grasas", el método especial X de los cereales "Pelows". Ni que decir tiene que ninguno me ha funcionado. Alguna vez he perdido un par de kilos, sí; pero antes de quince días, había recuperado cuatro. La vez que más cerca estuve de conseguirlo fue cuando acudí a una clínica privada con doctores que te ponían unas dietas (disociativas, las llamaban), en las que podías comer todo lo que quisieras, siempre y cuando sólo fuera de lo que ellos te dijeran. Cierto, funcionó, perdí veinte kilos. El problema fue cuando empecé a comer de todo otra vez. Sí, duró más tiempo que las demás, eso es cierto, pero no tardé en recuperar veinticinco. No hay remedio, el único modo es el ejercicio y comer poco. Así que decidí hacer deporte y comer menos. Ya estaba bien, no podría dejar de ser fea, pero sí de ser gorda. El primer contratiempo para mi nueva determinación fue ir a la tienda de deportes a comprar algo más o menos adecuado. Imposible, sólo pude comprar unas zapatillas. Nada de ropa en la que embutirme, aunque fuera estirándola bien y apretándome yo. Salí de allí con mis deportivos nuevos y muerta de vergüenza. En fin, busqué entre mi propia ropa, unos pantalones y una camiseta ligera, me calcé mis flamantes zapatillas blancas y salí al paseo marítimo a sudar como era debido. Empecé a correr con mis mejores zancadas, creo que los sudores me llegaron a los diez metros recorridos. Más o menos. Pero insistí. Los corredores habituales, con sus ropas ajustadas de famosas marcas deportivas, me adelantaban por la izquierda y la derecha. Yo, cuando podía, levantaba la vista y los veía alejarse. La gente me miraba: mi estilo no debía ser muy ortodoxo, pero yo no me rendía, estaba dispuesta a continuar y así lo hice hasta que creo que encontré en el pavimento una losa un poco más alta que otra y, yo, que supongo que no levantaba demasiado los pies del suelo, tropecé. Me rompí la rodilla. El médico dijo que se acabó el footing. Dieta rigurosa para quitarle peso a la articulación. Bastón de por vida. Bueno, lo más probable es que esto me pasara por no aceptarme como soy, es verdad. O quizá porque esta sociedad, con sus chicas "vigilantes de playa", misses esqueléticas y tallas estándar, es la que no me acepta a mí. Y yo sólo quería integrarme, no sé... Ahora sigo mi rígida dieta, paseo con mi bastón, me siento en algún banco, frente al mar a leer; o escucho música en casa, empezando siempre por mi tema favorito: Hoy viene a mi la damisela soledad con pamela, impertinentes y botón de amapola en el oleaje de sus vuelos. Hoy la voluble señorita es amistad y acaricia finalmente el corazón con su más delgado pétalo de hielo.
08/09/2005
La regla ¿Alguna vez han oído decir que cuando estás a punto de morir te pasa toda tu vida por delante? Pues no es el único momento- El otro día mi novia me dijo: - Cariño, no me viene la regla- Y yo les aseguro que en ese momento, todo, ¿eh?, pero el pasado y el futuro y hasta el presente pluscuamperfecto si es que existe Me vi en una ranchera con cuatro niños yendo al híper. Ya sé que estas cosas pasan- ¡Pero que me pase a mí! ¡A mí!, que cuando me decían: - Paco se ha casado de penalti. Exclamaba: - ¡Será gilipollas! ¡Con la cantidad de cosas que hay para que no te pase esto! Sin ir más lejos la marcha atrás. Es mi método. Ya sé que me envidian. Yo es que soy partidario de lo natural, naturópata, vamos. Soy el Carlos Sainz de la marcha atrás. Un control, una pericia, una concentración- Lo que pasa es que hace dos semanas iba yo a mi marcha- Suave, suave, haciendo la tabla del diecisiete: "Diecisiete por uno diecisiete, diecisiete por dos treinta y cuatro-". ¡Claro!, ¡lo que sea antes que la eyaculación precoz! Yo tengo una técnica infalible para esto: si veo que voy muy deprisa pienso: "Karmele, Karmele, Karmele-" Y me relajo. Y si veo que la cosa baja pienso: "Claudia Schiffer, Claudia Schiffer, Claudia Schiffer-". Y oye, ¡da gloria