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17/10/2005
 Esta es la historia de un sábado de no importa que mes Y de un hombre sentado al piano de no importa que viejo café. Toma el vaso y le tiemblan las manos apestando entre humo y sudor y se agarra a su tabla de náufrago volviendo a su eterna canción La la la la la la la ..... Toca otra vez viejo perdedor haces que me sienta bien es tan triste la noche que tu canción sabe a derrota y a miel Cada vez que el espejo de la pared le devuelve mas joven la piel se le encienden los ojos y su niñez viene a tocar junto a él Pero siempre hay borrachos con babas que le recuerdan quién fue el mas joven maestro al piano vencido por una mujer La ra la la la la la la...... Ella siempre temio echar raíces que pudieran sus alas cortar y en la jaula metida, la vida se le iba y quiso sus fuerzas probar No lamenta que de malos pasos aunque nunca desea su mal Pero a ratos con furia golpea el piano y hay algunos que le han visto llorar La ra la lara la lara la lara la........ Toca otra vez viejo perdedor haces que me sienta bien es tan triste la noche que tu canción sabe a derrota y a miel El micrófono huele a cerveza y el calor se podría cortar solitarios oscuros buscando pareja apurándose un sábado mas Hay un hombre aferrado a un piano la emoción empapada en alcohol y una voz que le dice: “pareces cansado” y aún no ha salido ni el sol La ra larala la la la lara la...... Toca otra vez viejo perdedor haces que me sienta bien es tan triste la noche que tu canción sabe a derrota y a miel (De Ana Belén)
14/10/2005
 (Esta canción fue un himno en su tiempo... Ahora deseo que sea el himno del Infierno... Dedicado a todos vosotros) La Biblia cuenta un historia que un Dios terrible dictó el drama de dos hermanos el justo y el traidor Abel mezquino y cobarde el siervo de su señor Caín que no entró en el juego y que se reveló te maldigo truena la voz de su juez padre nuestro que nos privó del Edén Caín rompió con un gesto su yugo de esclavitud huyó del ojo implacable llevo su propia cruz perseguido por quebrantar una ley que no entiende y que no cuenta con el sufrirás morirás esta es su voluntad pero aún hay aquí hijos de Caín. La estirpe del fugitivo creció y se multiplicó el signo que los margina ya nunca se borró. Te maldigo claman los hijos de Abel a la diestra de su señor el poder sufrirás morirás esta es su voluntad pero aún hay aquí hijos de Caín. Quizá los hombres seamos a un tiempo Abel y Caín quizás algún día destruya lo oscuro que hay en mi el destino no está marcado al nacer yo he elegido ser lo que siempre seré Hijo de Caín Hijos de Caín hijos de Caín hijos de Caín.... Autor: Barón Rojo.
