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Calavera Infernal

EL FINAL DE LA ESPERA

EL FINAL DE LA ESPERA NOTAS SOBRE LA DISTRIBUCIÓN DE LA ESCENA
El escenario se encuentra dividido en tres espacios claramente diferenciados mediante la distribución del mobiliario, y la iluminación que caracterizará cada uno de ellos.
En primer término, en el frente izquierdo del escenario hay un sillón de respaldo alto con alguien sentado en el, tapado con una tela vaporosa, e iluminado a contraluz con una luz de tono frío. En la parte opuesta del escenario, algo más atrás, encontramos un pequeño despacho, formado por un escritorio, repleto de material de trabajo, con su correspondiente silla y una papelera al lado. Detrás de el, vemos una estantería repleta de libros y archivadores que delimita el espacio, y un poco más al fondo del escenario, sirviendo de enlace con el resto de la escena, se encuentra un perchero con alguna prenda colgada en el.
El espacio central del escenario se encuentra ligeramente desplazado hacia la izquierda, pudiéndose tratar de un salón.
Un biombo puede cerrar el espacio del fondo izquierdo, delante del cual se situará una cómoda (a ser posible el biombo será de un material que permita jugar con transparencias).

NOTAS SOBRE LA ILUMINACIÓN DE LA ESCENA:
Despacho.- Se creará a base de cenitales y algún que otro proyector de frente para iluminar al actor. Tonos cálidos a excepción del Lavanda.
Espacio central-salón. Predominio de la luz blanca que delimite perfectamente el espacio en el que se desarrollará la acción, con unos toques de calidez para hacer el ambiente creíble y acogedor.
Sillón.- Luz cenital a contraluz con tonos muy fríos.

MÚSICA A UTILIZAR A LO LARGO DE LA OBRA
Música 1ª: Comienzo de la obra: "Enchantment", de C. Spheeris and P. Vouduris
Música 2ª Escena en la que ella se va a la entrevista y el se queda solo en el salón en penumbras: " Thruogh the Wall " de C. Sppheeris and P. Voudoris.


EL FINAL DE LA ESPERA

ACTO I

El telón se abre lentamente y aparece la escena central, tenuemente iluminada, mientras suena la música 1ª. En la escena está ELLA, recogiendo sus últimas cosas con calma mientras se despide del lugar con la mirada y la actitud corporal. Al mismo tiempo se va fundiendo la luz, para desplazar la escena, mientras se diluye la música, hacia el despacho, donde está EL, sentado en su escritorio con la cabeza entre las manos, que irá levantando lentamente al tiempo que comienza a hablar, sin dirigirse a nadie, ensimismado es sus pensamientos.:

EL.- Tanto tiempo esperé tanto que vinieras, que las hojas, ya marchitas se cayeron, y el olvido se adueño de mi memoria como si de un campo abandonado se tratará. Me olvidé de tu cuerpo, y de tu cara. Y el sonido de tu voz solo era , un eco entre mis recuerdos. Cuanto tiempo deseé que regresarás, para poderte estrechar entre mis brazos, y cubrirte de beso nuevamente (pausa). Y ahora vuelves, después de tanto tiempo, y nada dices, ahí, inmóvil, envuelta en un silencio que hace daño, con la mirada perdida en el vacío, mientras noto, que van fluyendo los recuerdos de antaño ya olvidadas sensaciones, y que ahora , después de tanto tiempo, vuelven a mi mente con la misma fuerza de antes(breve silencio). ¿Te acuerdas del tiempo que pasamos juntos?, ¿pudiste imaginar, siquiera, el dolor que sentí cuando te fuiste?(silencio);¿y tu silencio?, ni una carta, ni una llamada, nada ; esperé inútilmente durante mucho tiempo alguna noticia que me permitiera saber algo de ti, como estabas, o si estabas viva , al menos, (pausa) pero nada. Tanto silencio que creí volverme loco, y ahora, cuando todo estaba casi ya olvidado, cuando todo había vuelto prácticamente a la normalidad, vuelves de pronto, y provocas de nuevo un caos tremendo en mi interior. (pausa). No te imaginas lo que viene a mi cabeza en estos momentos. ¡Diosss!, aún puedo verte frente a mí diciéndome que te ibas, que habías aceptado el puesto de trabajo en Laos y que te marchabas dentro de seis semanas.

