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01/04/2005
Diario Calavera: Ripio Faldero Ya estamos de nuevo, que si fumo, que si boto... no voto, si lo hago, me meo. Que mancho la falda, la Momia me la mancha. ¡No, es el Cerrolaza, que la enguarra! Y a todas estas la falda rebozada... Por arriba, por abajo, por detrás y por delante... Esto cada vez es más liante. Las desventuras de una Falda Espumosa" Que se vuelve caradura al tratar con un Tomate, al tapar a una Momia, tal vez por restresgarse gatuna a un caballero Zen-cerro, calavera cuentero... con Pokito decoro, desvergüenza botante, sereno con sus piropos o Calavera en sus ripios desastrosos. Tal vez se haya de avisar a una Azafata, para que de las indicaciones terrestres nos haga. Ahí va, si es la Stufa... Ufff, ya está liada... la Cerrolazada ha vuelto a empezar Stuffa ya anda liada, es atacada por una Espuma traviesa una Momia trastornada, el Tomate botante, un Sereno juerguista, un Calavera brevista y una fashion Enfero que no se sabe si "ello o ella" Y ya me lío, todo me da vueltas... Qué mareo el Ripio confuso, me la peeeeeeeeeegooooooooooooooooo... ¡patapum! Menudo ostión... Ay, ay... aaaaaaaaaaadiós" Fragua Visual Ufff, siempre lo mismo... Me toca el papel de sujetavelas... Realizado por Enferocarulo 01/04/2005 17:13 ;?> No hay comentarios. Comentar.
02/04/2005
Diario Calavera : No es un tomate cualquiera Había una vez un valiente tomate, que era líder de un huerto. El se preocupaba por mantener el orden y la seguridad de las hortalizas.Pero un día, llegaron unos hombres y se lo llevaron cautivo, lo encerraron en un cajón junto a otros tomates. Por las rendijas de aquella prisión observaba como se alejaba de su hogar. ...Pero por cosas del destino la camioneta donde le llevaban., tuvo un reventón de neumáticos y el cajón donde el estaba salio disparado, volando por los cielos, fue a parar a un riachuelo, Cayó sobre una rama que flotaba sobre las aguas tranquilas y cristalinas. Así paso el tomatín, tres días...Pensaba que tal vez se moría si nadie lo sacaba de allí. Pero aquella tarde del cuarto día, Alguien lo vio y lo rescato, estaba tan feliz, miraba a su alrededor y el paisaje era bellísimo, prados verdes, árboles frondosos. Lo llevaban en una cesta, y él parado sobre unas lechugas, contemplaba tan majestuoso lugar... Se hizo de noche y vio que una mujer lo sacaba y lo ponía sobre la mesa en un recipiente de cerámica adornado con flores amarillas. El lugar donde se encontraba era acogedor, una chimenea encendida, muebles sencillos, todo era nuevo para el, creció en un invernadero y solo de vez en cuando solía escapar para observar donde vivía la gente que lo había cultivado. Se sentía tranquilo y se durmió. Después ya no recordó nada mas, no volvió el día, y el anochecer se hizo eterno. Tiempo después, se sintió dentro unas paredes que lo aprisionaban., su cuerpo no era el mismo, estaba disuelto, la consistencia y firmeza que antes tenia ya no era tal. La historia queda hasta aquí… No me atrevo a contar lo demás, Es un poco triste el relato, pero así es la vida de las hortalizas… Había pensado en escribir algo sobre “el súper tomate”.pero ya se me hizo conocida esa historia. Con humor para ti tomatin... Un abrazo. Historia Infernal Existio una epoca en que los hombres eran buscatesoros,todo aquel que ya siendo un hombre, marchaba a lugares inospitos y desconocidos en busca de algun tesoro., y como cuenta la leyenda. Jimul era un hombre joven muy guapo,el mas valiente y osado de aquel lugar. Asi emprendio viaje el joven aventurero. Paso mucho tiempo, recorrio selvas completas, no quedaba lugar que él no hubiese excursionado. Ya se daba por vencido, cuando una noche de luna llena,observo una luz que salia de una cueva. Sin miedo alguno se adentro por los oscuros pasillos de aquel tenebrozo lugar. Camino mucho, mucho tiempo. Depronto, vio ante sus ojos una tumba sellada,y el nombre inscrito en ella decia " Nofret, Diosa egipcia, sepultada con una maldicion" Jimul no se atemorizo, al contrario, su curiosidad y ambicion acrecento. Abrio la tumba y vio una momia,muy bien conservada,y en su pecho la joya mas grande que el hubiese imaginado alguna vez... Sin penzarlo dos veces, se la arrebato, sus ojos brillaban y la avaricia corria por sus venas. Se quizo marchar, pero una voz le nombro...! Jimul,Jimul! Aterrado vio ante èl, como la momia habia cobrado vida y se acercaba furiosa a recuperar lo que le habia robado. Asi este valiente hombre paso a mejor vida. Dice la leyenda que de vez en cuando en esa cueva, se escuchan los gritos de un hombre y la sonriza de una mujer ... Aunque actualmente se cuenta, que se escuchan solo risas y alguno que otro gemido de la momia . Y vivieron felices para siempre.
04/04/2005
Diario Calavera Ultimamente no sabemos valorar en su justa medida lo que ocurre a nuestro alrededor, creemos que algunos miembros de la sociedad son más que nadie (mitomanía) y eso es mentira, totalmente falso. No son todos los que están, ni mucho menos están todos los que son. Por otro lado, debido a nuestro injusto sistema social se están perdiendo todos los días muchas ideas y muchas más voluntades que ayudarían a resolver parte de esa gran duda que es la existencia. Abreviando... Toda la gente que nace, muere. Lo que está en el medio es lo verdaderamente importante. Pero claro sólo se reconoce esa vida si ha sido Verdaderemente Importante. Y saldrá publicado en todos los medios de comunicación. Es más importante la muerte de una persona que la muerte de cientos de ellas todos los días por motivos estúpidos. Ver para creer... Buenos días... 04/04/2005 11:12 ;?> No hay comentarios. Comentar. D. Cerrojote y Pakitanza : Pokito a Poco Estos dos individuos han vuelto a las andadas, y ahora han metido a un niño en sus negocios para sacar pingües beneficios... El niño se llama Pokito... Esto se Merece el Infierno de por vida. SeLLa: Nueva Agencia de Información El Infierno acaba de inaugurar una agencia de Información secreta. El Jefe de la Agencia se llamará ToRo, nombre en clave por supuesto de (Tomate Rojo) y su móvil personal es el 6666969691. Si quieren enviarle algún emilio, aquí va la dirección ToRo@llamasdelInfierno.com. Esperamos todas vuestras informaciones, confidentes y chivatos
05/04/2005
Fragua Visual "Uys, he cambiado la bici por la máquina del Tiempo" Fotomontaje realizado por Enfero 05/04/2005 10:14 ;?> No hay comentarios. Comentar. SeLLa: Informa La Agencia de Información busca personal para enviar Información al Infierno. Todo tipo de Información. Nuestra organización llevará la siguiente indumentaria: -Bata guatiné (unisex). -Pinganillo de comunicaciones "Sonotone" (Trompetilla "Abuelita dime tú"). -Pc Portátil multifunción "Centrino" (Block Unipapel con Inoxcrom color negro). Mañana se expondrán las pruebas selectivas y la fecha del exámen para el ingreso en la Agencia... Seguiremos informando. Buenos días... (Jefe de la Agencia Mr. ToRo)
06/04/2005
SOÑANDO CON ÁFRICA “…algo tan risible como su lucha contra los molinos de viento revela una desesperada verdad de la condición humana. Lo mismo ocurre con los sueños, de ellos se puede decir cualquier cosa menos que sean una mentira.” “La Resistencia” – Ernesto Sabato Todas las personas son diferentes, pero todas tienen características en común. Todos soñamos, pero mientras algunas personas sueñan, otras, muy pocas, se despiertan en un sueño. Le había llegado el turno a Antoñito, que con su flamante título de contador bajo el brazo, comenzó a pensar en casarse y formar una familia. Hijo único de doña Rosa, una mujer de carácter firme, que estando en el noveno mes de embarazo, enviudó por culpa del conductor de un tranvía, en el que viajaba su marido rumbo a su trabajo, que una madrugada cruzó el Riachuelo con el puente levantado. Doña Rosa con los ingresos del seguro y una pensión del difunto, consagró su vida a ese hijo. Y no fue una tarea fácil para una mujer sola elegir lo que convenía o no para Antoñito, desde el color de las medias hasta la vocación. No pocas discusiones tuvo para convencerlo de abandonar ese sueño loco de ser biólogo marino, por una carrera más redituable. Tampoco fueron pocos sus esfuerzos para alejar a todas aquellas oportunistas que se acercaron a tomar por asalto el corazón de su hijo. Así, Antoñito, que era más sano que el aire de campo, pintón y profesional, lo que se dice un buen partido, se puso a buscar compañera. Pero era difícil llenarle el ojo a doña Rosa y ninguna de las candidatas resultaba ser para su madre merecedora de estar a su lado. Un día, en un té canasta al que la llevó, conoció a una chica. No era el tipo de mujer que lo atraía, pero tenia algo familiar en sus formas. Después de un par de salidas, juntó coraje y se la presentó a su madre. Terminada la cena, las mujeres se sentaron a conversar y en un momento en que la chica pidió permiso para ir al baño, Doña Rosa aprovechó para decirle a Antoñito que ésa era la mujer que sabría decidir lo que era mejor para los dos y lo abrazó. Y fue así como Antoñito se casó, prosperó y vivió tranquilo, hasta su séptimo aniversario. Pensaba darle una sorpresa a su mujer. Un mes antes, se entrevisto unas cuantas veces con una corredora de viajes y con la vendedora de una joyería de la calle Alvear. Para no despertar