06/10/2005
 Esta es la historia, acabada por fin, que un Calavera recogió del blog de "A las 6 y pico" y lo retransformó en una historia que a continuación vamos a ir detallando semana a semana, (hasta que se acabe) Estaba muy oscuro. En aquella residencia de estudiantes las sombras de la noche siempre se acentuaban y se hacían más tenebrosas, así como que bastaba el más leve de los sonidos para despertar la intranquilidad en quien habitaba. Apenas quedaban cinco días para la Navidad y la mayoría de las chicas ya se habían ido a sus respectivos hogares, a disfrutarlas junto a sus familias. Pero Ana y Leticia siempre esperaban hasta el último instante para marcharse. Ana tenía el billete de autobús para las 12 horas del día siguiente, mientras que a Leticia le tocaba coger el avión de las 13h. Allí estaban las dos, caminando sigilosamente por los pasillos, rezando entre risitas por que las monjas no las pillaran. Estaban a punto de llegar al cuarto de Leticia cuando Ana, en un alarde de torpeza pisó la baldosa falsa, que emitió un ruido inesperado en aquella noche tranquila, que las hizo sobresaltarse. El primer impulso de Leticia fue empujar a Ana contra la pared y taparle la boca para que no emitiera sonido. Se quedaron así un rato, mirándose en la oscuridad mientras sus respectivos corazones latían acelerados. Entonces Leticia posó sus labios sobre los de Ana, besándola. Ésta, influída por la excitación del momento la respondió sin pensarlo, hasta que se separó de una manera un tanto brusca, diciendo: - Parece que la monja no viene, sigamos, anda. Entraron en el cuarto de Leticia. Ésta se sentó un su cama, mientras que Ana optó por la silla de escritorio. Leticia, haciéndole un gesto con la mano, le dijo dulcemente: - Anda, ven aquí que no te voy a comer.- A lo que Ana respondió a manera de reproche: - ¿Ah, no? ¿Y qué ha sido lo de antes? - ¿Lo de antes?, ¿a qué te refieres con lo de antes?. - Anda, niña, ven aquí para que nos podamos escuchar bien sin tener que alzar la voz. La residencia de estudiantes se encontraba situada al final de un frondoso bosque de hojas amarillas. Compuesto en su mayor parte por castaños de grueso tronco que habían echado sus raíces sobre aquel espeso manto de hierba. Esbeltos abedules que parecían querer tocar con sus ramas más altas el cielo gris. Acacias, robles y arces que se perdían entre los montes hasta donde alcanzaba la vista. A la entrada, se elevaba una alta verja de hierro forjado, macizos de flores cuidadosamente arreglados y un estrecho camino de grava que conducía hasta los grandes frontones de madera de la entrada. Se trataba de un edificio sobrio y funcional, con cierto aire de fortaleza y hermetismo. Se caracterizaba por su horizontalidad y su simetría. Con grandes pilastras y columnas que parecían dispuestas para impresionar e infundir respeto al visitante. En suma, un feo y enorme bloque de piedra, inexpresivo, metódico y ordenado, que se erguía pesadamente en los lindes de aquella verde floresta. Ana lo dudó unos segundos antes de acceder. Al cabo de unos minutos ya estaban otra vez como siempre, hablando de sus cosas, riéndose, disfrutando de la gran amistad y tierna complicidad que las unía. Una cosa llevó a la otra, y terminaron haciéndose cosquillas. Leticia, que era muy sensible, no podía aguantar las risas, por lo que esta vez fue Ana la que tuvo que taparle la boca, echándosele encima. Leticia apartó suavemente la mano de su compañera, mientras la miraba y le decía en un tono de voz apenas perceptible: - Estás muy guapa esta noche. - No sé qué te pasa, Leticia, pero déjalo ya, ¿quieres? - respondió Ana. - No seas boba y déjate llevar.