La escena se desplaza hacia el centro del escenario, hacía el salón, mediante un breve oscuro, de manera que permita a EL situarse en su sitio (fundido lento)
ELLA esta en el salón envuelta en un albornoz, secándose el cabello que tiene mojado. EL entra por el fondo derecho y se dirige hacia ELLA, dejando la cazadora y el periódico encima del sofá:
EL.-Hola cariño, ya estoy aquí. (se dirige hacia elle y la besa cariñosamente en el cuello), huummm!, que bien hueles.
ELLA.- Anda deja de hacer el tonto, que tengo prisa y voy a llegar tarde a esa entrevista. (ELLA si dirige hacia el interior, detrás del biombo, a vestirse)
EL.- ¡Vale!, perdona (pausa); Oye, ¿sabes a quien me he encontrado mientras venia para aquí?
ELLA.- Si no me lo dices, no.
EL.- Con Alberto
ELLA.- ¿con quién ? (con cara de extrañeza, de no saber de quien se trata)
EL.- Si mujer, aquel que se fue a Canadá a trabajar de leñador, porque decía que lo que quería era un trabajo distinto, algo que no fuera estar ocho horas sentado delante de un ordenador en una oficina.
ELLA.- Si, creo que ya recuerdo quien es, pero hacia por lo menos dos años que no sabíamos nada de el, ¿y como le va?
EL.- Sigue tan loco como siempre, pero parece que ahora le va bastante bien. Me ha estado contando que tiene un pequeño negocio de maderas, un aserradero o algo así, pero que al principio cuando llegó, las paso muy putas.
ELLA.- (Ella sale desde detrás del biombo totalmente vestida y arreglada). Ese se pensaría que aquello era un paraíso. Y cuando vio lo que había que currar se le cayó el alma a los pies.
EL.- ¡Imagínate! oye como no te des prisa no vas a llegar a tiempo. (mirando el reloj).
ELLA.- Pues si, lo que faltaba, dos semanas esperando esta oportunidad, y ahora que no llegara a tiempo.¿sabes?, espero que les haya gustado mi curriculum.
EL.- No te preocupes ahora por eso, y no te olvides de que lo tienes todo controlado. ¿Vale?
ELLA.- Vale. Me voy que si no, no llego. (saliendo). (vuelve a entrar) ¿Dónde están las llaves del coche?
EL.- En la entrada, como siempre; suerte.
ELLA.- (dándole un beso) Gracias. ¡Adios!
EL.- Hasta luego.
Ella sale de la escena, y el se pone a leer tranquilamente el periódico (o un libro).
La luz se va bajando lentamente sin apagarse del todo mientras suena una música de fondo suave.
La luz sube de intensidad mientras la música se va perdiendo poco a poco dándole paso a ELLA, que entra en escena como un torbellino, muy alegre, avalanzandose sobre EL y besándolo.

ELLA.- ¡ Guauuu! , lo conseguí, lo conseguí.
EL.- ¡Eh! Un momento, déjame respirar (riéndose), y cuéntame lo que pasa. (separándola un poco de el, pero sin mucha fuerza).
ELLA.- Pues nada, que lo conseguí, me dieron el trabajo. (sigue besándole).
EL.- ¡eh!, ¡eh!, vale, cuéntamelo todo desde el principio. Creo que me lo he ganado después de estar aquí cuatro horas esperando a que volvieras.
ELLA.- Bueno, pero primero voy a cambiarme de ropa (sale de escena). Oye, porqué no pones unas copas mientras me visto, para celebrarlo.
EL.- Buena idea. (se levanta y se dirige al mueble donde tienen la bebida y los vasos). ¿Lo de siempre?
ELLA.- (Desde fuera) Pues claro, pareces tonto.
(EL sirve dos vasos de whisky con hielo, mientras Ella se cambia detrás del biombo.
El se sienta y enciende un cigarrillo mientras espera. Sale ELLA, vestida con ropa cómoda, de estar por casa).
ELLA.- Bueno, ya estoy aquí, ¡hala¡, vaya tanque de whisky me has puesto.
EL.- Así te dura más, pero bueno, cuéntame que es lo que ha pasado en la entrevista.
ELLA.- Ya te lo dije, me dieron el trabajo. Pero vale, vale, te lo cuento todo desde el principio. (Se sienta y enciende un cigarrillo). (Pausa).
Cuando entré, estaba bastante nerviosa, pero a medida que avanzaba la entrevista me fui calmando rápidamente, sobre todo cuando comenzaron a preguntarme a cerca de mi curriculum. Empezaron comentando algunos de los puntos de él, como los cursos y seminarios que había realizado, las becas de investigación que me habían concedido y el tipo de trabajo que había efectuado, así, que les conté mis impresiones sobre las investigaciones que habíamos llevado a cabo , y de los resultados obtenidos en ellas a lo largo de estos años.
EL.- Se quedarían impresionados, ¿no?, por lo menos del trabajo de este ultimo año.
ELLA.- Si, fue acerca del que más tiempo estuvimos hablando, porque parece ser que es un de los campos en el que tienen más dificultades para encontrar a alguien competente, o por lo menos que sepa algo sobre el tema.
EL.- Bueno, pero supongo que no estaríais hablando de eso durante toda la entrevista