verme! Bueno, como decía, iba yo a mi marcha, diecisiete por una diecisiete, diecisiete por dos treinta y cuatro y me llevo tres- Y en el momento clave a ella le dio la tos, y claro, empezó a agitarse y me rompió el ritmo. Yo controlo, ¡pero si ella se pone a improvisar! De todas maneras tiene que ser un retraso. Como mucho se me pudo escapar un espermatozoide, ¡dos todo lo más! ¡También sería casualidad que encontrasen el camino, con la oscuridad que tiene que haber allí! El caso es que cuando ella te confiesa: "Todavía no me ha venido", te acojonas. Te acojonas tanto que no dices más que tonterías: - A lo mejor te ha venido y no te has dado cuenta. - A lo mejor tú te has vuelto imbécil y tampoco lo sabes. En esas situaciones es cuando se demuestra que los tíos no tenemos ni idea. Nosotros confundimos el método Ogino, con el índice Nikkei: - Oye tú estás segura de que has contado bien los días, mira que este año es bisiesto... - Ya, en febrero, pero es que estamos en octubre. - A lo mejor lo llevas arrastrando desde entonces. - A ti sí que te arrastraban los huevos, que te da todo igual. - Huy, qué borde estás. ¡Eso es que te va a venir! Pero no le viene. Y tu vida cambia. Por la calle no ves más que embarazadas. Bueno, te cambia hasta el humor. Antes, cuando salían en televisión anuncios de compresas, hacías bromas. Ahora no. Ahora se hace un silencio en el salón, una tensión, una mal rollo- Sólo se oye: "Tun, tun, tun, tun, tun, tun, tun- uuuu iiii- ¿A qué huelen las nubes-?". ¿A qué huelen las nubes? ¡A Dodotis! Estás tan nervioso que no puedes ni trabajar. La llamas cada cinco minutos: - ¿Ya? - ¡No! Y deja de llamar que me pones nerviosa. Así es que te metes en Internet a buscar información. "A ver, regla punto com". Y te sale la Cofradía de la Virgen de la Regla con Rocío Jurado a la cabeza. "No, vamos a probar otra cosa- Retraso punto es". Y te sale Iberia. "Joder, cada vez vamos peor-". Y cuando desesperado pones "Penalti punto com" y te sale José María García- lo dejas. Y es que en Internet no se navega, se naufraga, porque nunca encuentras nada. Y la vuelves a llamar: - ¿Ya? - Que noooo, pesao. Así es que te compras la revista "Ragazza", que has visto que viene un artículo que se llama "La regla, tu mejor amiga". "Vaya, por fin algo científico". Y lees: "El estrés y los nervios pueden retrasar la regla". "Pues ya está, voy a tranquilizarla", te dices. Y la llamas: - ¿Dígame? - Ommmmm- - ¿Quién es? - Te pesan los párpados...- - Pero tío, ¿tú estás tonto? - Ommmmm- Imagínate una pradera, con pajaritos- pío, pío, pío- "¡Coño, me ha colgado! ¿Así como le va a venir la regla?- Si es que no colabora". Ya no sabes qué hacer. Cuando llega a casa y llama a la puerta antes de abrirle le dices por el telefonillo: - Cariño, ¿ya?, cariño, ¿ya?, cariño, ¿ya? - ¡Quieres abrirme! Cuando entras en casa con el Predictor en la mano, ella brama: - Como salga el circulito, te la corto- ¡Carlos Sainz! Por cierto ¿por qué se llama Predictor el Predictor? ¡Si no predice nada! Cuando sale el circulito ella ya está embarazada! Si fuese Predictor tendría que haberme avisado antes. Yo creo que en vez de Predictor se debería llamar Terminator. ¿Y lo lento que es? En esos diez minutos te acuerdas de todos los circulitos que han marcado tu vida: los ceros de Matemáticas, las albóndigas de la mili, el Círculo de Lectores, el condón que no te pusiste- Llega un momento en que estás tan nervioso que no quieres ni verlo, y te vas al salón a intentar relajarte: "Diecisiete por uno diecisiete, diecisiete por dos treinta y cuatro- Ommmm, pío, pío, pío- ¡Karmele, Karmele, Karmele!". Menos mal que no salió el circulito. Y claro, con la alegría del momento- Nos liamos, nos liamos- Pero después del susto lo hicimos con condón. Porque, según el prospecto, un condón es muy seguro, tiene un 97 por cien de fiabilidad. Así que no hay problema, cuando lleve 97 kikis me lo cambio y ya está.