- Ana la miró con una mezcla de miedo e incertidumbre, mientras que Leticia le acariciaba los cabellos. De ahí pasó a la mejilla y de ésta a los labios... Ana dejó escapar un leve sonido que indicaba que aquéllo le gustaba, así que Leticia no dudó en besarla, siempre con mucha suavidad y dulzura. Ana empezó a dejarse llevar, intentando no pensar en nada en concreto. La situación no dejaba de ser agradable, aquéllo sólo eran inocentes besos y juegos de caricias. Las manos de ambas chicas se movían con total libertad sobre aquellas geografías desconocidas hasta el momento; colonizando montañas y estrechos que jamás hubieran imaginado existieran. Manos que abrían camino a lenguas más tímidas pero igualmente ardorosas. La hermana Cecilia se acercó se acercó sigilosamente hacia el lugar de donde procedían los ruidos... No era posible que hubiese alumnas, todas se habían marchado, ya eran las 13:15 h. Con mucho cuidado se inclinó para ver qué es lo que sucedía… Y pudo comprobar los cuerpos pasionales de aquellas jóvenes… Su cuerpo ardió en deseos de estar allí entre ellas, pero su cabeza le decía lo contrario, la batalla sólo duró unos segundos, el tiempo en el que ella cerró la puerta con sumo cuidado, quitándose el hábito y la ropa interior… Si bellos eran aquellos cuerpos, el de la monja era un auténtico espectáculo, cualquier persona hubiese dicho que era un verdadero desperdicio no poder aprovechar la pasión sensual que emitía aquel conjunto de piel morena que acentuaba de una forma soberbia las curvas, de ese regalo tan pésimamente envuelto en unas ropas que no le hacían justicia alguna… Acariciándose los pezones y rozándose con los dedos ese volcán del deseo, fue hacia su propio infierno mordiéndose los labios… Sus 25 espléndidas primaveras se acoplaron perfectamente al cuerpo de Ana. Comenzó a soplarle suavemente en el oído, a chuparle el lóbulo de la oreja, acariciarle el pelo… Mordisquearle la nuca, al tiempo que sus dedos toqueteaban como baquetas el tambor de la lujuria… Piel sedosa con olor a melocotón en almíbar (su favorito)… El cuerpo de Ana, tras sentir aquellas caricias, se dio la vuelta… Quería más y vaya que si recibió más… Cecilia se apoderó de ella, la besó, la estrujó contra sí… Restregó su sexo contra el de Ana, le introdujo los dedos en su vagina y allí se entretuvo hasta que la hizo correrse y despertarse medio somnolienta… Ana miró atónita esa belleza escultural, Cecilia le echó un guiño pícaro… Pero ella no lo entendía, no podía imaginarse por un momento… De repente se oyeron unos pasos, ambas se asustaron, Ana, aprovechó la ocasión para salir de esa situación y desembarazarse de Sor Cecilia… Pero no pudo… Intentó gritar, pero le tapó la boca… Ana le mordió y Cecilia, viéndose presa de un castigo inminente apretó el cuello de Ana, engullida por el miedo… Cuando ya pasó el peligro, vio como el cuerpo de Ana yacía en la cama, inerte… Cogió el cuerpo de Ana y lo echó encima del cuerpo de Leticia… Agarró sus cosas y desapareció muy asustada… Leticia fue despertada por las monjas, entre ellas Cecilia y una agente de policía… Al verse en ese estado y el cuerpo inerte de Ana, quedó petrificada, sintió que todo el mundo le era ajeno, ni siquiera se tapó… Ya nada le importaba, su único y verdadero amor yacía en una cama de un colegio privado religioso, ante la mirada acusadora de una monja y de una agente de policía… Ella era la responsable de haber perdido lo que más quería por no cuidarlo con todas sus fuerzas, o al menos eso creía en aquel preciso momento. Fue un gran escándalo, el colegio era una institución en aquel país, sólo iban a él gente de un alto nivel social… La noticia se había filtrado a la prensa y todo el mundo se frotaba las manos, un colegio de monjas, una relación lésbica entre dos menores, un asesinato… Era demasiado jugoso y morboso como para no explotar el tema… Por si fuera poco Leticia era hija del Embajador español en ese país… El juicio comenzó con la acusación de asesinato por parte del fiscal. Un fiscal cuya fama de duro e intransigente con los extranjeros era pública y notoria. Hizo todo lo posible para que Leticia recibiera el mayor castigo. La monja colaboró mucho con su declaración. Mintió sin ningún tipo de remordimiento, estaba por encima la institución y sobre todo su secreto. Nadie debía saber sus aficiones por aquellos cuerpos jóvenes y lujuriosos. Los días que duró el juicio fueron muy duros, se dijeron las cosas más duras e injuriosas que cualquier persona inocente pudiese oír, pero a Leticia no le importaba, lo único que le importaba es que su amiga estaba muerta y ni tan siquiera pudo despedirse de ella.
