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Calavera Infernal

Diario Calavera (11º Dia)

Diario Calavera (11º Dia)

Bueno, ya estamos en Cuaresma, y según los "puros" no se puede hacer nada de nada en este "valle de lágrimas". Pero el Infierno contradiciendo y saltándose todas las normas de este tipo no sólo no va a dejar de comer delicatessen, sino que irá incorporando nuevas secciones pecaminosas al Infierno. Y así tenemos la nueva sección Muy bien asesorada por la pintora y artista Sttufen. Ella me irá trayendo cuadros para exponerlos en la "Fragua Visual" (nombre que le damos a la Galería de cuadros en el Infierno) Sí vosotros los lectores pecaminosos de este Blog Infernal, tenéis algún cuadro, o conocéis a alguien que pinte mejor que yo (para eso hace falta muy poco) comentádselo y si lo desea se lo colgamos. Bien, y por mi parte nada más. Sólo desearos un inicio pecaminoso en este oscuro camino de la Cuaresma.

Diario Calavera (10º Dia): WOODY ALLEN

Diario Calavera (10º Dia):      WOODY ALLEN

1./ Las ventajas del nudismo saltan a la vista.

2./ La marihuana causa amnesia y... otras cosas que no recuerdo.

3./ Sólo quien ha comido ajo puede darnos una palabra de aliento.

4./ Morir es como dormir, pero sin levantarse a hacer pis.

5./ Hoy en día la fidelidad sólo se ve en los equipos de sonido.

6./ Hay estudiantes que les apena ir al hipódromo y ver que hasta los
caballos logran terminar su carrera.

7./ El negocio más expuesto a la quiebra es el de la cristalería.

8./ Algunos matrimonios acaban bien, otros duran toda la vida.

9./ El matrimonio es como las libretas de ahorro: de tanto meter y
sacar se pierde el interés.

10./ Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, pero no las
mismas.

11./ Los japoneses no miran, sospechan.

12./ ¿Cuál es el animal que después de muerto da muchas vueltas? El
pollo asado.

13./ Cuando un médico se equivoca, lo mejor es echarle tierra al asunto.

14./ La música japonesa es una tortura china.

15./ El eco siempre tiene la última palabra.

16./ En los aviones el tiempo se pasa volando.

17./ Los mosquitos mueren entre aplausos.

18./ Mi padre vendió su farmacia porque no había más remedio.

19./ El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y
desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabó la guerra. El
político hizo un gesto y desapareció el mago.

20./ Hazlo bien y no mires con quién.

Derivando (6)

Derivando (6)

“No vas a hacer nada, ¿me oyes?, no vas a hacer nada, esa gente es peligrosa”.
Leire volvió a casa sola, Mario se quedaría toda la noche a esperar los resultados de los análisis de Luisa, allí al lado de su cama, sentado en un sillón rosa que olía a antibiótico.

Por la mañana Leire fue a trabajar (trabajaba en el mismo hospital en el que estaba ingresada Luisa) y lo primero que hizo fue ir a ver a la enferma. Mario había bajado a desayunar, estaban las dos solas, hablaron.
“¿Cómo has podido dejar que te hicieran esto?, estás loca. Tienes que mirar más con quien andas, no puedes arriesgar tu vida cada día”. Luisa no decía nada, asentía con la mirada y volvía la cara hacia el lado de la ventana intentando que los rayos del sol rozaran su rostro.
Leire se quedó a su lado, mirándola con una mezcla de pena y envidia. Le dolía esta unión de sentimientos, le dolía pensar en ella misma viendo a esa mujer destrozada en la camilla del hospital.

Aunque pudiese parecer ilógico, esa situación unía a los tres profundamente, y no sólo como personas (más o menos educadas), sino como un trío muy especial... Luisa se sentía muy avergonzada de verse así por su antiguo amor y por su nueva rival... Leire tenía un sentimiento contradictorio de culpabilidad y de amor hacia Luisa, y es que Mario unía más de lo que ambas pudieran imaginar... Hubo unos momentos de silencio, silencio intenso y muy audible... Por fin Luisa arrancó en lloros, sincerándose con Leire: "Lo siento mi intención no era amargaros la noche, de esta manera al menos, quería que Mario sintiera celos de mí, y fíjate lo que he conseguido... ¿Sabes, mi vida personal es un absoluto descontrol, muy ordenada en cuestiones sin importancia, pero luego mi vida sentimental es un caos... Te envidio... Os envidio a Mario y sobre todo a ti, y eso consume mi paciencia... Cuando el otro día os vi., creí que iba a estallar en celos, deseaba aniquilarte, matarte"... "Chissst" replicó Leire, con mucha suavidad y poniendo su dedo índice en los labios "No es el momento de ponernos a discutir sobre lo divino y lo humano, lo que has de hacer ahora es recuperarte lo antes posible y ser fuerte, muy fuerte... El lunes te cogeré como paciente, ya que amiga lo eres desde este momento, ahora descansa hasta que venga Mario, vendrá después de comer a relevarme"...