15/09/2005
Experiencias Nota: A petición de la autora, he vuelto a poner el texto publicado el 3 de junio pasado, remodelado y corregido por ella misma. Gracias. "Las experiencias son lo que nos hace como personas." Nunca olvidaré esa frase. Estaba en Chueca, en una discoteca de ambiente. Mi amigo gay se quejaba de que nunca salíamos de marcha por su zona, así que accedimos. Entramos en una discoteca de dos plantas con variedad de música, en la de abajo electrónica y arriba pachangueo, como cualquier bar. Yo no sé si es que íbamos muy locos con eso de salir por una zona tan desenfrenada, o que me sentía feliz de ver a todos juntos de nuevo, pero me llovían los cubatas. Entre mis amigos que invitaban, las rondas iban pasando. Bailé como nunca, me divertí mucho. Me sentía libre, contenta. No conocía a nadie excepto mi grupo, así que poco me importaba el jaleo que hiciésemos bailando. Bueno, como buena mujer, llega un momento en que el líquido contenido de los cubatas se impone y hay que ir al baño. Se me olvidó completamente decir que me iba a alguna de mis amigas, bah, si no se iban a mover de ahí… Así que me fui abriendo paso hasta el baño. Buff, estaba tan lleno de gente, que decidí irme al de la planta de abajo. Qué mareo de escaleras, nunca había pensado lo peligrosas que parecen las condenadas. Llegué por fin al baño, y estaba vacío por suerte. Sólo una persona delante mía y podría pasar. Pasa mi compañera de espera. La otra puerta contigua se entreabrió un poco… Curiosa. Mira que soy curiosona. ¿Qué me hizo mirar? No lo sé, pero mis ojos se perdieron por el interior de aquel baño. Unas manos subían y bajaban por un cuerpo lleno de curvas candentes. Escuché un gemido… lo que me hizo acercarme instintivamente un poco más. La puerta se entreabrió más, y puede ver a una chica que me miraba mientras era tocada por otra. El corte fue tal que retiré la mirada. “¡Cuánto tarda la de la otra puerta! Podría salir ya”, pensaba muerta de vergüenza. Quería entrar al baño y largarme, “qué cosas más extrañas pasan aquí.” Otro gemido me hizo volver a mirar. Esa chica me clavaba los ojos mientras la otra la acariciaba. Mi cuerpo estaba totalmente encendido, roja de vergüenza. Y ella, sonreía. Parecía estar contenta de tener una sorprendida voyeur enfrente. Me miraba cada vez más fijamente, sonriendo perversa, mientras su compinche de juegos conseguía acelerar los gemidos a base de acariciarla. Por fin salió la pesada del otro baño, y me metí corriendo, con el corazón acelerado. No podía dejar de pensar en lo que estaba ocurriendo al lado… no sé si fue por culpa del alcohol que llevaba en mi sangre, pero un estado floreciente de excitación comenzó en mí. Las oía… gimiendo de vez en cuando, escuchando sus respiraciones, sus movimientos… ¿Qué me estaba pasando? Cuando acabé de eliminar parte del alcohol acumulado, respiré hondo. Me sentía nerviosa. Decidí salir rápidamente y alejarme de aquel lugar. Me coloqué la ropa lo mejor que pude, me arreglé coquetamente, y abrí la puerta decidida a salir. Pero al abrir, unas manos se colaron en la puerta, impidiéndome pasar. Por el contrario, pasaron ellas y otras dos más. Vaya, tenía a la morbosa de mirada perversa y a su compañera dentro del baño. No sabía qué hacer, entre el mareo que tenía, y lo nerviosa que estaba… Cerraron el pestillo. Empezaron a tocarse delante de mí. La morbosa, con una sonrisa de triunfo, me espetó: “¿qué pasa, que te gusta mirarnos? Pues mira si quieres” y le dio un beso a su compañera. Atónita, intenté abrir el cerrojo, pero la otra chica me lo impidió, me agarró primero firmemente la mano, para luego acariciarla suave. Era una morena de ojos marrones y sonrisa dulce, callada. Entre tanto, la morbosa se puso detrás mía. Comenzó a acariciarme despacio, mi cintura, mi culo, mis muslos, mi entrepierna, para luego subir rápidamente a mis pechos. Yo estaba alucinando. En un estado