ELLA.- No hombre, eso fue solo el principio, luego me estuvieron haciendo algunas preguntas sobre mis motivaciones para solicitar el puesto, sobre si había analizado la responsabilidad que suponía, y las dificultades de un trabajo de esas características.
EL.- ¡Joder!, imagino que si no lo hubieras hecho no te habrías presentado. ¿no?, parecen tontos.
ELLA.- No hombre, no es eso. Tenían que tener en cuenta todas esas cosa; date cuenta, que no se trata de un trabajo cualquiera, sino que supone estarte todo un año perdido en la selva, tratando una serie de enfermedades que la mayoría de la gente no se puede imaginar que existen, y además, tienes que luchar contra la propia gente, vencer sus reticencias, sus miedos, etc. Ya sabes lo que es eso, si no, acuérdate de lo que te paso cuando estuviste haciendo aquel reportaje en Namibia.
EL.- ¡Ni me lo recuerdes! , en la vida pense que iba a ser tan difícil tratar con aquella gente. ¡ Dios! Nunca he pasado tanto miedo como allí, y sólo estuve seis semanas.
ELLA.- Pues imagínate lo que puede ser estar allí todo un año. Tenían que estar seguros de que elegían a la persona adecuada.
EL.- Tienes razón. Ya se que son cosas que no se pueden tomar a broma, pero ya sabes que toda esta burocracia, me saca de mis casillas.
ELLA.- Ya, pero en este caso, era necesario, ¿o no?
EL.- Si, si, por supuesto. Pero bueno, ¿qué fue lo que pasó luego?
ELLA.- Nos tuvieron esperando una hora y media, más o menos, hasta que nos fueron llamando uno a uno para comunicarnos la decisión que habían tomado.
EL.- Con menudas caras saldrían los otros, ¿no?
ELLA.- Ya te lo puedes imaginar; hasta yo pensaba que me iban a rechazar cuando me llamaron.
EL.- Vaya sorpresa te llevarías cuando te dijeron que si.
ELLA.- Tú que crees, no sabía como reaccionar; entonces, empezaron a explicarme que me consideraban adecuada para esa labor, pero que tendría que estar preparada para incorporarme en cualquier momento.
EL.- Bueno, pero imagino que sepan que tienes que arreglar una serie de cosas que llevan su tiempo.
ELLA.- Si, eso les dije, y me dijeron que por todo el papeleo que no me preocupara, que de eso se encargaban ellos, hasta me dijeron donde podría arreglar el tema de las vacunas y del reconocimiento medico, un departamento con el que trabajaban bastante a menudo, y que ya estaban al tanto de todo lo que me tendrían que hacer.
EL.- Muy bien, ¿No?, así que ahora con calma y a disfrutar.
ELLA.- No se yo. Me dijeron que disponía aproximadamente de seis semanas para tenerlo todo arreglado para irme.
EL.- ¡Seis semanas! ¿Solo?
ELLA.- Si, ese era uno de los inconvenientes; parece ser, que necesitan urgentemente a alguien que cubra el puesto del médico que se ha puesto enfermo. Además, ya sabíamos cuando me presente a la entrevista, que una de los requisitos era el de la disponibilidad inmediata.
EL.- Si, eso ya lo sabíamos pero no me imaginaba que pudiera ser tan inminente ¡Me has dejado helado! (pausa) Seis semanas. (pausa) No puedo hacerme a la idea de que te marches tan pronto. (Todo este párrafo levantándose y hablando como para si mismo)

La acción se traslada de nuevo hacia su despacho. Tiempo actual.