sospechas, salía del trabajo al mediodía y se reunía en una confitería cercana. Una semana antes de la fecha, su mujer lo llamó a la oficina para pedirle que almorzaran juntos, porque tenía algo importante que decirle. Ya en el restaurante, ella sin ningún preámbulo, le pidió el divorcio. Antoñito no podía dar crédito a lo que estaba escuchando. Trató de preguntar el porqué, pero la respuesta llegó antes. Ella firme agregó que tenia pruebas de su infidelidad. El mundo se detuvo en silencio. Cómo podría acusarlo de ser infiel a él que ni en sueños le había faltado. Es más, sólo tenía un sueño, era un tipo con un sueño solo. Después de abandonar la pubertad soñaba con una mujer de piel negra. Pero no cualquiera, no una mujer bien definida y africana con esa piel oscura casi azulada. Nunca se había atrevido en el sueño a avanzar sobre ella, sólo la admiraba. En la cabeza de Antoñito sonó la alarma de un despertador. Llamó al mozo, pidió la cuenta y le dijo a su mujer que esa misma tarde pasaría a buscar su ropa para mudarse a un hotel. Una semana le llevó a Antoñito darse cuenta de que a los pájaros que nacen en cautiverio les cuesta adaptarse a la vida salvaje y muchas veces no logran alcanzar la libertad después de dejar la jaula. Todos los días salía a las diecinueve horas y caminaba hasta el restaurante en donde cenaba para luego regresar a su habitación. Un miércoles caminaba por Carlos Pellegrini y al llegar a la esquina de la Avenida Córdoba, parada junto a la puerta de la confitería, estaba la mujer de sus sueños. Era ella, alta casi como él, con formas bien torneadas, cabello largo frisado que arrastraba la noche, manos grandes de palmas muy blancas y dedos finos y una boca de labios gruesos y rojos. Pero lo más importante era su piel de color negro azulado. Sin saber cómo se despertó el pirata que no sabia que llevaba dentro y se lanzó al abordaje. Pronto estuvieron dentro de la confitaría y con unos cuantos cafés supo en lenguaje portuñol que había nacido en Mozambique, hija de un portugués y de una mujer de la tribu Zulú. Después de la muerte de su madre, su padre trasladó el negocio de fertilizantes para tabaco a la ciudad de Sao Borja en Brasil, manteniendo su comercio con el norte argentino. Cuando éste murió, hizo todo por sobrevivir, pero en una ciudad de frontera es muy difícil la vida, así que se trasladó a Buenos Aires, donde se ganaba la vida acompañando turistas, haciendo uso de su idioma. Llegó la cena y por efecto del vino, él la invitó a su habitación. En el camino tomándola de la cintura le susurró si podía llamarla África. Ella con picardía dijo que mientras pagase la tarifa podía llamarla como quisiera. Antoñito y la mujer de sus sueños entraron en la habitación. Ella se dirigió al baño y él con todos sus miedos juntos, se desnudó tirándose en la cama. Nunca había estado con otra mujer que no fuese su esposa. Puso música para calmarse. Sonaba Sabina…”el sexo con amor de los casados…” la Magdalena. La idea de que pronto develaría los secretos de aquel cuerpo y la sensualidad de la mujer que despertaba su deseo pudieron más que los miedos. Sintió el picaporte y se incorporó para recibirla. La luz del baño iluminaba el continente africano al desnudo. Los ojos de Antoñito fueron bajando y se quedó petrificado. Había partes del continente que no figuraban en sus sueños. No podía creer lo que veía. Volvió en si, pasó junto a ella, recogiendo su ropa y entró al baño atacado de náuseas y mareos. Se vistió como pudo y buscó la salida sintiendo a sus espaldas un gemido en llanto. Ese miércoles cambiaria la vida de Antoñito radicalmente. Después de un par de semanas de cavilaciones, preguntas, respuestas, su cabeza alcanzó un orden y acuerdo. Volvió a su casa y a su mujer. Doña Rosa agradecía a la Virgen del Pilar que hubiese recuperado la cordura. La vida continuó sin sobresaltos, pero eso sí, Antoñito todos los miércoles a las diecinueve en punto visitaba África. EL HIJO DEL AIRE No hace mucho tiempo, un amigo marroquí, estudiante de medicina, al preguntarle por los curanderos de su país, me contó la siguiente historia: - Hay cosas que no tienen explicación racional, pero no por ello hay que creerlas ni negarlas. En mi país hay dos tipos de brujos o curanderos, uno de ellos es el Chaouaf, que los encuentras por cualquier sitio y hacen ritos espirituales para contactar con los espíritus, tanto para hacer el bien, como para hacer daño a otra persona. Los otros, los que me merecen más respeto, son los Alfaquíes, hombres santos que generalmente viven aislados, en las montañas, también en los desiertos, viven muy pobremente, pasan el día rezando, su compañía son los espíritus, conocen todo tipo de plantas curativas, también pueden curar en la distancia, la gente de las regiones montañosas como el Gran Atlas, recurren a ellos, no sólo por fe, sino porque los médicos son escasos. No piden pago, al menos material, aunque a menudo imponen algún tipo de penitencia, creen que las enfermedades están relacionadas con algún tipo de trastorno espiritual o incumplimiento de algún mandato divino. La gente les tiene mucho respeto y porqué no decirlo, miedo, no dejan acercarse a los niños. Dicen de uno que vivía en la montaña donde yo nací, que una vez una mujer en estado avanzado de gestación, lo estaba pasando muy mal, le vino una fiebre muy alta, el color de su piel se había vuelto amarillo, no retenía en su estómago ningún alimento, era una mujer joven, este era su primer embarazo y hasta ahora había dado muestras de buena salud. El marido de esta, temiendo por su vida, subió a la montaña en busca de un Alfaquí milagroso que le habían comentado que vivía allí desde hacía muchísimo tiempo, parecería, escuchando a la gente del lugar, que fuera tan viejo como la montaña. Tardó tres días en dar con él. Al tercer día lo encontró, sentado en el camino, con un cayado en la mano, esperándolo. Iba vestido con una túnica marrón, cubría su cabeza con un turbante también marrón, de ese color propio del pasado, del olvido, de la capa de polvo que rodea a los recuerdos. Su larga barba tapaba medio rostro, confundiéndose su extremo con la túnica, su frente, surcada de dos largas arrugas, como cuencas de dos antiguos caudalosos ríos, sus ojos grises, como la niebla, hundidos bajo las blancas cejas. Parecía de pequeña estatura, sus manos apoyadas en el cayado, que semejara su tercera pierna, estaban tan arrugadas como la piel de una tortuga, su posición era la de una larga y paciente espera. El hombre de nuestra historia, se sobresaltó al ver aquella mancha marrón en medio de la inmaculada nieve. Llevaba dos días caminando en la montaña, en pleno mes de marzo, después de un crudo invierno que aún no había acabado, había dormido poco en los recodos de las rocas que encontró al paso, durante todo el camino había ido recitando el Corán, se había alimentado de pan y queso y como única bebida la nieve que encontraba en el camino. Al verlo, cayó de rodillas, no sabía si era mayor el miedo a perder a su esposa o el respeto a ese venerable anciano, ambos, capaces de hacerle olvidar su propio cansancio. Al levantar su cabeza le pareció que el anciano había aumentado su estatura, era muy alto. El Faquih le indicó con un gesto que se sentara en una roca que había a su lado, al mismo tiempo se llevaba el dedo índice a la boca indicándole silencio. Le dio a masticar una yerba seca, a los pocos minutos, masticándola despacio, notó como si su sangre fluyera de nuevo, el calor volvía a su cuerpo, el bienestar, la ausencia de dolor se apoderaron de él y una sonrisa de agradecimiento se iba dibujando en su cara. Entonces, escuchó una voz, clara y grave, sin poder determinar su origen, la sentía como si saliera de la roca en la que se hallaba sentado y le envolviera todo el cuerpo antes de llegar a sus oídos. - Tu mujer vivirá, dijo, dará a luz a dos hermosos varones, gemelos idénticos salvo por un pequeño detalle, el color de sus ojos. Uno, el mayor, tendrá los ojos azules y pasará su vida mirando al cielo. El segundo en nacer llevará en sus ojos el color de la tierra. Ambos serán fuertes y sanos, nobles y estudiosos, los dos alcanzaran la sabiduría. Pero tu tendrás solo al segundo, el otro, el primero en nacer, has de entregármelo, será mi sucesor cuando yo me vaya, ya no me queda mucho tiempo en estas montañas. El hombre se quedó dormido, aún así siguió recibiendo instrucciones en sueños, supo lo que debía hacer para entregar al niño al Faquih sin que nadie supiera nunca de su existencia, supo que al bajar de la montaña encontraría una cabra, debía llevársela consigo, que el parto sería pronto, que nada más nacer el primero, debía envolverlo en una manta de lana color marrón y sacarlo a la luz de la luna, junto con la cabra, depositarlo al pie de un olivo, no lejos de su casa, y después atender al segundo parto y olvidar para siempre a ese hijo, que según el Faquih no era suyo, sino del cielo, como indicara el color de sus ojos, y a él lo entregaría. En caso de no hacerlo, perdería uno a uno a todos los miembros de su familia. El hombre despertó, se encontró encima de una cama de paja, con varias mantas de lana por encima y cerca de una hoguera de llama discreta, en lo que parecía ser el fondo de una cueva. A su lado había un cazo de leche tibia, la bebió y