de atontamiento múltiple, no sabía qué hacer. Poco a poco fui cayendo en las redes de aquellas dos asalta heteros. Me dejé llevar... mientras una me acariciaba de espaldas, la otra lo hacía de frente. Todo era una imagen de cuerpos y manos hambrientas. Dejaba que me besaran, que se besaran, que me miraran. Dejaba que me tocaran allá donde quisieran, que me desnudaran… ¡Todo fue tan extraño! Tan delicioso y extraño… El cuerpo de la mujer es perfecto para el placer. Cada milímetro de piel está hecho para el disfrute. Sus besos eran a veces suaves, otras jugosos, otras húmedos; nuestras lenguas se cruzaban en cualquier parte de nuestros cuerpos, haciéndonos partícipes de un juego único. Besaba sus pechos sin pudor. Ellas mismas y el alcohol me lo habían quitado. Besaba todo cuanto era besable, tocaba todo lo que conocía y sabía que era digno de estímulo… Jugábamos, nos mirábamos, nos tocábamos como expertas, haciéndonos llegar al clímax mutuamente, incansablemente. Gemidos por triplicado resonaban en mis oídos, seis manos ávidas de placer jugaban. Mi cuerpo entero estaba húmedo, vibraba con cada nueva caricia, con cada nuevo gesto. No sé cuánto tiempo pasé en ese baño. No me lo puedo imaginar. Para mí fue una eternidad… una eternidad magnífica. Cuando se cansaron de jugar conmigo, simplemente se vistieron, abrieron el pestillo y se fueron riendo alegremente. Yo… tuve que quedarme un rato más sentada, para recuperarme y tomar consciencia de lo que me había pasado. Aturdida todavía, decidí que no podía pasar más tiempo allí, que mis amigos deberían estar preocupados buscándome… así que salí aún mareadilla de vuelta a la planta de arriba de la discoteca. Creo que mis amigos iban peor que yo, porque me uní a ellos y no comentaron nada, bastante ocupados estaban con sus cubatas y sus bailoteos de reina de la noche por un día. En fin. Nunca renunciaré a una experiencia nueva, es lo que te aporta la vida. Pero eso sí, trataré que la próxima vez sea de una forma más consciente y premeditada, jajaja. Aunque fue una buena locura y una grata manera de descubrir mundos nuevos. Ánimo… tal vez la próxima víctima de estas dos violadoras asalta heteros seas tú…
20/09/2005
Almas pecadoras buscando redención Tres almas totalmente perdidas estuvieron en una ciudad, renegociando su contrato con el Infierno. No consiguieron nada, pero a cambio, se pusieron como trullos de gordos...
22/09/2005
¡Felicidades Espuma! Toda la Tropa Infernal te desea Felicidades y que tus sueños se cumplan en todo este año (déjanos alguno).
23/09/2005
A pedido... A pedido del jefe, y por haberle vendido ya mi alma, cumplo con subir una imagen por si a alguien le despierta alguna musa y gusta escribir algo inspirado en ella. ;) 23/09/2005 07:02 ;?> No hay comentarios. Comentar.
24/09/2005
FELICIDADES, TEQUILA Parece que las señoras últimamente están de enhorabuena, cumplen años... Y cumplir un año más en un lugar como este es todo un lujazo... Siendo un trabajo hercúleo llegar hasta aquí con ese cuerpo. Felicitamos esta vez a nuestra amiga, que para su edad, le da mucho a la Tequila... Jejejejjee MARIA DE LAS MERCEDES (A mi querida Momia pampera) Su figura no era muy real del todo, ¿o quizás sí? Aunque con su aspecto, dejó de tratar diariamente con sus amigos de siempre, su estado era de felicidad absoluta… Al fin pudo ir a aquel lugar con el que ella había soñado desde niña. Contempló todos los rincones minuciosamente, y aspiró la esencia de cada uno de éllos, los ambientes de aquel paraje tan idílico e irreal. Desde aquel lago podía renacer todos los días, abriendo las cortinas brumosas para saludar al edificio del amor. Ese que fue construido por un Marajá loco de amor, para rememorar su historia con aquella belleza tan exótica. Todos los días sus habitantes saludaban al fantasma de la bella mujer que descorría las cortinas de la confusión para dejar entrar la belleza.