Mario estaba en casa, en su taller desarrollando el prodigioso sistema informático mediante el cual se creaba una barrera antivirus capaz de desactivar todos los virus que encontraran los ordenadores en su cuerpo... Iba a ser la bomba y debía prepararlo todo muy bien para que no hubiese escapatoria posible. El trabajo de su vida había que llevarlo muy en secreto... Era el ANTICUERPO PERFECTO... Pero no estaba muy centrado, el tema de Luisa le había descentrado totalmente y su cerebro no podía pensar en otra cosa que en Luisa y en Leire... en Leire y en Luisa... Y así se hicieron las 16:00 H., hora de las visitas en el hospital... Cogió el coche y con cierta prisa se dirigió al hospital, en el trayecto estuvo a punto de provocar un accidente, saltándose un STOP, pero gracias a sus reflejos de Jugador de videojuegos pudo esquivarlo, no sin el sobresalto cardiaco correspondiente... Llegó al hospital y vio a Leire recostada en la silla, viendo como Luisa dormía plácidamente... Mario se acercó a Leire y la besó, iba a hablar, pero con un gesto Leire le hizo callar, haciéndole salir al pasillo del hospital. "Déjala dormir, no la molestes mucho y si habla, procura que se distraiga en la conversación, no puede mantener charlas muy profundas... Yo voy a descansar a casa, si ocurre algo, llámame, pase lo que pase y sea la hora que sea... Ella nos necesita ahora a los dos más que nunca, y a ti más que a mí"... El fue ahora quien la hizo callar besándola en los labios... "Nos necesitamos los tres, vete a casa y descansa, tienes la comida preparada, no te preocupes por nada, luego iré por allí a dar una vuelta"... Volvió a besarla, más profundamente, le dio una azotaina cariñosa y la envió pasillo adelante hacia la salida... Leire podía ir tranquila a casa, no sólo no había perdido un amante, sino que, curiosamente había ganado una amiga. Pero Leire seguía teniendo un fatídico presentimiento, algo le remordía una y otra vez el corazón... Una situación desagradable le rondaba por el cuerpo, y ella no sabía de qué podía tratarse...

Esa especie de sensación la tenía a menudo, pero casi siempre respondía a manías personales que luego en ningún caso tenían nada que ver con una remota realidad. Así que no hizo el más mínimo caso de su paranoia e intentó olvidarla.

Cuando llegó a casa no pudo más que darse una ducha y meterse en la cama, estaba rendida y le dolían todos los músculos por haberse pasado todo el día velando a Luisa. Ahora, para qué nos vamos a engañar, le jodía un poco la presencia de Mario junto a esa minúscula cama, y se preguntaba qué estaría pensando Mario mientras miraba a la enferma.
Sin embargo Luisa era una buena chica que había pasado una mala racha, nada más, sólo eso, y le daba pena por ella, por no haber sabido utilizar su inteligencia para su vida privada.

La noche fue tranquila, Mario estaba en un duerme-vela que tampoco era desagradable, siempre que mirando a Luisa se cerciorase de su bienestar y de que no le faltaba nada en la mesilla... Que el suero funcionase perfectamente y de que su rostro reflejara placidez en el sueño. Un par de veces salió al baño y volvió corriendo, cuando dio por sentado que la noche terminaría bien, bajó un minuto a la cafetería a por una taza de café caliente. El café le reconfortaba y, por el contrario, no lo ponía más nervioso ni lo aceleraba. Cuando subió no podía comprender lo que pasaba.
Dos enfermeras se ocupaban del suero mientras el médico de turno intentaba reanimar a Luisa, que había tenido una crisis y no podía...

(continúa)

Tiempo de Amor

Tiempo de Amor

Será verdad, mi amor,
que cuando el tiempo pasa,
no debe hacerlo lo mismo de deprisa
estando entre tus brazos
que tan lejos,
en esos otros brazos que,
la soledad sonora
de la rutina diaria me retienen,
siempre tan lejos,
siempre apretando tanto,
cinco malditos días a la semana,
para dejarme respirar a gusto,
tu suave aliento,
viernes en la tarde,
sábado entero y
la breve mañana del domingo.
Apenas sobrevivo
pensando en otro viernes.
Lunes eterno, interminable, triste,
martes melancólico, duradero,
miércoles fatal frontera del recuerdo,
jueves con prisa de acabar el día,
termino mis tareas de la semana,
con pocas ganas siempre,
viernes, respiro hondo
la alegría de verte pronto
alivia mi trabajo,
esta noche, aunque siempre cansada,
terminaré en tus brazos.
El sábado, con pocas horas de sueño
a mis espaldas, pero llena de ti,
empapada de tu olor,
mis manos llenas del tacto de tu piel,
mi boca repleta de sabor a ti
y el alma estallando en ternura.
Nuestros ojos no cesan de mirar el reloj,
comprobando con asombro y tristeza,
cómo en cada minuto cabe dos horas.
El domingo nos sobrecoge por su brevedad
y en la tarde me despido otra vez,
quizás esta sea la última,
puede que, cuando vuelva el próximo viernes,
no te encuentre esperando mi llamada,
puede que, no te escuche más preguntarme
tímidamente. ¿Me quedo a dormir o
estás muy cansada?
Estoy muy cansada, mi amor,
pero me cansa el mirar el reloj
comprobando qué extraño ritmo tiene,
tan lento de lunes a viernes.
Yo sé que si vuelvo este viernes
u otro cualquiera
y no te encuentro, moriré un poco,
me caerá de pronto todo el tiempo encima,
sentiré tu ausencia como herida abierta,
hasta que retome el antiguo ritmo
de las semanas todas con siete días
de veinticuatro horas cada uno,
sin que ninguna de ellas sea más corta.
En aquel hipotético entonces,
estaré feliz, si me llegan noticias
de que elegiste libremente,
tendrás mi bendición.
Y yo...
irremediablemente me haré vieja.