le supo a gloria. Llamó al Alfaquí en voz alta, varias veces, pero nadie contestó a su llamada. Supo entonces que era la hora de emprender el regreso, ya no tenía encima la tristeza de perder a su esposa, al contrario iba a ganar a dos hijos, bueno, solo a uno. ¿Sería capaz de entregar el primero nada más nacer? .Era obligatorio, mejor no pensarlo. Depositó dos quesos que llevaba en su alforja, en prueba de agradecimiento y rezó dando gracias a Dios por todo este consuelo. La cuesta abajo era más ligera, ya no le pesaba la pena, ahora llevaba en su zurrón sólo un trozo de queso y otro de pan, estaba impaciente por ver el milagro prometido, su mujer sana y salva, este embarazo le había quitado la salud y la alegría, parecía una flor mustia, ahora la vería reverdecer, otra vez guapa, ilusionada con el nuevo hijo, como había sido siempre, como tenía que ser. Su padre no se equivocó al elegirle esposa, le había hecho tan feliz siempre risueña, resolviendo los asuntos cotidianos de la mejor manera. Encontró la cabra cerca de la aldea en la que se habían instalado hasta que su mujer se repusiera, la había traído aquí al lugar donde nació y se crió para intentar sanarla con el aire puro , más lleno del oxígeno que corría por estas alturas. La cabra lo siguió dócil, esto aumentó su esperanza, su sueño se estaba cumpliendo, llegaría a tiempo de cumplir su parte. El cielo le estaba dando una oportunidad de seguir siendo feliz junto al ser que más quería, no se había dado cuenta de la falta que le hacía hasta que no la vio irse de este mundo . No podía ni quería imaginarse como sería la vida sin ella, sólo dos años antes, cuando aún era soltero, estudiante y vividor, sin responsabilidades. ¡Le daba tanto orgullo su familia! Ella nunca debía saber que eran dos los hijos que llevaba en su vientre, ¿Cómo mentirle?, nunca lo había hecho, mejor no pensar, las cosas estaban saliendo bien, confiaría en el anciano, a él al devolverle la esperanza, también le había devuelto la vida. Al llegar a casa encontró a la mujer dormida, serena, con su piel más sonrosada, su respiración, aunque agitada, mucho más pausada que la que él recordaba. La besó suavemente en la mejilla, sin despertarla, tampoco despertó a la vieja criada que la cuidaba. Avivó el fuego de la chimenea, puso abundante agua a hervir y se descalzó, tenía los pies hinchados y doloridos, los metió en agua casi hirviendo, sintió en sus pies todo el cansancio de los últimos cinco días caminando en la montaña. Ya no era joven, tampoco viejo. La vida en la ciudad le había aflojado los músculos y abultado el vientre, antaño liso. Era un hombre alto y corpulento, pero estaba empezando a sentir el peso de los años, rondaba los cuarenta, o tal vez era el peso de los kilos lo que se le venía encima, su esposa en cambio no llegaba a los veinte. Preparó un té con mucho azúcar, incorporó a su esposa sin despertarla y le dio a beber un trago, le hizo bien, pues le devolvió una sonrisa entre sueños. Se acostó a su lado, sintió la tibieza de su cuerpo y se adormeció. Aún no había amanecido cuando lo despertó un quejido, un terrible y desgarrador grito a su lado, sintió las manos de su mujer clavadas en su brazo, vio su cara de angustia bañada en sudor y supo lo que debía hacer, hirvió agua en abundancia, cerró la puerta de la estancia con la esperanza de que la vieja criada no se despertara y se dispuso a atender el parto con una maestría extraña, nunca había visto un parto, ni siquiera de los animales domésticos y si se hubiera dado tiempo a pensarlo, no lo habría hecho, pero era como si una fuerza sobrenatural le guiara los pasos a seguir, el bebé ya asomaba la cabeza cuando la madre perdió el conocimiento después de dar el último empujón al recién nacido, el cual, envuelto en sangre y con un largo cordón reliado por todo el cuerpo y firmemente pegado a la barriga, abrió la boca en un largo bostezo y tomó su primera bocanada de aire fresco, sin llorar. ¡Que hermoso es ver nacer a tu hijo!- pensó. Lo lavó primero con todas las toallas que encontró apiladas en una silla, luego cortó el cordón umbilical con un cuchillo de cocina, previamente pasado por el fuego para desinfectarlo, y con lágrimas en los ojos lo vistió y arropó en una gruesa manta de lana marrón y lo abrazó llorando. La cabra que en todo momento había permanecido a su lado, aunque él hubiera olvidado su presencia, le mordió la pierna suavemente, avisándole que no perdiera tiempo, el día se iba imponiendo a la noche, estaba clareando. Salió en busca del olivo, donde dejar su tesoro, apenas visto, pero sentido como si de su propio corazón se tratara. Le añadió otra manta más por encima, hizo un hueco en la hierba con las manos y lo acostó, la cabra inmediatamente lo amamantó como si de una cría suya se tratase, no podía dejarlo allí, se quedó inmóvil observando el milagro, el niño abrió sus ojos y lo miraba con una mirada azul inolvidable. El alba había llegado, oyó un nuevo grito, aún más fuerte si cabe, que el primero. ¡Este es mi verdadero hijo!, pensó, y echó a correr hacia la casa. El segundo hijo asomaba la cabeza, pero no acababa de salir, quedaba agua hervida, pero no muchas más toallas limpias, la mujer estaba llena de sangre, él había olvidado limpiarla, absorto como estaba por el niño, la esposa estaba muy pálida. La vieja criada asomó la cabeza por la puerta, había oído este desgarrador grito y al ver tanta sangre se asustó.- ¿Qué ha pasado aquí?, preguntó, y sin esperar respuesta gritó: - ¡Se nos va! - ¡No!, dijo él, no se nos va, al ver que la mujer se ocupaba de traer al mundo a este niño, él se abrazó a su esposa y se dejó llevar por el llanto, como un niño asustado, este llanto lo liberaba de la tensión vivida. - No te puedes ir, tienes que ver como crece tu familia, no puedes dejarme solo, no sabría cómo vivir sin ti. Ella hizo un último esfuerzo y volvió a perder el sentido. El niño nació y la vieja criada se ocupó de todo, no era el primer parto a que asistía, era una experta en estos menesteres. El mientras tanto seguía aferrado a la mano de su esposa que había sucumbido al dolor por segunda vez, le susurraba al oído palabras cariñosas, le besaba la mano, se la mojaba con sus lágrimas y la arrullaba como había hecho con su primer hijo, como si fuera ella la recién nacida, le pedía perdón por ser él la causa de tanto sufrimiento y cuando la anciana le puso el niño entre los dos, encima del regazo de la madre, aún inconsciente, le vino el recuerdo del otro, del abandonado, los rayos de sol se colaban ya por la ventana. Se secó la cara y salió murmurando una excusa, llegó hasta el olivo, allí no había nada, ni siquiera la huella de la cunita de hierba, ni siquiera las huellas de las patas de la cabra que tan gentilmente lo había amamantado. El pueblo se había levantado, las mujeres se acercaban a la casa para preguntar en qué podían ayudar, lo vieron allí, arrodillado, tanteando el suelo con las manos, los ojos anegados en llanto, pensaron lo peor, que la esposa había muerto, rodeándolo en silencio, trataron de levantarlo sin conseguirlo, hasta que alguien gritó desde la casa que la mujer había despertado, sólo entonces, abandonó su cunita de hierba y abrazó a su esposa. - Y así acaba el cuento, ya conoces un poco más a mi pueblo, dijo mi amigo, ahora sólo te falta ir en persona. Dos años más tarde de escuchar esta historia, me surgió un viaje al desierto del Sahara, con unos amigos, íbamos en un jeep, con tiendas de campaña, por el camino nos íbamos uniendo a otros grupos de aventureros, recorrimos kilómetros de desierto, visitando todos los poblados y asentamiento de beduinos que encontrábamos a nuestro paso. Un día, me empecé a sentir mal, me subió mucho la fiebre, parecía una gastroenteritis, mis amigos fueron a buscar a un médico y de paso la manera de llevarme a un hospital, porque la cosa parecía seria y estábamos bastante alejados de cualquier centro médico. Me quedé sola en la tienda, en un estado de duermevela, por la fiebre, empecé a escuchar una voz grave y clara entonando un cántico extraño, como una especie de letanía en un idioma raro, miré al lugar de origen de esta melodía y vi una silueta de un beduino sentado en el suelo, no muy lejos de donde yo me encontraba, llevaba una túnica marrón, un turbante en la cabeza marrón también, de ese color propio del olvido, del pasado, de la capa de polvo que rodea al recuerdo. Me miraba atento, al verme despierta me alcanzó una yerba seca, me dijo que la masticara muy despacio, al verlo de cerca, creí que era mi amigo, él que me contó el cuento dos años antes, era idéntico, los mismos rasgos, los mismos movimientos de las manos, pero percibí un detalle diferente, un único detalle, su mirada era azul, del color del cielo. - ¡ Conozco a tu hermano gemelo, tu doble!, Le dije, sin poder contenerme de la sorpresa. Me arrepentí enseguida, si era verdad y no estaba delirando por la fiebre, no tenía que haberle dicho nada, era mejor que nunca supiera esa verdad. Tenía que ser doloroso saber que a uno lo separan de su otra mitad y nunca la va a llegar a conocer. Ante mi sorpresa, me contestó: - Yo también conozco a tu doble, vive en el Gran Atlas y como yo, es hija del aire, ella ha sido la que me ha enviado a ayudarte al saberte en peligro, no temas nada, estás en buenas manos.