26/09/2005
Sextinas: De viejitos peculiares La dulce abuelita, Ya no será lo que era; Y en esta nueva era Ha cambiado el pasado Al gusto moderado De vivir de otra manera. Ya no viste de negro Si no es porque ella quiera. El color es su bandera. Vive la vida mejor Y se afana en la labor De ser en todo primera. Ya navega por la red, Se acabó ser cocinera Pues todo lo que espera Esta en la modernidad. Así queda la humildad Para el que la prefiera. No realiza labores Ni tareas de tercera, Estudia la carrera De llegar al futuro Apostando seguro Y atinando certera. Se apunta al gimnasio, De los nietos, niñera. Del yerno, consejera; Trabajando entre tanto Nada le causa espanto. Es imperecedera. Esta es la nueva abuela, Quede atrás la que fuera Si de esto no se entera. Una vejez activa, Será más positiva Que si no te tuviera.- - ------------------------------------------------------------ 2- La anciana presumida Que disimula su edad Disfrazando sin piedad Con areques sus años, Recaudará los daños De la ridiculidad. Se lía la cabeza Y se adorna con flores Pinturas de colores, Raso , seda y tafetán; Pero ni un ochavo dan Por ella admiradores. Gusta de copa y puro, Tacón y media de red Arrimando a la pared Todo lo que le sobra; Con astucia de cobra Da veneno para sed. Y si puede conseguir Gigoló que de ella ría, Tanto mejor sería.. En ir contra natura Muestra su cara dura Su osada rebeldía. El no ser razonables Con la naturaleza, Arruina la belleza Que siempre está dentro; Es del círculo, el centro, De toda nuestra fuerza. La ley de la gravedad, Dispone de señales Evidentes y reales Que no podemos obviar Ni contra ellas luchar Si estás en tus cabales. 3- Una vieja compró Elíxir de juventud Llevada por la inquietud De parecer su nieta; Fue tan necia y coqueta Que a cambio dio su virtud. Tragose el bote entero Para el efecto aumentar Y se sentó a esperar Mágicos resultados; A todos asombrados Del milagro iba a dejar. Su marido, incrédulo, Al tiempo la advertía De qué cosa bebía No fuera a ser dañino, Al fin y al cabo, el destino, Nada lo cambiaría. Mirándose al espejo Pacientemente esperó Que lo que el tiempo estropeó, Aquello lo arreglara.. Se empezó a sentir rara, La cara se le encajó. La piel se tornó en verde Y saltones los ojos Y unos puntitos rojos Debajo de la nariz. El pelo, desde la raíz, Se le llenó de piojos. Muerto de risa, el viejo, Acabole diciendo: Que un príncipe o remiendo Te torne en princesa. A mí mucho me pesa Pero saldré corriendo... 4- Viejo que a joven mira, Viejo verde se llama. Aunque atención reclama, Desprecio es lo que obtiene, Ninguna se entretiene En deshacerle cama.. Iluso se convence Que, a fémina lozana, Han de brotarle ganas Más tarde o más temprano, Pero persigue en vano Rodando la manzana. El ridículo no ve Frente al que está mirando Que está desternillando Sus huesos de la risa. Baila en una cornisa Y se acaba estrellando. Patético resulta La baba verle caer Delante de una mujer Que no se acercaría A sátiro en porfía Ni a darle de comer. Pobre de la señora Víctima del baboso, Pues resulta asqueroso Tenerlo que soportar; Dan ganas de vomitar O de arrojarlo a un foso. Vean señores ancianos Lo que les vengo a decir; Es necesario asumir El peso de los años, No busquen desengaños Por afán de presumir. ............................................... 5 Viejo con novia joven Tiene gato encerrado; Estando enamorado Poco futuro le espera. Tan sólo una quimera Es su sueño deseado. La viagra es buen invento, Más no contranatura. No puede la tersura Con el tiempo competir. El joven ha de sentir La carne prieta y dura. El viejo, babeando, No tiene cabeza Para ver la pobreza Que ofrece en atractivo; Ha de ser incentivo Otra cosa que ofrezca. Que mujer lozana No yace con pellejo Flojo y seco de viejo; Busca joven a efecto Que le supla el defecto Del que se afecta el conejo. Cuando las carnes flojas Atrapan carne prieta, Se escapa por la grieta El encanto del amor; De la joven, el candor, Convierte en mala treta. Compensando, convendrá Mirar la billetera Porque, de esta manera, porque , de esta manera, la pena será menos; que el tacto de sus senos no lo compre cualquiera. 6- En tremenda señora De curvas bien servida Puso un viudo su vida Y todo su capital; De la suma del total, No doy fe conocida.