QUE TU AUSENCIA SEA MI REDENCIÓN

QUE TU AUSENCIA SEA MI REDENCIÓN

Que el infierno de mi soledad se abra a través de tu tumba.

Estás muerto, te he matado yo.

Entre lágrimas escupí mi veneno:

“Que tu infierno sea mi salvación”

Y para mi desconsuelo, tu infierno siempre he sido yo.

Tu presencia, ausencia y tu ausencia, mi dolor.

Mi corazón, fría lápida de mármol.

Tu corazón, volcán de desamor.

Mis entrañas roídas por desconsuelos.

Tus entrañas reventadas por mi pasión.

Luto, sangre, rabia, odio, rencor.

Adiós te digo para siempre.

Que tu ausencia sea mi redención.

Dedicado a Jimul, gracias por abrirme tu infierno.

UNA NOCHE CUALQUIERA (A mi prima Laurita)

UNA NOCHE CUALQUIERA                                          (A mi prima Laurita)

Dorada, como una espiga de trigo,
me cuenta en silencio sus emociones
y nostalgias en Perugia, su ombligo
quiere salir a bailar, sus piñones

dulces miran hacia la Luna cuando,
soñolienta, empieza a silbar canciones
que en acuarelas van chapoteando
y dejan mil huellas como botones.

Se tumba, pero no llega a dormirse,
Laura comienza a devorar las hojas
de cualquier libro que le hagan sentirse

libre, viviendo aventuras, o en casa.
Y, pronto, las nubes se vuelven rojas,
la mañana llega, la noche pasa.

---------

Sonríe, no levanta la cabeza,
sino que, despacio, sigue ojeando
el dibujo de Madrid, la riqueza
de calles llenas de memoria. Cuando

el autobús abre sus puertas, baja
sin pisar el charco que siempre espera
a que una despistada chica maja
pague las lluvias de la primavera.

Deprisa, llega otra vez tarde a clase,
se sienta, Laura oye pero no escucha,
pues sueña aventuras que leyó ayer.

Recreo, un cigarrito si fumase,
guarda las ilusiones en una hucha
y, luego, piensa que vuelve a nacer.

GONZALO LÓPEZ CERROLAZA

Diario Calavera (9º Dia)/ FUNCIONARIOS PUBLICOS

Diario Calavera (9º Dia)/                                                       FUNCIONARIOS PUBLICOS

Un día 2 leones consiguieron escaparse de un parque zoológico
en CASTILLA y LEÓN.
Corrían juntos escapando de sus guardas. Como veían que había
más posibilidades de que no los cogieran separándose, se
despidieron y cada uno tomó un camino diferente. "buena suerte
compañero de jaula"
Así, uno tiró hacia el norte, hacia las colinas, las montañas que
rodeaban la ciudad. Y el otro tiró hacia el sur, hacia el centro de la
urbe. y consiguieron el objetivo, evitaron a los guardias que les
perseguían. y consiguieron estar cerca de 5 meses huidos.
y no más meses, porque un día, el león que se había escondido en
la montaña, regresa con el rabo entre las piernas, sucio, delgado,
pálido, magullado y comienza a arañar la puerta del zoológico y se
entrega triste y sin fuerzas para luchar, los guardias lo prenden y lo
meten en su jaula.
El león se empieza a cuidar de su mal aspecto día tras día, pero
siempre, sin dejar de echar de menos a su compañero: el león que
había huido a la ciudad.
Cual es su sorpresa, que un día, un alboroto le hace mirar para la
puerta principal 6 guardias llevaban encadenado a un león fornido,
brioso, con pelo brillante, con músculos espectaculares, con brillo en
los ojos era... su compañero, ¡¡¡lo habían capturado!!!.
Cuando lo metieron en la jaula con él, se alegraron de verse y cada
uno comentó sus periplos...
-El primero sollozó ¡ay, ay!...qué triste es mi historia: Huí a la
montaña, no tenía nada que comer, pasé muchísimo frío, no había
cuevas para dormir, no había ni animalitos con quien hablar, sólo
mata y piedras, mata y piedras lo pasé fatal, tuve que rendirme y
entregarme porque tenía muchísima hambre. pero ¿y tú? ¿como es
que llegas con tan buen aspecto?¿tan gordito, tan fuerte?
-El segundo suspiró nostálgico: Pues yo, tuve mucha suerte, corrí
por la ciudad sin rumbo, y de pronto... .encontré un edificio que ponía JUNTA DE CASTILLA y LEON, me escondl en los garajes. Cada dla
me iba comiendo un funcionario y ¡¡aquello era un chollo !! nadie los
echaba en falta, no mandaban investigar, no me buscaban ni
nada. Pensaban que estaban de baja, haciendo recados, en días
moscosos ¡qué se yo qué pensabanS! el caso es que YO vivía a
cuerpo de rey. dormía en un coche oficial que tenían de sobra...¡¡qué vida chico!!
-Pero eso...es increible ¿y como es que te cogieron?
-Porque un día cometí un tremendo error, un error de lo más
infantil, chico. Había comido a 2 directores generales, a varios
subdirectores {siempre sin problemas) había comido a jefes de
servicio, jefes de sección ¡y chico, ni un problema! de pronto, un
día, se me ocurre comerme a un auxiliar administrativo...y después
averigüé que además de hacer el trabajo de todos...también
preparaba el café y ¡amigo! todos empezaron a preguntar por él,
a buscarle por todas partes, hubo una movilización tremenda, y ahí
fue como me descubrieron y se me acabó el chollo !!!