07/04/2005
BRINDO POR TÍ A todos los que miraron atrás y no pudieron regresar La botella de ginebra se estaba acabando. La miró con una sonrisa y pensó que se había pasado bebiendo, sobre todo teniendo en cuenta que no lo hacía nunca. Bueno, no estaba llena del todo-pensaba- al menos estaba por aquí- intentaba señalar sin éxito la línea que su dedo pretendía marcar en el cristal. Una carcajada salió de sus adentros. Le sonó tan falsa la risa. Simulada como sus días, como sus palabras. Falsa como ella misma. Toda una farsa irónica. Toda una tragicomedia de pésimos actores baratos. De las carcajadas pasó al llanto en menos de un segundo y tiró la botella por los aires. “No sé vivir sin ti. No puedo vivir sin ti…” Miró el bote de plaguicida que tenía al lado. Lo tenía más que pensado, premeditado con detalle. En el fondo, esa idea del suicidio no era para ella. Estaba todo preparado para él. Para demostrarle cuánto le odiaba y restregarle su culpa. Era él el culpable de que ella acabara así, en medio del campo, borracha como una cuba y echando plaguicida concentrado a un vaso con hielo. Se lo debía porque quería hacerle daño, mucho daño, como se lo hizo él. A su cabeza embriagada por el alcohol vuelven los gritos de la noche anterior, los insultos, la mirada de él, tan fría. Esos ojos que decían que ya no sentían nada. Las palabras hirientes. El final de una vida en común. Y el portazo al salir. Observó cómo el líquido azulado se vertía sobre los cubitos derramándose entre ellos, acariciándolos mientras éstos flotaban cada vez más arriba. Mojó un dedo en el vaso, ya nada podía hacerla cambiar de opinión. -Va por ti, Angel, mi vida y yo brindamos por ti. Y se llevó el vaso a los labios…. ¿Recuerdas cuando nos conocimos? En el viaje de estudios, en aquella casa rural. Éramos tan jóvenes…Tú pusiste la mochila en la única cama que había en la casa y dijiste muy serio”Aquí duermo yo” Yo, casi no te dejé terminar y dije muy segura: ”No, perdona, esta es mi cama” Vimos el amanecer juntos, colándose por aquella ventana tan alta. Los demás pasaron la noche en el salón en los sacos. Nos volvimos locos. Nos hemos querido tanto… Me duele el pecho, me quema la garganta. ¡Dios mío, qué he hecho! ¡No quiero morir!¡No quiero morir! Nadie pudo oír sus gritos, no llegaron a salir de su garganta. Águeda ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos a las doce de la noche en coma etílico. La encontró su marido en el porche de su casa oliendo a ginebra, las ropas impregnadas de un olor nauseabundo, quemaduras en la boca y las manos secas y resquebrajadas. Cuando despertó, su desesperación desbordaba el alma de todos los que estábamos allí. No quería morir. No quería morir. Los resultados de toxicología demostraron que había tomado una dosis letal de Paraquat, un plaguicida altamente tóxico, sin antídoto conocido. La muerte era irremediable a corto plazo, unos días tal vez. Para evitarle la conciencia de su propia muerte, la anestesiaron. Águeda murió a la mañana siguiente, aún tenía lágrimas en los ojos.
08/04/2005
Fragua Visual Los virus escapan en como pueden... Realizado por Enferocarulo 08/04/2005 10:00 ;?> No hay comentarios. Comentar. Ojos como manos En pie uno frente al otro sin hablar ni tocarnos , en una estación fuera del tiempo , sin gente , sin trenes , sin ruido , acunados por el silencio de los que tienen todo por decir , le miré apurando los últimos segundos del último adios . Sus ojos me acariciaron como manos y , abrazada contra su corazón , supe que ésta sólo era la primera de muchas últimas despedidas.
09/04/2005
![foro[1].gif](http://calavera.blogia.com/upload/foro[1].gif) Se anuncia, hoy sábado el éxamen que tendrá lugar el lunes día 11 a las 17:00 a todas aquellas personas que estén interesadas en pertenecer a la organización SeLLa. Vendrán provistos de chismes muy sabrosos y los colgarán en la Sala habilitada a tal efecto... Sólo se admitirán chismes de altura... Consejo: Vengan con la lengua bien afilada. Firmado, Mr. ToRo
10/04/2005
1+1=3 Ellas lo tenían claro, su vida estaría unida irremediablemente para siempre desde el día de su creación. No podían vivir juntas, pero tampoco sabían cómo hacerlo por separado. Sus existencia transcurría a la par, una no era nada sin la otra; ni la otra sin la una. Desde muy pronto aprendieron que necesitaban algo en sus vidas, y así escogieron al tercero en discordia, y desde entonces nada se interpuso entre ellas… Ningún obstáculo, toda situación imaginable era posible… Sus juegos, sus planes… Fueron muy fecundas, dieron a luz a multitud de hijos… Pero todo partía de su unión, de ese terceto inseparable. Estaban todos los días en el candelero, y nunca se cansaban… Era del todo punto imposible, la sola desaparición de uno de los tres daría al traste con la vida del otro, así que luchaban por la existencia del grupo: Vida, Muerte y Amor, era el Trío por excelencia. Fragua Visual Soy inocente... Lo hice, pero muy poquito... Realizado por Enferocarulo
11/04/2005
Una Noche Siniestra Vagaba por una calle vacía, la noche era silenciosa, demasiado para aquellas fechas de carnavales en que todo el mundo parecía sumido en la celebración del día oscuro. Así le llamaban en aquella ciudad extraviada en los mapas convencionales. El lugar exacto era impredecible, se conocía como un pueblo fantasma. Al menos turísticamente al sur de Pensilvania. El día había sido agitado al menos para mí. Había llegado a aquel lugar con unos amigos de infancia y la amistad aventurera que mantuvimos por muchos años, nos llevó a lugares inimaginables que satisfactoriamente nos dio por mucho tiempo experiencias gratas. Sin embargo esta última era diferente. Ya no recordaba la noche anterior y de pronto me vi.… Caminando entre tinieblas y en soledad. Me sentía cansada, tenía mucha sed, y el sueño casi me vencía. Me dirigí al lugar donde me hospedaba y entrar al cuarto que compartíamos mis amigos y yo, me di cuenta que ellos no estaban, pero si sus pertenencias, ropas, bolsos entre tantas cosas mas. Saque mi ropa y me metí a darme una ducha…No supe mas del tiempo porque me sumí en un baño placentero y reconfortante. Al terminar, me abrigue solo con la bata y parada frente al espejo observe que algo extraño mi rostro mostraba. Limpie el espejo empañado para verme mejor. Cual fuera mi horror, vi con asombro que el color de mis ojos no era el mismo. Siempre los tuve color verde y ahora el negro que los cubría era asombrosamente aterrador. No cabía explicación alguna. Trate de calmarme y razonar de una manera mas obvia. Recordé la tarde en que llegamos, éramos cinco. Alma, Piedad, Consuelo, Ángel y yo, mi nombre de pila era Angélica, pero me decían mis amigos y compañeros de trabajo, Ángelus (ya que era la abreviación de Angélica Luz). Fluctuaba nuestra edad entre los 32 y 40 años siendo el mayor Ángel, fiel amigo de carretes y fiestas semiorganizadas. Al llegar ni siquiera descansamos, el carnaval había comenzado y las ganas de disfrutarlo opacaron toda opción de relajarnos. Nos cambiamos de ropa y lo mas cómodo posible nos dirigimos a la plaza, lugar donde se presentaban un sin fin de actos y atracciones. Lo pasamos increíble, bailamos y gritamos entre la gente como si nadie nos observase, Con las manos alzadas cantábamos cuanta canción la multitud desplegaba. Parecía un sueño, disfraces de monstruos, vampiros, brujas, hombres lobo y muchos más que no recuerdo. Lo que si quedo en mi mente y a la perfección fue el suceso del cual fuimos todos testigos. Arriba de una tarima bailaba una hermosa mujer, cubierta con una túnica negra. Su baile era sensual, tanto así que quedamos como hechizados ante tal escena. Sin saber como, nos vimos a su lado bailando apegadamente a ella. La sensación era exquisita y embriagadora. Terminado la acalorada danza. La seguimos a un bar y allí pasamos la gran parte de esa noche. Al regresar al hotel, no hacíamos más que hablar de esa enigmática mujer que nos cautivo. Los dos días siguientes fueron prácticamente individuales, cada cual hizo lo que le dio en gana. El cuarto día, en que se supone nos regresaríamos fue atroz, los pasaportes no los encontramos, menos los de identificación. Encaramos al encargado del hotel y este sin más ni menos nos aclaro que no era responsabilidad más que nuestra, debido a que solo tenía una llave el cuarto y la teníamos nosotros. Buscamos como locos y nada. Hasta que Alma recordó el tan comentado baile con la mujer que, asumió ella debía tenerlos. La buscamos en el bar y nadie sabia de ella, así que nos quedamos a ver si llegaba y efectivamente así sucedió… Llego acompañada de un hombre ya entrados en años unos 80 aproximadamente. Le preguntamos y ella asintió tenerlos .Pero teníamos que hacer algo para ella antes de entregarlos. Discutimos entre todos y aceptamos para poder marcharnos cuanto antes de aquel lugar. Su petición era simple bailar para ella, pero no ahí, sino que en otro lugar un poco alejado para nuestro gusto. Así llegamos a una cabaña adornada de objetos extraños, mascaras cosas así, y en su interior muchísimas velas encendidas. No tenia muebles donde sentarse, solo cojines en el suelo formando un circulo, y en el centro un dibujo raro de colores rojos y negros. Ella se sentó sobre un cojin y el anciano encendió el radio y emano una música oriental muy dulce. Ella nos dijo ya muchachos bailad para mi… Y lo hicimos, total parecía como un juego…No recuerdo más, solo hasta donde me encontré hace poco caminando de noche y ahora frente al espejo cuestionando todo. De pronto oí golpear la puerta y me dirigí a ver quien era. La impresión fue tal, ya que al abrir mire aquella mujer delante de mí. No pude decir palabra alguna, por extraña razón quede hipnotizada de aquellos negros ojos que me miraban fijamente. Camine junto a ella por corto tiempo y nos adentramos a un cementerio. Un nicho abierto tenía mi nombre y aterrada vi junto a el, el nombre de mis amigos. Estaban muertos supuse y tal vez era mi turno. Sin poder oponerme ya que me encontraba en un estado de sumisión, me recosté sobre aquellas paredes frías y observe atónita como ella cerraba y me enterraba viva en una mole de cemento. Solo hubo silencio, un silencio eterno. Como puedo relatar esto es lo mas complejo de todo puesto que acabo de despertar y me veo aquí frente a mi computador, recordando cada detalle de lo relatado. Os advierto al que leáis este relato que sus días están contados….