-. Dicen que el pobre viejo Las tuerca le aflojaban Cuando juntos andaban Mostrando su cariño; El parecía un niño, A ella la criticaban.. Siendo falta la mujer De un hombre en compañía, Aceptó lo que venía Con buenas intenciones Que no hay muchas razones Si el otro bien porfía.. No había nada malo En aquella relación Cuando sintió el corazón La llama del amor; Aunque marchite la flor Del deseo y la pasión. Cuando hubo que consumir La llama de aquel ardor, La dama con su candor, Por entero se ofreció Pero el viejo se olvidó Como se hacía el favor...- Arrimole la boca A la fuente del placer; Tanto le dio menester Que el pobre se atragantó Y entre las piernas murió De aquella ardiente mujer. ............................................Fin SextinaS..... Déjame... No me mires así La soledad me tiene prisionera Mis alas que un día surcaron los cielos Simplemente ya no vuelan… No me escuches Las murallas son muy altas Mi voz esta ahogada En un mar de tristeza No me toques Que la niebla te quema Mi piel se hizo de piedra Cristal en la tormenta No me beses Que miel te sabrá a hiedra Mis besos se escaparon En el confín de las tinieblas Ángel-poeta
27/09/2005
Mitos y Leyendas. Esta sección está creada para todos aquellos que piensan que hay situaciones que no pueden ser explicadas por la e vía normal, y que creen en otro tipo energías o mundos paralelos. Es información que me llega a través de una amiga que llamaremos a partir de ahora, Era (la diosa que mantuvo un pulso con Zeus). Comenzamos con un escrito sobre las relaciones humanas, sacadas de la cultura Tolteca Una guía práctica Para el arte de las relaciones (I) Los toltecas Hace miles de años los toltecas eran conocidos en todo el sur de México como «mujeres y hombres de conocimiento». Los antropólogos los han definido como una nación o una raza, pero de hecho, fueron científicos y artistas que crearon una sociedad para estudiar y conservar el conocimiento espiritual y las prácticas de sus antepasados. Establecieron una comunidad de maestros (naguales) y estudiantes en Teotihuacán, la ciudad de las pirámides en las afueras de Ciudad de México, conocida como el lugar en el que «el hombre se convierte en Dios». A lo largo de los milenios los naguales se vieron forzados a esconder su sabiduría ancestral y a mantener su existencia en secreto. La conquista europea, sumada a un agresivo mal use del poder personal por parte de algunos aprendices, hizo necesario proteger el conocimiento de aquellos que no estaban preparados para utilizarlo con buen juicio o que hubieran podido usarlo mal, intencionadamente, en beneficio propio. Por fortuna, el conocimiento esotérico tolteca se conservó y transmitió de generación en generación por distintos linajes de naguales, y aunque permaneció oculto en el secreto durante cientos de años, las antiguas profecías vaticinaban que llegaría el día en el que sería necesario devolver la sabiduría a la gente, como ha sucedido ahora con el doctor Miguel Ruiz, un nagual del linaje de los Guerreros del Águila, que ha sido guiado para divulgar estas poderosas enseñanzas. El conocimiento tolteca surge de la misma unidad esencial de la verdad de la que parten todas las tradiciones esotéricas sagradas del mundo. Aunque no es una religión, respeta a todos los maestros espirituales que han enseñado en la tierra, y si bien abarca el espíritu, resulta más preciso describirlo como una manera de vivir que se caracteriza por facilitar el acceso a la felicidad y el amor. Un tolteca es un artista del amor, un artista del espíritu, alguien que, en cada momento, en cada segundo, crea el más bello arte: el arte de soñar. La vida no es más que un sueño, y si somos artistas, crearemos nuestra vida con amor y nuestro sueño se convertirá en una obra maestra de arte. Introducción El maestro Érase una vez un maestro que hablaba a un grupo de gente y su mensaje resultaba tan maravilloso que todas las personas que estaban allí reunidas se sintieron conmovidas por sus palabras de amor. En medio de esa multitud, se encontraba un hombre que había escuchado todas las palabras que el maestro había pronunciado. Era un hombre muy humilde y de gran corazón, que se sintió tan conmovido por las palabras del maestro que sintió la necesidad de invitarlo a