Derivando (4)

Derivando (4)

Leire no encontraba los zapatos nuevos que tan cuidadosamente había guardado en la parte de abajo del ropero. Ya habían pasado dos semanas y comenzaba a pensar que echaba de menos a ese despistado de Mario cuando él no estaba con ella, y que tal vez, sólo tal vez, podría plantearse una relación estable si él dejaba sus obsesiones con los videojuegos.
Es que a veces era tan niño... recordaba la primera vez que se vieron en el instituto. Por aquellos años ella ya empezaba a ser un valor en alza en la clase, la respetaban, contaban con su opinión y la cortejaban, cómo lo hacían los desdichados...
Mario nunca se le acercó dos palmos, para ella sólo era un chico extraño que se dedicaba a ver películas extranjeras y a descuartizar cualquier maquineja electrónica con el sádico placer de un cirujano. Qué paciencia tenía Mario con todas sus cositas, se aplicaba silencioso al manoseo de juguetillos baratos con los que se podía pasar horas.

La observaba tímidamente, sin querer que lo viera, la seguía de lejos cuando volvía a casa. Alguna vez le mandó pequeñas notas que Leire arrugaba desdeñosa mirando a todas partes, esperando encontrar la cara guasona del usurpador de su tranquilidad. Todos los días le dejaba sobre la mesa una piedrecita blanca del patio, todos los días Leire estampaba la piedrecita blanca contra la pizarra.
Así fueron pasando los meses en esas aulas luminosas, piedrecita va, piedrecita viene, motorcillos de juguete desmontados... y no se vieron más tras el verano. Hasta ahora.
“Mario, es tarde, ¿has visto mis zapatos nuevos?”

Luisa había llamado a Leire esa misma mañana, “tenemos que hablar”... ¿sobre Mario?”... “sobre todo sobre Mario”. Si ella quería hablar, hablarían, Mario es libre y mayorcito, puede hacer con su vida lo que le dé la gana y puede estar conmigo si quiere, yo no lo obligo... Es él, el que ya ha dejado su cepillo de dientes en mi cuarto de baño...

Esta fue una de las frases que pronunció Leire, en aquél enfrentamiento soterrado entre aquellas féminas... A Luisa le supo muy amargo el café de aquella reunión, a Leire por el contrario, no sólo no le molestó, sino que le pareció algo divertido...

Leire es una persona muy agradable con la gente, pero no cree en la humanidad, demasiadas mentiras, demasiadas chorradas para explicar algo tan evidente, una descreída y cínica en sus adentros, era capaz de comportarse muy amablemente con las personas cara a cara. Su padre y su hermano menor murieron cuando ella tenía 13 años... Exacto, ella se fue de aquélla ciudad para olvidar... Su padre, militar de profesión, pero ante todo un especialista en enfermedades cardiovasculares, había sido trasladado a aquella ciudad para salvar a un gran jefe, que tenía un corazón a punto de reventar... Llevaban tan sólo unos meses y sin embargo la gente de aquel lugar los trataban como si llevaran toda la vida allí, y eso se lo de debían a su padre... Militar de alto rango (era Coronel) lo que más estimaba en la vida era la sencillez y la cordialidad entre las personas, y eso lo inculcó muy bien en su familia... Pero aquella magnífica tarde de julio (calurosa donde las hubiera) iba a cambiar diametralmente la vida de Leire... Su padre había ido a buscar a su hermano, a la piscina... Su hermano José tenía 8 años y estaba aprendiendo a nadar... Como siempre, a las 20:00H. Lo recogía de la piscina y luego iban a la playa a recoger a su madre y a ella, para a continuación ir a casa...

Pero aquél día no llegaron a la playa, una potente explosión había hecho saltar por los aires el coche, con ellos dentro...

La noticia llegó rápidamente a los oídos de su madre, deshecha se tumbó sobre la arena, quería morirse... Leire, que llegaba en esos momentos de darse el último baño, se quedó paralizada, no sabía lo que ocurría... Su madre entre sollozos y abrazos le explicó lo que había ocurrido... No lo entendió ni ése día, ni el siguiente ni durante los 5 años posteriores. Sumergida en una profunda depresión, iba viviendo los días sin ninguna ilusión... Estaba muerta por dentro. Toda la gente de su alrededor intentó animarla, fue a psiquiatras, psicólogos y demás personas, incluso a videntes... Ella seguía igual, pensando que esta vida no tenía sentido... Pero un día sucedió que se encontró con una amiga, una amiga que le abrió los ojos, la trató con tal naturalidad cuando le contó el problema... con tal psicología, que cambió de postura, si no radicalmente, sí considerablemente, entonces ella descubrió que querría ser psicóloga para ayudar a todas las personas a superar los traumas, como había hecho su amiga... Y por fin volvió al lugar de donde huyó años atrás... ¡¡¡Las vueltas que da la vida!!!, pensó ella... Y entre todas las cosas que dejó sin terminar, Mario fue una de ellas, ahora podría terminar o continuar aquello que dejó inconcluso...