12/04/2005
Microrrelato " muy apropiado " Augusto Monterroso : MONOLOGO DEL BIEN“Las cosas no son tan simples”, pensaba aquella tarde el Bien, “como creen algunos niños y la mayoría de los adultos.” “Todos saben que en ciertas ocasiones yo me oculto detrás del Mal, como cuando te enfermas y no puedes tomar un avión y el avión se cae y no se salva ni Dios; y que a veces, por lo contrario, el Mal se esconde detrás de mí, como aquel día en que el hipócrita Abel se hizo matar por su hermano Caín para que éste quedara mal con todo el mundo y no pudiera reponerse jamás.” “Las cosas no son tan simples.”
13/04/2005
X Cuento Érase una vez una isla en la que cortaban la pirula a todos los hombres al cumplir los 30 años de edad. La tala era llevada a cabo de una forma muy especial, ya que la hacían según la profesión. Aquel año, llegado el día del evento, había una fila enorme de hombres, todos llorando. Profesión del primero, carpintero: se la cortaron con un serrucho. Profesión del segundo, albañil: se la reventaron a ladrillazos. Profesión del tercero, carnicero: con un enorme cuchillo. Y así, sucesivamente... Pero el último de la fila se meaba de la risa. Un empleado gubernamental le dice:Vamos a ver, imbécil, estamos a punto de cortarte el pajarito y te estás partiendo de risa. ¿Me quieres decir de qué te ríes? De que vendo helados. Y os vais a hartar de chupármela hasta que se caiga. Seguimos con la teoría... La estética de la velocidad Otra particularidad de la ficción repentina es su vecindad con el video clip. Por la imagen y su ser precipitado, este bricollage roza la estética de la cibercultura con artistas que "tratan de reutilizar fragmentos culturales y las microexpresiones que ha dejado el desmoronamiento de los macrorelatos de la modernidad", según sostiene el crítico colombiano Carlos Fajardo, advirtiendo que las nociones de heterogeneidad, discontinuidad, diferenciación y de lo aleatorio, aumentarán entre las producciones estéticas. Por último, la ficción súbita se articula a un lector singular, protagonista, cómplice, participativo, al modificar los hábitos de lectura, un lector cauteloso ante un texto boomerang que aparenta un sentido y puede resultar en uno muy diferente. En esa dirección, el prólogo de la compilación En frasco chico, habla de un lector detective; el narrador Eduardo Berti, completa la idea: "Como en toda la literatura, el lector siempre completa el texto, pero en los hiperbreves esto se da de un modo más radical. Es lógico: al llevarse a su paroxismo la condensación, la tensión, la intensidad o la elipsis, por ejemplo, el lector (más que en otros casos) debe poner bastante de sí en el terreno de la significación, allí donde se supone que el texto dice más de lo que dice. Inmerso en una novela o en un cuento extenso uno puede, desde luego, darse el lujo de distraerse durante la lectura de una descripción o una digresión, pero esto es casi impensable en un texto de menos de 200 palabras". © 2004 Gomera21.com 13/04/2005 10:42 ;?> No hay comentarios. Comentar.
14/04/2005
SeLLa: Informa![foro[1].gif](http://calavera.blogia.com/upload/foro[1].gif) Los Exámenes para Informadores de esta Agencia, tendrán lugar hoy a las 17:00H. P.M. provistos del A.N.I (Alma Natural del Infierno) en este lugar, poniendo cada Alma una información jugosa digna de ser conocida... Para más información llamen a Mr ToRo. Buenos días Fragua Visual No me vengas con esas, que me pongo hecha una fiera... Realizado por Enfero 14/04/2005 10:32 ;?> No hay comentarios. Comentar.
15/04/2005
Desde mi Tumba Solitario, triste y mudo hallase aquel cementerio; sus habitantes no lloran… ¡Qué felices son los muertos! Gustavo Adolfo Bécquer Era una preciosa mañana otoñal de nubes con sol. Blaqui, mi mastín del pirineo, me miraba mientras conducía a toda pastilla campo a través. Si me daba prisa, por la noche cenita con velas y un cheque en el bolsillo. Buscaba un pueblo abandonado lo suficientemente alejado para montar Juergolandia, lo ofrecía, la agencia de publicidad para la que trabajaba, como parte en promociones a supermercados , ejecutivos y gentes similares. Llevaba tres semanas buscando y por fin había dado con algo: Valdeornos, en el culo del mundo. Pude llegar hasta prácticamente la entrada. Tenía muchas ganas de terminar con las fotos y salir hacia casa. Javier seguramente me estaría esperando. Teníamos que celebrar muchas cosas, el trabajo, los dos años juntos… muchas cosas. Cruzando el puente me encontré con lo que suponía era la plaza mayor. Estaba lleno de hierbajos. Hice varias fotos panorámicas del pueblo desde el puente. Ya me pararía después casa por casa. En un primer vistazo, el pueblo estaba de puta madre. Limpiarlo un poco y algún pequeño desperfecto en las fachadas, y quedaría genial. Era una de las condiciones que pedían, no gastar mucho en restauración. Me llamo la atención una casa, muy bien conservada, al fondo, al lado de la iglesia. Bajo el balcón, dos cabezas de carnero dentro de una orla me miraban amenazadores. En el patio, aún quedaban las cañas que seguramente utilizaron para poner tomates. Una casa perfecta para hacer los dormitorios. Entré. La cocina estaba tan bien conservada que casi no necesitaba restauración. En el recibidor había un buró tallado. Me llamó mucho la atención. Cualquiera pensaría que en un pueblo abandonado iba a encontrar un buró. Era precioso. Me dieron ganas de coger el coche, entrar hasta allí, y cargarlo en el maletero. Abrí los cajones. Había bolígrafos, cartas, un libro: “Nada” de Carmen Laforet. ¡Qué sorpresa! Es uno de mis libros favoritos. Los bordes estaban sobados, como si lo hubiesen leído muchas veces. Al lado un papel atado con una cinta roja. Al abrirlo vi que era una especie de carta, escrita, imagino, a lo largo de un tiempo. Incluso había dos o tres colores de bolígrafo, llenas de tachones, que he corregido a fin de que se entienda mejor. Esto es lo que escribió: “Me llamo Manuel Sebastián, tengo 82 años, dejo aquí éste escrito para quién la recoja termine de darme sepultura. En el patio trasero, bajo un pasmoso sauce llorón encontrará mi cuerpo o lo que quede de él. Sepúltelo, se lo ruego. Rece una oración, aunque sea una pequeña jaculatoria, y si tiene ánimo encargue una misa de difuntos por mi alma. Sé que voy a morir. Y antes de quedarme encima de la cama prefiero ,aunque sea, cavar una tumba y taparme la cabeza con una sábana y esperar tranquilamente a que llegué mi hora . Todos los demás están en el cementerio, bajo horribles lápidas de frío mármol. Allí están el Paco, la Paca, mi Marina, Alejandro el Mochales, y Felipe el Aguaceros del que decían en el pueblo que con su canto atraía la lluvia. Mira que le amulaba que le llamásemos aguaceros. Entonces éramos casi cien vecinos, pero poco a poco todos se fueron marchando. Nos quedamos solo cuatro, los Pacos y nosotros. Aún recuerdo hace quince años, cuando el Genaro aún tenía la taberna, y nos sentábamos siete u ocho a echar la partida y beber anís el mono. Luego el Genaro también se fue. Se lo llevaron los hijos a una residencia: El Balcón se llamaba. Me mando una vez una carta que amilanaba al más pintao. Leyéndola el Paco dijo: “Yo me moriré en mi cama” . Y una noche de diciembre cuando la nevada llegaba a media rodillada se metieron en la cama con el brasero y ya no se despertaron. Fue la Marina quién los encontró. Se quedó llorando y vistiéndolos, mientras, yo bajaba a toda prisa a Valdeameras. Subieron los seis que quedaban allí, y el cura. Entre todos les dimos cristiana sepultura y nos quedamos solos los dos y la Perla. Después