su hogar. Así pues, cuando el maestro acabó de hablar, el hombre se abrió paso entre la multitud, se acercó a él y, mirándole a los ojos, le dijo: «Sé que está muy ocupado y que todos requieren su atención. También sé que casi no dispone de tiempo ni para escuchar mis palabras, pero mi corazón se siente tan libre y es tanto el amor que siento por usted que me mueve la necesidad de invitarle a mi hogar. Quiero prepararle la mejor de las comidas. No espero que acepte, pero quería que lo supiera». El maestro le miró a los ojos, y con la más bella de las sonrisas, le contestó: «Prepáralo todo. Iré». Entonces, el maestro se alejó. Al oír estas palabras el corazón del hombre se sintió lleno de júbilo. A duras penas podía esperar a que llegase el momento de servir al maestro y expresarle el amor que sentía por él. Sería el día más importante de su vida: el maestro estaría con él. Compró la mejor comida y el mejor vino y buscó las ropas más preciosas para ofrecérselas como regalo. Después corrió hacia su casa a fin de llevar a cabo todos los preparativos para recibir al maestro. Lo limpió todo, preparó una comida deliciosa y decoró bellamente la mesa. Su corazón estaba rebosante de alegría porque el maestro pronto estaría allí. El hombre esperaba ansioso cuando alguien llamó a la puerta. La abrió con afán pero, en lugar del maestro, se encontró con una anciana. Ésta le miró a los ojos y le dijo: «Estoy hambrienta. ¿Podrías darme un trozo de pan?». El se sintió un poco decepcionado al ver que no se trataba del maestro. Miró a la mujer y le dijo: «Por favor, entre en mi casa». La sentó en el lugar que había preparado para el maestro y le ofreció la comida que había cocinado para él. Pero estaba ansioso y esperaba que la mujer se diese prisa en acabar de comer. La anciana se sintió conmovida por la generosidad de este hombre. Le dio las gracias y se marchó. Apenas hubo acabado de preparar de nuevo la mesa para el maestro cuando alguien volvió a llamar a su puerta. Esta vez se trataba de un desconocido que había viajado a través del desierto. El forastero le miró y le dijo: «Estoy sediento. ¿Podrías darme algo para beber?». De nuevo se sintió un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero aun así, invitó al desconocido a entrar en su casa, hizo que se sentase en el lugar que había preparado para el maestro y le sirvió el vino que quería ofrecerle a él. Cuando se marchó, volvió a preparar de nuevo todas las cosas. Por tercera vez, alguien llamó a la puerta, y cuando la abrió, se encontró con un niño. Éste elevó su mirada hacia él y le dijo: «Estoy congelado. ¿Podría darme una manta para cubrir mi cuerpo?». Estaba un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero miró al niño a los ojos y sintió amor en su corazón. Rápidamente cogió las ropas que había comprado para el maestro y le cubrió con ellas. El niño le dio las gracias y se marchó. Volvió a prepararlo todo de nuevo para el maestro y después se dispuso a esperarle hasta que se hizo muy tarde. Cuando comprendió que no acudiría se sintió decepcionado, pero lo perdonó de inmediato. Se dijo a sí mismo: «Sabía que no podía esperar que el maestro viniese a esta humilde casa. Me dijo que lo haría, pero algún asunto de mayor importancia lo habrá llevado a cualquier otra parte. No ha venido, pero al menos aceptó la invitación y eso es suficiente para que mi corazón se sienta feliz». Entonces, guardó la comida y el vino y se acostó. Aquella noche soñó que el maestro le hacía una visita. Al verlo, se sintió feliz sin saber que se trataba de un sueño. «¡Ha venido maestro! Ha mantenido su palabra.» El maestro le contestó: «Sí, estoy aquí, pero estuve aquí antes. Estaba hambriento y me diste de comer. Estaba sediento y me ofreciste vino. Tenía frío y me cubriste con ropas. Todo lo que haces por los demás, lo haces por mí». El hombre se despertó con el corazón rebosante de dicha porque había comprendido la enseñanza del maestro. Lo amaba tanto que había enviado a tres personas para que le transmitiesen la lección más grande: que él vive en el interior de todas las personas. Cuando das de comer al hambriento, de beber al sediento y cubres al que tiene frío, ofreces tu amor al maestro. (Continúa)
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