Por eso y por muchas otras razones, Leire pensaba que Luisa exageraba demasiado y no le tomó sus reproches a mal, derivando la conversación hacia temas más alentadores... Al cabo de dos horas, Luisa y Leire se despidieron, dejando las espadas en alto... Leire llegó a casa y encontró a Mario como siempre: En gayumbos y liado con el portátil... Fue a él y con ternura le besó en los labios...

Cada vez que miraba a Mario una sensación dulce le subía por el estómago hasta la boca. Era Mario, en tan poco tiempo, lo único que precisaba. Desde el accidente su casa no fue la misma, quedaron solas ella y su madre, no podía soportar la soledad de esa casa ni la compañía de su madre, que se tornó un semi-vegetal sin ganas de vivir. La dejó con sus tías y marchó lejos a estudiar.

Además de las clases en la facultad tenía que trabajar, hizo de todo: limpió, fregó platos, trabajó de cajera y de dependienta. Número uno de su promoción, enseguida encontró trabajo en lo suyo y se dedicó a su pasión en uno de los mejores centros del país.
Pero ahora Mario traía a su mente todos esos recuerdos que creía haber enterrado para siempre. Necesitaba estar cerca de él, cuidarlo, mimarlo como a un niño y dedicarle gran parte de su tiempo, no por Mario, sino por ella... era ella la que necesitaba esa obligación... era ella la que...

(continúa)

Derivando (5)

Derivando (5)

...necesitaba esa especie de catarsis que significaba Mario dormido a su lado en la misma cama.

Mario no suponía nada de esto porque, por otro lado, a Leire no le gustaba hablar de su vida privada, Mario tampoco preguntaba, no se sentía cómodo en esa especie de interrogatorio que suponía para Leire cualquier pregunta sobre su vida privada. Así que para él ella era un misterio y para ella, Mario era la respuesta a sus sollozos.

Se planteaban proyectos constantemente, viajes, visitas, paseos y vida por rellenar hueco a hueco. Leire la aspiraba a largos suspiros para retener la esencia de esos momentos. Mario se dejaba llevar por esa sensación cómoda de sentirse amado.
¿La amaba? Él pensaba que si, que amar era entenderse y compartir... era cómodo amar, y se podía hacer desde casa.
Leire pensaba que en toda relación había un amante y un amado. El amante da y el amado se deja llevar y recibe gustoso. El amante sostiene y el amado se deja balancear al compás de los latidos del otro. Sin amante no hay amado, pero siempre habrá deseos.
¿Quién era Leire?, ¿quién sostenía aquella relación... quién amaba... quién se dejaba llevar?... ¿Quién era Mario?

Y mientras todas estas preguntas se hacía Leire, Mario dormía como un niño, dormía dulcemente ajeno al sufrimiento de Leire... Durante media hora hubo un silencio sepulcral en aquella casa... Mario dormía y Leire le miraba, atusando los cabellos... Mario despertó, la miró, se reclinó y comenzó a besarla... No podía haber tanto gozo en mi vida (pensaba Leire) No tardaron ni 5 minutos en irse a la cama... Allí amaron, se emborracharon el uno del otro: GOZARON.

Era mediodía cuando el sol se apoderó de la habitación, Mario despertó y vio que Leire seguía dormida, profundamente dormida y con un semblante feliz... Fue a la cocina y preparó el desayuno para los dos: Café sólo para ella y cargado, café con leche para él... Unas tostadas y un zumo de naranja acompañaban a los cafés. Con un beso muy suave Mario despertó a Leire, ésta se desperezó poco a poco y con una sonrisa dio los buenos días. Leire quedó absolutamente impresionada por el detalle de Mario y lo agradeció infinitamente, era la primera vez en su vida que Mario hacía el desayuno y lo llevaba a la cama... ¿¿¿Significaría algo aquello???

Desayunaron y Mario se fue al cuarto de baño... Hoy podría ser un día importante en su vida y, como siempre llegaba tarde... Leire mientras daba el último trago de su café cargado ideó una travesura... Tomó el último trago y desnuda se encaminó al cuarto de baño, antes de entrar apagó la luz (los pulsadores estaban fuera de las habitaciones) y se encaminó a la ducha... "¿Leire, eres tú?" (preguntó Mario desconcertado) Leire entró a la ducha y acarició en la oscuridad a Mario... Mario respondió a sus caricias con sus juegos particulares... Se ducharon, o más bien, jugaron en la ducha... Todo iba de maravilla, si existía la Gloria, ese podía ser el momento... Leire no podía soportarlo más y reventó a llorar... Mario confundido, salió de la ducha, encendió la luz y vio acurrucada a Leire en la ducha, llorando como una Magdalena. Mario con mucho tacto fue hacia la ducha, se agachó, cogió suavemente a Leire y la abrazó, Leire se dejó querer y comenzó a balbucear... por fin contó su vida a Mario.