de estar una semana encima de la tumba del Paco al fin entendió que se había muerto y se vino a casa. La Marina no duró mucho, dos meses más tarde se subió a la Peña del Rayo y se tiró por el barranco. La encontró la Perla cuando volvíamos de cazar el conejo, entre las aliagas, ya muerta. La lleve yo solo al cementerio y yo le di sepultura. Total si hubiese llamado al cura no se la hubiese dado, para qué molestar. Desde entonces he estado solo. A mi tampoco nadie me sepultará como Dios manda. Yo también vagaré en el limbo. Han sido años duros, nunca había estado tan solo, menos mal a la Perla. Ha sido mi compañía todos los días, salía al monte a los cazaderos conmigo. Menos mal que cuando estuve en Zaragoza unos días con el chico me compré la máquina de rellenar los cartuchos , pólvora y postas. Reutilizando las vainas y cerrándolas con esa prensa he tenido suficiente munición para abatir toda la carne que he comido en estos cinco ya largos años. Creo que los chicos tampoco saben que su madre ha muerto, claro que ellos no han escrito ni nada, ni para felicitarnos las pascuas, ni para saber si seguimos vivos. Ya tendré nietos grandes. Cuando nació el primero nos fuimos unos días a Zaragoza. La nuera y yo teníamos muchas desavenencias; qué si teníamos que ducharnos todos los días; que si no me podía liar el cigarro; que si nada de anís. Todo lo que hacía le parecía mal. Con la Marina no, con ella miel sobre hojuelas. Se las amañanaba bien con mi mujer. Solo la quería porque le cuidaba bien al chicuelo y le ayudaba mucho con la casa. La quería de criada. Y como la Marina con tal de estar con ellos lo aceptaba todo, la estancia en la casa era una balsa de aceite. Yo no lo acepté, cogí el petate y puse pies en polvorosa. La Marina se vino detrás pero sé que nunca me perdono mi espantada. Igual mañana llega el cartero y me encuentra aquí, quién sabe. Aunque sé que no, que no vendrá nadie, ni el cartero ni nadie. Me pudriré ahí , con los cuervos comiéndome los ojos. He abierto una zanja, es grande, me taparé un poco. La Perla cuidará que no vengan los cuervos, lo sé. Había pensado pegarle un tiro pero no he podido. Igual se marcha al monte y allí cría , aunque sea con un lobo. Si tuviese más arrestos bajaría hasta Valdeameras y me moriría allí en medio del pueblo. Como en una película, lo vi una vez en una de indios y vaqueros, llegar al medio y desplomarme. Menos mal que desde hace un tiempo el Paco viene a verme, me avisa de algunos peligros, de las nevadas, de todo. El es que me ha dicho que me moriré esta noche, que la Perla cuidará mi tumba, que escriba esta carta, que vendrá una chica rubia como la cerveza que leerá está carta y que también me tapará la cara, y se llevará una gran sorpresa. No me haga mucho caso, usted, el que lo lea, creo que me estoy volviendo loco. Morirme es en cierto modo una liberación, lléguese hasta el jardín y cuando tape mi cuerpo, ponga una rosa encima de mi tumba.” Me quedé pasmada. Me parecía incluso oír la voz del viejo y ver su rostro. Salí afuera, cogí una vieja pala oxidada y termine de tapar con tierra la tumba. Salvaje crecía un rosal rojo, siguiendo sus deseos coloque una rosa encima de la tierra. Nunca he sido muy religiosa pero improvisé una oración por el difunto. Oí el aullido de un lobo e instintivamente me metí en la casa con intención de hacer las últimas fotos del pueblo y largarme de allí. El buró me seguía pareciendo magnífico, miré dentro y encontré una fotografía amarilleada por el polvo y el tiempo. Era una joven pareja vestidos de gala, ella llevaba un traje negro, pensé que igual era el día de su boda. El rostro de ella me resultaba familiar, tenía el mismo pelo que yo y mis mismos ojos. Estaba sentada en una silla con él apoyando la mano izquierda en su hombro. Eran guapos. Cogí las cartas y las fotos. No miré mucho más, en la calle tire el resto de las fotos, tres carretes y me largue con el petate lleno a mi casa. Allí con Javier repasé las cartas. Mi abuelo también se llamaba Manuel, pero apenas sabía nada de él, no se hablaba con mi padre. Hace mucho que mi hermano y yo intentamos preguntarle sobre ellos, pero mi padre no soltó prenda. Dijo algo así como “mejor estáis sin saber nada de él”. Mi sorpresa fue ver el remite: Miguel Sebastián Almuze, C/ Nuestra Señora de la Oliva, 7 4º B. Esa era la casa de mis padres.
17/04/2005
Examen Infernal Caso real de examen de Termodinámica en Físicas (Valladolid). Un profesor un poco cachondo de Termodinámica había preparado un examen para sus alumnos. Éste tenía una sola pregunta: "¿Es el Infierno exotérmico (emite calor)?... ¿o es endotérmico (absorbe calor)?. Justifica tu respuesta." >La mayor parte de los estudiantes escribieron su respuesta basándose en la >Ley de Boyle (el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime) o alguna variante. Un estudiante, sin embargo, responde lo siguiente: "Primero, necesitamos saber cómo varía en el tiempo la masa del Infierno. Así, necesitamos saber la frecuencia con la que las almas entran en él y la frecuencia con la que salen. Opino que podemos asumir sin ninguna duda que, una vez que un alma ha entrado en el Infierno, ya no sale nunca más. Así pues, no hay frecuencia de salida. Para calcular cuántas almas entran en el Infierno, tengamos en cuenta las distintas religiones que existen hoy en día en el mundo. Algunas de estas religiones afirman que, si no eres miembro de ella, irás al Infierno. Debido a que hay más de una de estas religiones y teniendo en cuenta que una persona no pertenece a más de una religión al mismo tiempo, podemos afirmar que toda la gente y todas sus almas van al Infierno. Con las tasas de natalidad y mortalidad llegamos a la conclusión de que el número de almas que ingresan en el Infierno crece exponencialmente. Ahora, miramos la variación del volumen del Infierno ya que la Ley de Boyle establece que, para que la temperatura y la presión en el Infierno permanezcan invariables, el volumen de éste se tiene que expandir según se van añadiendo almas. Esto nos da dos posibilidades: 1. Si el Infierno se expande a una velocidad más baja que la frecuencia a la que entran las almas, entonces la temperatura y la presión en el >Infierno se incrementarán hasta que éste reviente. > >2. Por supuesto, si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la >frecuencia de entrada de almas, entonces la temperatura y la presión >caerán hasta que éste se congele. > >Así pues, ¿cuál es la conclusión? > >Si aceptamos el postulado que enunció mi compañera Rocío López en el >primer año de carrera y que decía algo así como: "El Infierno se congelará >antes de que yo me acueste contigo", y dado el hecho de que todavía no lo >he conseguido, entonces el enunciado número 2 no puede ser cierto así que >la respuesta es: >EL INFIERNO ES EXOTÉRMICO" > >Observación: el alumno obtuvo Matrícula. Fragua Visual Sospecho que esta dieta es un poco estricta... Realizado por Enfero MALOS TIEMPOS CORREN.. Los pilares establecidos se tambalean sobre pilares de goma. Esgrimiendo la desgracia, decapitamnos al sol y enarbolamos las lágrimas como trofeos de guerra. Los corazones más cobardes miran hacia otro lado y se esconden en una urna repleta de niebla. Fuera, llueve.. Pero nadie repara que, arrastrados por la corriente, algunos se ahogan. Se han atrofiado los brazos de tenerlos cruzados y, al extenserlos, como el cristal se quiebran. Algunos seguimos esperando resucitar como el ave Fénix en un mundo nuevo. Dichoso aquel que guardó una lágrima para cuando el barro entierre su cabeza. Y ya,a muy pocos les queda dignidad.