EL.- Si, ya se que lo habíamos hablado antes, pero... (pausa) ¡Que pronto pasaron esas seis semanas! (pausa); Y te fuiste; hace ya tanto tiempo de eso. Pero aún recuerdo la sensación de vacío que había en casa. (pausa).
Al principio, esperaba verte entrar en cualquier momento por la puerta, dejando tus cosas regadas por toda la casa (pausa). A veces, me paraba a escuchar (pausa). (Hace como si escuchara), y sentía el sonido de tus pies descalzos sobre el suelo de madera; (pausa) pero solo eran ecos que anidaban en mi memoria.
Cada vez que sonaba el teléfono, esperaba oír tu voz al otro lado, miraba ansioso el correo al llegar a casa, pero nada, ni una carta, ni una postal, nada; solo el silencio. Un silencio que no podía entender.
Esta incertidumbre acerca de lo que te podía haber ocurrido, acabo por destrozarme los nervios y decidí acercarme al centro de investigación que te había contratado, y nada, no saque nada en limpio, buenas palabras, eso si, algunas promesas, incumplidas , por supuesto, y una vaga aclaración acerca de que el trabajo se había complicado, y os habíais tenido que desplazar más hacia el interior del país, y que por eso no llegaba el correo, pero que no me preocupara, que estaríais perfectamente, y que era de lo más normal que se tardaran varios meses en tener noticias de vosotros, a pesar de la tecnología actual, que tuviera paciencia que el correo llegaría , y que conseguirían ponerse en contacto telefónico antes o después.
Paciencia, la tuve, vaya si la tuve, no uno ni dos, sino cuatro meses, pero nada el teléfono seguía sin sonar, y el buzón vacío; y por mucho que insistí, una y otra vez, la respuesta era siempre la misma: PACIENCIA.
No se como pude aguantar tanto tiempo. O si, decidí sumergirme en el trabajo para no pensar: Argelia, Colombia, Venezuela, Israel, Etiopia, etc., una larga lista de viajes, y cada vez que regresaba a casa, lo mismo, NADA.
Todo seguía igual, o peor. Las incertidumbres y la desesperación que provocaba la ausencia de cualquier tipo de noticias, se veía incrementada con la afluencia de los recuerdos que cada vez más a menudo, iban aflorando a mi memoria, recuerdos de los momentos pasados juntos, de nuestros viajes, de nuestra, recientemente iniciada, vida en común. Todo me recordaba a ti, la ciudad, la casa, todo; era quedarme solo y comenzar a ser desbordado por los recuerdos, hasta el punto de ser incapaz de concentrarme en nada, y por las noches..., tuve que empezar a tomar sedantes para poder dormir de vez en cuando, pero al final, lo que conseguía era sumergirme en un estado de agitación semi-hipnótica que hacia que me levantara más cansado de lo que me había acostado la noche anterior(pausa larga).Si tan solo hubiera sido capaz de pensar con claridad, pero no, me lo impedían constantemente los recuerdos, y había tantos recuerdos....
(De nuevo cambia la escena de lugar, mediante un oscuro, desplazándose hacia el salón).
Luz no demasiado intensa. Es por la mañana. EL, vestido con un chandal, esta leyendo el periódico mientras toma una taza de café. Sale ella, también en pijama, con cara de acabar de levantarse de la cama).
ELLA.- ¡Buenos días! ¡Hummm! Que bien huele; café recién hecho (se acerca a EL y le da un beso).
EL.- Buenos días preciosa, ¿qué tal has dormido?
ELLA.- de maravilla. Estaba agotada. ¡Ni me he enterado cuando te has levantado!
EL.- Ya me di cuenta. No te he querido despertar, además he aprovechado y he bajado a comprar el periódico y unos croisanes recién hechos para desayunar.
ELLA.- ¡Humm, que ricos! ¿Preparas tú el desayuno mientras me arreglo un poco?
EL.- ¡Vale! , ya esta todo listo en la cocina, solo tengo que traerlo.
(Salen los dos, y al poco regresan, primero el con una bandeja con el desayuno preparado, y un minuto después entra ella. Se ha cambiado de ropa, y se ha peinado un poco. Durante la escena puede sonar algo de música suavecita)

(continuaremos esperando)
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