Hubo un silencio muy profundo, casi angustioso, Mario no podía dar crédito a sus oídos, y pensó por una vez en su vida, que debía pensar menos en él mismo y más en los demás, y no es que fuera un egoísta, sino que se desentendía fácilmente de la vida de los otros... Aquel día se lo dedicó sólo a Leire, creando una amistad muy profunda que Mario no pudo soñar jamás.

Por la noche, Mario decidió que había que dar un respiro al alma, jaleando al cuerpo y "darle cancha" como él decía, y juntos fueron a la discoteca de moda en aquella ciudad costera...

Y allí estaba Luisa, agenciada a un personaje muy patético y que pretendía ir de duro por la vida... Mario la saludó y ella se dio la vuelta (estaba muy ofendida) Mario no entendía nada y siguió su noche loca con Leire... Pero fue al salir de la discoteca cuando realmente vieron la miseria de Luisa...

Luisa estaba tirada en medio de la calle con la ropa rasgada y el rostro destrozado. Ambos corrieron a ayudarla, Mario no pudo contener sus lágrimas y gritaron pidiendo auxilio. Luisa les dijo entre sollozos que el energúmeno con el que estaba había intentado violarla y sacarle toda la pasta, el dinero se lo había llevado... pero ella había luchado con uñas y dientes, y en vista de la concurrencia su “amigo” decidió dejarla ahí tirada y no perder el tiempo “con una perra”.
Decidieron que Mario la acompañaría en la ambulancia, al fin y al cabo era la persona más cercana a ella que vivía en la ciudad. En el viaje al hospital, Luisa le contó lo que había sido su vida desde la ruptura. Había pasado de chulo en chulo... de las manos de uno a las de otro en poco tiempo, la necesidad de compañía la había llevado a una situación extrema de dejadez, y ahora lloraba porque esta no era la primera paliza que recibía.
Mario la miraba atento, sin poder esconder una mirada de ternura que lo acercaba íntimamente a ella. Habían sido tres años compartidos con esa mujer que ahora yacía en la camilla y le dolía su falta de valor y de amor propio en estos momentos. La vio como un ser extraño que nada tenía que ver con la Luisa que lo mandaba a la ducha tres veces al día.

Leire llegó un rato después que la ambulancia, el rostro desencajado y las manos temblorosas, no tanto por lo ocurrido a Luisa sino por el miedo que le daba perder a Mario si él se volcaba con ella. Es lógico que Mario quiera estar a su lado, eso lo honra, pensaba, pero que no me abandone, que no me abandone, Dios mío.
Enseguida lo vio en la sala de espera y se acercó corriendo “Qué, ¿cómo está?”.
Luisa tenía dos costillas rotas, hematomas y contusiones por todo el cuerpo y ahora la estaban explorando para descartar cualquier afección interna. Mario, con el rostro paralizado se echó a llorar “Ese hijo de puta me va a oír... ese mamón se las va ver conmigo... Leire... Lo voy a matar... Lo voy a rajar de arriba abajo”.


(continúa)

Diario Calavera (8º Dia)

Diario Calavera (8º Dia)

Estamos en el ecuador del Carnaval y tal vez caliente el frío temporal que está viniendo (como es lógico, ya que estamos en invierno) Por parte de este calavera, será cuestión de poner las calderas a trabajar al máximo. No hay problemas de contaminación, debido a que estamos tan profundos que nuestro humo no ve el aire, eso sí caliente todo lo que pilla. Hoy quemaremos todas aquellas situaciones que nos son incómodas e injustas... Así que si tienes alguna, pásamela, que yo le daré el cauce oportuno.

Diario Calavera (2º Día)

Diario Calavera (2º  Día)

Gracias a la paciencia de una persona esto va en camino. Muchísimas gracias por su aguante y paciencia. Pronto todo el mundo verá este Blog tal y como ha sido concebido en la mente tortuosa del Calavera. De momento estamos con pruebas.

Gracias de nuevo a Comella por su trabajo y colaboración desinteresada, sin ella esto no tendría sentido.

Diario Calavera (1º Día)

Diario Calavera (1º Día)

Comienzo mi locura aquí, en este mismo momento. Después de mis torpezas técnicas, y agradeciendo muy especialmente a las personas que me están ayudando. Empezamos a vivir en el infierno, un infierno muy especial, pero que nadie se dé cuenta de lo poco que sufrimos en este infierno. De lo contrario todo se iría al traste. Poco a poco almas impías, pecadores de todo tipo de pelaje. Tomen su fuego pecador y pequen... Pequen de palabra y obra. Hasta mañana pues...

Diario Calavera (3º Día)

Diario Calavera (3º Día)

Ya hemos finalizado las pruebas de este blog tan calavera... Quisiera que este blog tuviese cabida todo tipo de golfos y mangantes (vale, también dejo que algún bienpensante se meta en ella) De nuevo dar las gracias a Comella Firmet por su dedicación a este blog, como si fuera suyo. A ella la nombro Directora General del Departamento Calavera técnico. También doy las gracias a todos aquellos que entréis y colguéis algo en este tablón.

Aquí comienza una nueva andadura e infernal, espero que dure lo que tenga que durar.

Saludos.