18/04/2005
Pensamiento del Día ¡NUNCA CONTENGAS UN PEDO!Ellos suben por tu columna vertebral a tu cerebro y de ahí salen las ideas de mierda 18/04/2005 1:40:22. La casa está en silencio, el ajetreo de la tarde ha terminado y el silencio es frío. Bernard intenta recordar y memorizar lo que le paso por la tarde, por la mañana se le había estropeado el coche, un fastidio, y encima lejos de casa. Así que se hizo el ánimo y se lo tomó como un ejercicio de relajación el tomar el metro, hacía mucho tiempo que no subía en metro, años, siglos.....la verdad es que sólo subió en metro el día que lo inauguraron en Valencia, y lo hizo por pura curiosidad, aquello costó construir más o menos como la capilla Sixtina. Llegó a la boca del metro, inspiró hondo y se dispuso a bajar a aquel submundo. ¡Que emoción! ¡Que experiencia! ¡Que remedio!...hasta el lunes no podía llevar el coche al taller. Bernard era un hombre chispeante, observador y disfrutaba con las cosas más sencillas, y en el momento que bajó al metro estaba disfrutando como un niño de todo lo que le rodeaba. Pensaba de forma jocosa las cosas que podían hacerse en un tren dentro de un túnel, aislados temporalmente del mundo hasta llegar a la próxima estación. Cuando el aburrimiento hizo presa en él, aproximadamente eso fue en la segunda parada, decidió dedicarse a mirar a la gente que había en el vagón, sus cuerpos, sus expresiones, sus miradas, algún culo. Aquello era tremendamente divertido, la gente se ignoraba y si notaba que la miraban desviaban la vista. Por consiguiente, el juego ahora era encontrar a alguien que le aguantara la mirada más de dos segundos. Bernard lo intento primero con un señor bien vestido que tenía delante de él, el cruce de miradas duró apenas un segundo y la situación fue incomoda porque se hizo patente la supuesta homosexualidad de Bernard. Buscó una nueva víctima para su inocente juego, esta vez estaba buscando a una mujer, la encontró enseguida, tres asientos más a su derecha. Estaba sentada, la analizó minuciosamente, una mujer relajada, abstraída en sus pensamientos, ausente del ambiente que la rodeaba, la miró, le gustaba, sí, le gustaba mucho. Pensó que si no se decidía a mirarlo iba a disfrutar el resto del trayecto recreándose aquella hermosa mujer, pero no fue así, la mujer se sintió observada y giró levemente la cabeza. Ya no estaba tan relajada. Volvió a girar otra vez levemente la cabeza, pero no llegó a mirar a Bernard. Hasta que por fin giró la cabeza como la niña del exorcista, sin mover el tronco y se quedó mirando fijamente a Bernard que bajo la mirada a la velocidad de la luz. Bernard se quedó pensativo, sintió un sudor frío por la espalda, como una mujer tan bonita podía tener una mirada tan fría, cuando levanto la vista ella le estaba mirando con la misma tranquilidad que tenía antes, sin ningún pudor, observando a Bernard detenidamente. Se sintió aliviado. El juego seguía, y los dos segundos estaban más que superados, en menos de una estación recorrió su cuello, sus pechos, sus caderas, sus piernas, notó en la distancia la suavidad de su piel. Disfrutó del brillo de sus ojos, aquellos ojos de gata que en un principio le atemorizaron, hasta que de repente se levantó y bajó en la siguiente estación. A Bernard le costó reaccionar, se iba su compañera de juego, quizás no volvería a verla más, se asomó a la ventanilla del tren intentando localizarla entre la gente, allí estaba en el andén, sus miradas volvieron a cruzarse y ella le hizo un pequeño guiño acompañado de una tímida sonrisa mientras el tren se alejaba. 2:43:57, Bernard ha perdido, la cara de aquella mujer se desdibuja en su memoria. No consigue recordarla. ¡¡¡Atención!!! Para todos aquellos que no ven correctamente este blog y utilicen el Internet Explorer, debe bajarse la última utilización... Buenas tardes
19/04/2005
Piropos La auténtica reserva cultural de este país llamado España reside en sus obreros de la construcción. Así pués, es un deber obligatorio conocer su "modus vivendi", para poder comprender mejor su idiosincrasia. Y qué mejor modo que hacerlo a través de su lenguaje. La siguiente lista es un compendio de los mejores piropos recogidos por un equipo de investigación durante los últimos tres años recorriendo diferentes puntos de la geografía española. Veamos como estos mercenarios del andamio piropean a las bellas damas que por su trabajo se acercan. 1. ¡¡¡Me gustaría que fueses un pollo para meterte el palo por el culo y hacerte sudar!!! 2. ¡¡¡Morena!!! ¡¡¡Qué necesitas señalización!!! ¡¡¡Qué con tantas curvas, uno se mata!!! 3. ¡¡¡Si estás así de verde, cómo estarás de madura!!! 4. ¡¡¡Tanta carne y yo en cuaresma!!! 5. ¡¡¡Hay qué curvas!!! ¡¡¡Y yo sin frenos!!! 6. ¡¡¡Dime quién es tu ginecólogo para chuparle el dedo!!! 7. ¡¡¡Mozaa!!! ¡¡¡Tienes dos ojos como dos sartenes que cuando te los miro se me fríen los huevos!!! 8. ¡¡¡Niña!!! ¡¡¡Estás más apretada que los tornillos de un submarino!!! 9. ¡¡¡Quién fuese bizco para verte dos veces!!! 10. ¡¡¡María!!! ¡¡¡Tienes unos ojos que..., que..., que te comería todo el coño!!! 11. ¡¡¡Si fueras barco pirata te comería el tesoro que tienes entre las patas!!! 12. ¡¡¡Señora!!! ¡¡¡Le cambio la hija por un piano y así tocamos los dos!!! 13. ¡¡¡Sería capaz de follarme a tu perro para entrar en tu familia!!! 14. ¡¡¡Estás tan buena que te haría un traje de saliva!!! 15. ¡¡¡Con ese culo te invito a cagar en mi casa!!! 16. ¡¡¡Si me caigo ya se donde agarrarme!!! 17. ¡¡¡Preciosa!!! ¡¡¡Con esa mirada tan dulce me dan ganas de chuparte un ojo!!! 18. ¡¡¡Mozaa!!! ¡¡¡Si tu culo fuera un banco te la metería a plazo fijo!!! 19. ¡¡¡Eso son carnes y no las que hecha mi madre al cocido!!! 20. ¡¡¡Eres más enrollada que las pelotas de mis pinreles!!! 21. ¡¡¡Estas tan buena que te comería con ropa y todo, aunque estuviera un mes cagando trapos!!! 22. ¡¡¡Eso si es un culo y no lo que quita mi madre a los tomates!!! 23. ¡¡¡No te lo vas a creer, pero yo hace 30 segundos era maricón!!! 24. !!! Con un culo tan bonito tienes que cagar bombones!!! 25. ¡¡¡Te comería y me cosería el culo para no cagarte!!! 26. ¡¡¡Guapa!!! ¡¡¡Que meas colonia!!! 27. ¡¡¡Si tu fueras mi madre, mi padre dormía en la escalera!!! 28. ¡¡¡Guapa!!! ¡¡¡Te voy a dar raboterapia!!! 29. ¡¡¡Tienes un polvo que no te lo quita ni el "Centella"!!! 30. ¡¡¡No tengo pelos en la lengua porque tú no quieres!!! 31. Bueno, ¿qué? Digo alguna tontería o me la chupas aquí mismo. 32. ¡¡¡Los que se echan un paja pensando en tí mueren de sobredosis!!! 33. ¡¡¡Dime cómo te llamas y te pido para los Reyes!!! Fragua Visual ¿¿Y hay infierno para animales?? Realizado por Enfero 19/04/2005 13:48 ;?> No hay comentarios. Comentar.
20/04/2005
Los ardores de don Juan (1ª parte) Allá en la ciudad de Trento don Juan clamaba sin tino quejando que su vecino, (aunque con barba y talento) no era nada masculino. Llamábase éste, Gabino, y su rostro era un evento suave, nacarado y fino como la flor del camino o el pimpollo del sarmiento; decía Don Juan, felino, ora crespo ora mohíno, que su cercano y atento tenía del ave el trino melodioso y paulatino; mas, su ira y descontento, era porque el tal Gabino cual extasiado pollino le hacía lisonja lento, con talante femenino cual dama de alto tocino; y le lanzaba con tiento besos de miel, y el ladino, le hablaba con desatino de amor y enardecimiento y de albures del destino enunciando que su sino, su energía y su sustento, era él , don Juan Merino, gentil ,valiente y ...¡divino! ¡El gran hidalgo de Trento!. *Sigue...
21/04/2005
Los ardores de don Juan - ( parte 2) Gabino promulga airoso que Don Juan será su amante, candidato y demandante de su cuerpo donairoso; bucles de oro brillante, boca grana, insinuante, ojos de un verde precioso como el mar perseverante, talle de ánade elegante como el cisne primoroso, piel fina como el diamante, nívea, clara y deslumbrante; —¡Don Juan será venturoso! Gabi enuncia rimbombante, ideando que el lindante notará que es hacendoso. Se emperifolla tunante con atuendo de volante, de tul y encaje precioso, gasas de grácil talante, y plumaje extravagante de algún pájaro curioso, y se perfuma abundante, con una esencia incitante de flor de loto oloroso. Luego lozano y flamante, pródigo y exuberante, con meneo lujurioso, se dirige al colindante anhelando estar delante de su Don Juan valeroso. *sigue Los ardores de don Juan ( parte 3) Don Juan vive disgustado, sabe de la efervescencia, que sin juicio ni prudencia, le despliega arrebatado, peripuesto y con urgencia el de la otra residencia, el colindante de al lado. —¡ El Señor me dé paciencia! ruega Don Juan en creencia que Dios no le haya olvidado. Suena un tilín con urgencia y ante tamaña insistencia don Juan acude apurado, abre el portón y... ¡Oh, demencia!, traspone con diligencia un espanto almidonado, Gabi, sin pedir audiencia, sin citación ni licencia, entra cual endemoniado; —¡Oh, don Juan, qué complacencia! ¡Me abristeis con esa anuencia porque estáis enamorado...! No, no habléis ..., sólo la esencia que respiráis con potencia es mi agasajo anhelado; oledme con indecencia, tocadme con insolencia, amadme , cielo adorado, que mi cuerpo es indolencia para que vuestra tendencia goce de mí con agrado... ¡Dadme don Juan la querencia, amadme hasta la violencia, torturadme en el pecado! No escatiméis exigencia que mi cuerpo es pertenencia de vos, don Juan bienamado. Ejem...,yo os dejaré mi herencia, si sabéis darme docencia para sentirme halagado... *sigue...