Diario Calavera (4º Día)

Diario Calavera (4º Día)

A veces me pregunto si adoramos más el aire que la tierra y la luna que nuestro alrededor. Siempre pensando "a lo grande" en querer hacer grandes proyectos, desear pasar a la posteridad (engolada palabreja) por situaciones o proyectos grandes, y que digan: "Mira Fulanito fue el que hizo el puente que da la vuelta al Oceáno Atlántico.

No queremos darnos cuenta de que todo lo "grande" se basa en cosas pequeñitas y muy normales, tal vez por eso ¿la tortuga siempre ganará a liebre?"

Díario Calavera (5º Dia)

Díario Calavera  (5º Dia)

Hoy, hablaremos de un hecho, y de una persona. El hecho fue un accidente (el incendio en la cocina de un restaurante) El hombre fue un albañil (que dio la casualidad que era iberoamericano, boliviano para más señas) trabajaba en el local. Cuando se produjo el incidente, no se echó para atrás y decidió intervenir, salvando a 5 trabajadores de ese local (concretamente las cinco personas que trabajaban en la cocina) Murió debido a que entró de nuevo, creyendo que habría más personas en peligro y se asfixió. La única persona, que desgraciadamente murió fue él.

Ante este hecho, uno comienza a creer algo más en esta especie. Y no olvidemos que cualquiera en cualquier situación, puede demostrar al resto de la especie que el humano, a pesar de todo, puede ser persona.

Diario Calavera (7º Dia)

Diario Calavera (7º Dia)

Muy buenas, como podrán comprobar, mis tropas, tras mucho estudio Infernal, me han recomendado cambiar el título a esta sección y llamarla Diario Calavera. Y ya que estamos en Carnaval, aprovechamos la coyuntura para hacerlo. Por cierto, los preservativos usados, me los tiren en la caldera que está al lado de la salida. Que aquí somos muy calaveras a la par que limpios. Por cierto, hoy por la tarde hay un café calavérico, si alguien se apunta. A las 18:00 H. (Aquí respetamos el horario de siesta del personal)

Diario Calavera (6º Dia)

Diario Calavera (6º Dia)

Ya estamos en Carnaval, fiesta en la que se pone en solfa el poder humano establecido. Es una lástima que esta fiesta no se repitiese una vez al mes, al menos durante una semana. No hay mejor cosa que ridiculizarnos socialmente. Porque realmente somos ridículos al menos durante ocho horas al día (y esto en los mejores casos) Otros son 25 horas al día. En fin, que siempre viene bien una cura de humildad. Yo me disfrazaré de vida, de vida finita (por supuesto). ¡A divertirse tocan!

FIESTA PREMIOS ARGHEN

FIESTA PREMIOS ARGHEN

Con motivo de los premios Arghen, que tendrá lugar esta noche, pasamos a desarrollar el programa:

21:30 H.: Recepción de Invitados en el Hall del Infierno.
22:30 H.: Cena V.I.P en la Sala Principal, el menú será especial y sorprendente.
24:00 H.: Entrega de premios en el teatro Infernal.
01:00 H.: Fiesta sin fin (aquí que cada uno haga lo que pueda)

¡¡¡MUY IMPORTANTE VENIR DISFRAZADO!!!

Organizado por INFIERNO, S.A.

Derivando (3)

Derivando (3)

Solo le faltaba darle el biberón y mandarlo a las nueve a la cama con ese osito de trapo idiota que Mario conservaba lleno de mugre.

Una relación de este tipo no podría salir bien jamás y ella lo sabía, sin embargo... tres años, estuvieron juntos tres años compartiéndolo todo (bueno, todo, todo... lo único que compartían era la cama, porque de las tareas domésticas y del pan de cada día se ocupaba Luisa). Mario... deambulaba, simplemente deambulaba, iba de acá para allá, paseaba por la casa, si veía un tornillo suelto lo terminaba de desenroscar,

de desenroscar, si veía pelusa en algún rincón la metía debajo de cualquier alfombra y si había platos sucios no los miraba, deambulaba. En verano era más fácil, porque no había que hacer la cama ni prácticamente nada, sólo sudar, y eso a Mario se le daba muy bien. Se sentaba en el sillón de cuero (en verano el cuero...
bueno, ya se sabe), con una cervecita, el mando de la tele, en pelota (a lo lolailo) y a sudar que son dos días. Así esperaba a Luisa, que llegaba agotada y deseando descansar.
Nadie sabe por qué aguantó tanto, ni siquiera ella misma, el caso es que lo hizo y ahora mamá Luisa volvía a dar guerra... Pobre Leire...

La verdad es que a Mario le importaban un pito las tareas rutinarias, él sabía que había que hacerlas, pero no las consideraba importantes... Luisa al contrario, era una mujer muy metódica, que tenía que ver todo perfectamente colocado... Mario, mientras tanto se dedicaba a su gran pasión, y a su profesión, en la que era un genio: LA INFORMÁTICA, y sus aplicaciones en los Juegos, debía buscar (de hecho buscaba) EL JUEGO PERFECTO... Su último cumpleaños había sido ya el colmo (para Luisa, quien le soportaba estoicamente), le regalaron un portátil, y se pasaba las horas muertas con ese “trasto tecnológico”... Mario era así...

Pero qué decir de Luisa, esa persona super ordenada con una forma muy estricta de ver el mundo, y no es que para ella las cosas fueran blancas o negras, es que para ella todas estas zarandajas del Internet en dos palabras: SE LA SUDABAN... Aunque no dejaba de reconocer el trabajo y la capacidad creativa de las personas como Mario... Pobrecilla, se había enamorado de un Creativo semi-bohemio (porque el buen señor tenía comportamientos de burgués) Pero ella pensó que podría rebajarle esas manías tan sumamente irascibles para ella... Con lo que ella no contaba es que a medida que te haces mayor, y con el paso del tiempo, las personas ahondaban en sus manías... Por eso aquélla mañana dijo “No, ya basta, no he sido una esclava en casa de mis padres y no lo voy a ser ahora con un chiflado Informático...” Y con mucha dulzura, pero firmemente se lo dijo... Mario, como siempre no sabía por donde le venían las tortas.

Claro que todo fue distinto cuando se enteró en el hospital (le tenía que tocar de tarde)... Ella fue la que asistió a los primeros cuidados de la persona a la casualmente había mandado a la mierda unas horas antes: Mario... Se desvivió con él en sus primeros momentos, e incluso en los segundos... Cuando tuvo noticias de su vuelta en sí, fue corriendo a disculparse por su comportamiento del día anterior... Y vio toda la escena, cómo una mindundi, ligaba con su amor, aunque fuese su ex, ella aún lo consideraba parte de sí... Indudablemente lo primero que pensó es que le había faltado tiempo para liarse con la psicóloga... Y un montón de ideas, todas igual de peregrinas y de peligrosas para Mario, se le cruzaron por la cabeza... Se calmó, contó hasta 10, y con un: “Ya se enterará éste” se fue mascullando por el pasillo...

Mientras los amantes despertaban y se miraban tiernamente... Ni se imaginaban por un momento lo que les iba a ocurrir en aquél verano... Estaban cegados por su amor...

(continúa)

Derivando (2)

Derivando (2)

El cuerpo de Mario fue rescatado por los del SAMUR a las siete de la mañana cuando un grupo de escolares lo avistó tendido en la playa. Curiosamente los niños experimentaron más interés por ubicar la patera que por ver la cara de un ahogado en directo.
“No hay patera, no ves que no es negro, ¿imbécil?”

Según el dr. López Martínez, Mario se encontraba bien, pero no dudó en llamar al psicólogo por lo que pudiera pasar...

El psicólogo no era tal, sino una psicóloga muy atractiva, joven, dinámica y muy simpática... Mario, aún drogado por los efectos de los sedantes y de los potingues químicos de la Medicina, la miró fijamente y descubrió en los ojos algo familiar... Era la Srta. Leire Ordax, pronunciaba las palabras con mucho tacto, sabía muy bien como actuar en esas situaciones, era una magnífica profesional: LE GUSTABA SU TRABAJO... Yo, al principio no quise prestarle atención, pero poco a poco me fue enganchando a su jugada, hasta quedar prendido totalmente a ella (¿No saben que los pacientes se suelen enamorar de sus médicos?)... Y se dio cuenta enseguida de un pequeño rasgo distintivo de su personalidad, las s las pronunciaba de una forma muy sensual, sonaba de una forma muy dulce ¡¡¡QUÉ MUJER!!! De repente y como de un click se tratara, recibió una información subcosciente su cerebro: ERA ELLA, LEIRE, SU COMPAÑERA DE INSTITUTO, la había conocido a los 13 años durante 1º de B.U.P; luego como siempre no volvió a saber nada más de ella...

Leire se había convertido en una de las mejores psicólogas de la profesión, de 25 años, tenía una carrera ascendente y meteórica en su profesión, pero no por lo que se pueda pensar (ser hija de papá, o tener relaciones con uno de los gerentes de aquel complejo hospitalario) es que era una Buena Profesional... Ella también se dio cuenta de quien era, y su relación se estrechó, lo sabían pero no decían nada... Soraya en un impulso, nada profesional por otra parte, comenzó a acariciarle el rostro, siguiendo poco a poco por todo el cuerpo...

No se sabe el tiempo de la consulta que había pasado Mario con Leire (ahora ya no era la psicóloga, era Leire) Mario se sentía muy cómodo en esa situación... Y resultó lo que tenía que resultar: Se solazaron como dos viejos amantes en esa cama unipersonal y un tanto triste, pero en esa compañía todo era alegre, hasta esa situación...

Luisa, amiga de Leire, (la Ex de Mario), no pudo evitar observar aquélla situación y tomó buena nota de lo que había sucedido aquélla tarde de Julio...

No es que a Luisa le importara lo más mínimo lo que ese gandul ludópata hiciera con su existencia, ciertamente no era esa la razón de sus preocupaciones. Volvería a entrar en su vida, lo haría, seguro, si la relación con Leire iba a más, Mario volvería a entrar en su vida, y ese instinto maternal que siempre la había acompañado trataría por todos los medios de hacerse dueño de su conducta.
Siempre fue igual, “Mario busca trabajo”, “Mario, ¿no te aburres todo el día en casa?”, “Mario, deja la game-boy y pon una lavadora”, “Mario, en la sala de recreativos sólo hay niños, ¿no te da vergüenza?”. Solo le faltaba

(continúa)