22/04/2005
Los ardores de don Juan ( parte 4) Don Juan queda en conmoción, parécele estar delirando y Gabino, suspirando, aprovecha la ocasión, bésole ansioso y ansiando y con ansia y deseando dióle un férvido estrujón, —¡Pero qué hacéis!— dice aullando el galán, que está notando que Gabino es un bribón, —¡No me rechacéis demando, qué tanto os estoy amando! gime el sarasa tristón. Luego, despacio, va hablando y entre vagidos clamando, —¡Conmuévete corazón, qué por vos estoy penando feneciendo y malgastando mi ánimo y posición!, Don Juan, si vos me vais dando, yo os voy recompensando, que caudal tengo un montón..., sin apuro iréis hallando que la vida disfrutando se lleva con más fruición; si expiro, joven estando, y antes que vos, lejos ando, que así ha de ser mi razón, vos estaréis heredando y mis bienes ostentando después en mi defunción. Don Juan se queda dudando, Gabino le está ofrendando la opulencia y profusión, y él, que se está arruinando y empobrecido quedando... ¡Gabino es la solución!. Los ardores de don Juan (parte 5) —Loco estoy, estoy chiflado, —dice don Juan con cerote— ¿no habrá cerca un sacerdote? porque ya estoy condenado. —Dejad, amor, que os frote, —susurra Gabino al trote— y se acerca de costado restregándole el cogote, y para que no se alborote le susurra almibarado. —Tengo un palacio grandote, dos predios en Almodrote y un latifundio apartado, y unas prendas que, de dote, me dejó un varón, de mote “ El próvido afeminado”, mas fue sólo un amigote que me dio mamola y lote por grato haberlo pasado; tengo además amplio bote de oro velado en barrote, y una finca con ganado. Don Juan, mi bravo coyote no dejéis que mi bigote se pudra sin ser frotado. ¡Arrulladme mi amorzote! ¡si queréis, dadme un azote!, ...no seáis muy despiadado...
26/04/2005
Los ardores de don Juan ( parte 6) Piensa el bizarro febril que propicio le vendría el oro y la pedrería las haciendas y el cubil y aquella hermosa alquería, corceles y vaquería con un soberbio redil; árboles y jardín habría y una fuente en armonía con agua clara y sutil, sueña, y en su fantasía se ve por la gañanía en un palafrén gentil, con traje de orfebrería oro , alhaja y joyería y un escudero servil y.... —¡Don Juan tanto os daría! oye que Gabi decía y le mira de perfil, ¡sus sueños a la porquería! mas por pura cortesía pues hidalgo es, no vil, ni le incita en demasía la riqueza que tendría... le afirma tierno y pueril, — Gabino, os concedería lo que solo entregaría a quién ame..., soy cerril, y solo sé de osadía de coraje y valentía pues egregio soy y edil, mas, intentarlo... podría que nada me costaría pues sois bello e infantil, figuráis ángel... diría, o querubín de María, sois como flores de abril... *sigue 26/04/2005 15:02 ;?> No hay comentarios. Comentar. Los ardores de don Juan ( parte 7, última) Gabino cae desmayado cual flor en tiempo severo, —¡Jesús, qué tanto os quiero! —dice el efebo extasiado— Don Juan, con celo y esmero, palpó candongo el trasero, —Una caricia al amado es provechosa... yo espero, de sabio es ser lisonjero si el premio es el adecuado; —piensa Don Juan, marrullero, ladino, mordaz y artero, mientras sonríe alentado. — Besadme don Juan, primero, que vais muy presto y ligero a palpar lo que es vedado, el ser templado y roncero, es de hidalgo y caballero, ¡No seáis arrebatado!, que el arrumaco es reguero del delirio venidero y aún no estáis desposado; sois aspirante, y no mero, sois pretendiente, el tercero, que un mancebo de mi agrado y un principal pebetero, rico, egregio y placentero, tierno, dulce y delicado, me complacen el plumero y me dan gozo festero. Sabed... me habéis defraudado, más parecéis un grosero que un galano compañero. -*** Y hablado esto al galán, Gabino tieso y campante, se marchó muy petulante dejando al pobre don Juan mohíno, mustio y cesante, pues dejó de ser amante sin serlo nunca... ¡qué plan! —¡Adiós, oro relumbrante, predio y lujo deslumbrante! ¡Adiós hacienda y gañán! ¡Qué ilusorio y qué farsante es el júbilo fluctuante! tan grande como un jayán y tan frágil como infante que se hunde en un instante. ¡Qué ardores tiene don Juan! FIN (Por fin)
27/04/2005
Brevedades Permitidme antes una explicación... Brevedades es nuestro agradecimiento a las chicas del Foro de Atra, por haber tenido la gentileza y el detallazo de habernos elegidos chicos del año. Es por ello, que nosotros no quisimos ser desagradecidos y les correspondemos con una serie de escritos nuestros... Espero que os guste chicas, tanto, como a nosotros ese juego tan divertido de elegirnos Reyes y damos de honor... Cuando hay espumas de amistad y te pierdes en filas de columpios de a ocho con ángeles y brujillas, momias y champágne. Cuando ríes y escuchas risas urgentes que buscan paz, cuando lees y eres leído, silbando, tarareando, entonces sabes que sueñas y vives, y a disfrutar. Fragua Visual ¡Y un cuerno... Yo no me quedo sin comer! Realizado por Enfero 27/04/2005 11:21 ;?> No hay comentarios. Comentar.
28/04/2005
EGOÍSMO Y MATRIMONIO Si pudiéramos hacer un modelo ideal de matrimonio con vocación de longevidad, muy difícil de conseguir, todos coincidiríamos en excluir el egoísmo como premisa mayor antes de empezar a convivir; porque el egoísmo es corrosivo y dañino en todas las manifestaciones de la vida. Pero en lo que al matrimonio se refiere, ejerce la función de la termita: su daño no se suele ver hasta que se nos viene encima el edificio. Brevedades Cuento Sefardí. (Déjame que te cuente, de Jorge Bucay) En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, al lado de unas palmeras datileras. Su vencio Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis para que sus camellos abrevaran y vio a Eliahu sudando mientras parecía escarbar en la arena. --¿Qué tal, anciano= La paz sea contigo. -- Y contigo – contestó Eliahu sin dejar su tarea. --¿Qué haces aquí, con este calor y esa pala en las manos? --Estoy sembrando – contestó el viejo. --¿Qué siembras aquí, Eliahu? --Dátiles – Respondió Eliahu mientras señalaba el palmar a su alrededor. --¡Dátiles! – Repitió el recién llegado. Y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez del mundo con comprensión –. El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor. --No, debo terminar la siembra. Luego, si quieres, beberemos... --Dime, amigo. ¿Cuántos años tienes? --So sé... Sesenta, setenta, ochenta... No sé.... Lo he olvidado. Pero eso, ¿qué importa? --Mira, amigo. Las datileras tardan más de cincuenta años en crecer, y sólo cuando se convierten en palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no te estoy deseando el mal, y lo sabes. Ojalá vivas hasta los ciento un años, pero tú sabes que difícilmente podrás llegar a cosechar algo de lo que hoy estás sembrando. Deja eso y ven conmigo. --Mira, Hakim. Yo he comido los dátiles que sembró otro, otro que tampoco soñó con comer esos dátiles. Yo siembro hoy para que otros puedan comer mañana los dátiles que estoy plantando... Y aunque sólo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea. --Me has dado una gran lección, Eliahu. Déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me has dado- y, diciendo esto, Hakim puso en la mano del viejo una bolsa de cuero. --Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tú me pronosticabs que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto, y sin embargo, fíjate, todavía no he acabado de sembrar y ya he cosechado una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo. --Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy, y quizás es más importante que la primera. Déjame pues que pague también esta lección con otra bolsa de monedas. --Y a veces pasa esto – siguió el anciano. Y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas-: sembré para no cosechar y, antes de terminar de sembrar coseché no sólo una, sino dos veces. --Ya basta, viejo. No sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que toda mi fortuna no sea suficiente para pagarte... Cuando leí este cuento, pasaba por un periodo en el que me planteaba: ¿para qué escribo? Las dudas me asaltaban. Incluso un vago pensamiento de ir dejándolo. Me veía sembrando letras, no ya de las que no vería sus frutos, sino que muy probablemente nunca los darían y que seguramente durarían incluso menos de lo que pudiera durar yo mismo. Pero leí esto y reflexioné. Y sí, yo ya he recogido cosecha. Muy probablemente no pasaré nunca de que mis escritos sean leídos por más de unas decenas de personas, pero la cosecha ya está aquí. Repasé lo que de mí escribieron las amigas de atra como damo de honor 2005 y ya no me cabía duda: de mi siembra de letras nacieron palabras (y no sólo palabras, sino también sentimientos) de buena amistad. Es por eso que os quería dedicar este cuento (que por una vez, no siendo mío, es bueno) como muestra de mi más profunda gratitud. Gracias, amigas. Fragua Visual La verdad, no sé qué hacemos viendo los Documentales tan aburridos de los humanos... Realizado por Enfero 28/04/2005 10:32 ;?> No hay comentarios. Comentar.
29/04/2005
Arte calavera Si no ves una calavera en este dibujo es que no visitas lo suficiente esta página ;) Feliz fin de semana Comell@
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