24/09/2005
 (A mi querida Momia pampera) Su figura no era muy real del todo, ¿o quizás sí? Aunque con su aspecto, dejó de tratar diariamente con sus amigos de siempre, su estado era de felicidad absoluta… Al fin pudo ir a aquel lugar con el que ella había soñado desde niña. Contempló todos los rincones minuciosamente, y aspiró la esencia de cada uno de éllos, los ambientes de aquel paraje tan idílico e irreal. Desde aquel lago podía renacer todos los días, abriendo las cortinas brumosas para saludar al edificio del amor. Ese que fue construido por un Marajá loco de amor, para rememorar su historia con aquella belleza tan exótica. Todos los días sus habitantes saludaban al fantasma de la bella mujer que descorría las cortinas de la confusión para dejar entrar la belleza.  Parece que las señoras últimamente están de enhorabuena, cumplen años... Y cumplir un año más en un lugar como este es todo un lujazo... Siendo un trabajo hercúleo llegar hasta aquí con ese cuerpo. Felicitamos esta vez a nuestra amiga, que para su edad, le da mucho a la Tequila... Jejejejjee
22/09/2005
 Toda la Tropa Infernal te desea Felicidades y que tus sueños se cumplan en todo este año (déjanos alguno).
20/09/2005
 Tres almas totalmente perdidas estuvieron en una ciudad, renegociando su contrato con el Infierno. No consiguieron nada, pero a cambio, se pusieron como trullos de gordos...
20/07/2005
 (Dedicado especialmente a la Momia) Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras. Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente. Que tú me entendieras a mí sin palabras como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde. Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte, Hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes. Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible, la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes. Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte. Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve. Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma, yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese. Criatura también de alegría quisiera que fueras, criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte. Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas y llorar en sus calles oscuras sintiéndose débil, y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros, y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde... Si ahora yo te dijera que es tu vida esa roca en que rompe la ola, la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste, aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha, aquel niño que azota la mar con su mano inocente... Si yo te dijera estas cosas, amigo, ¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente, qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos? Y ¿cómo saber si me entiendes? ¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos? ¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte? ¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna, poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste? Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses. José Hierro .
18/07/2005
 A ver qué se nos ocurre con esta imagen... Ahí va el mío... No dejaba a sus 18 años de pensar en la muerte… Era un tema que venía una y otra vez a su mente sin dar tregua. Incluso tenía unos cuantos libros de diferentes culturas en los que se hablaba de ese tema. Sus amigos la llamaban la zombi y no era para menos… Su belleza, su simpatía y su inteligencia quedaban totalmente fuera de sí en cuanto cogía confianza con su interlocutor y le comenzaba a hablar sobre la otra vida y la muerte. Incluso el sacerdote del barrio en cuanto intuía su presencia desaparecía como el desodorante en verano. Su “primera vez” con un chico fue toda una experiencia para relatar. El chico más guapo de la ciudad había fijado su objetivo en nuestra obsesionada belleza, y habían llegado a quedarse sólos en la habitación de él, un lugar vitalista y lleno de vida (él era un deportista nato) Las manos de Luis, así se llamaba el chico, comenzaban a aprender los rincones más recónditos y las caricias se justificaban de la forma más dulce y acaramelada posible, para los dos era su “primera vez”… Pero no se sabe ni cómo ni porqué, nuestra amiga terminó hablando de la muerte, con la consiguiente pérdida de lívido y del embrujo de esa situación que debería ser perfecta, y debido a esa enfermiza manía obsesiva de la muerte, había dado al traste con una situación que añoraba desde hace mucho. Con todo el dolor de su corazón se fue de la casa de Luis, dejando una idea muy penosa de su imagen. Abochornada por su comportamiento, decidió que tenía que cambiar y solucionar aquel problema mortal para sus relaciones sociales. Esa misma semana descubrió una posible solución. Consistía en averiguar cómo sería su muerte. Poniendo una vela en el cuarto de baño y mirándose a través del espejo. Todo esto debería hacerse con el más absoluto silencia y en noche de luna llena. Miró el calendario y descubrió que el sábado era luna llena, así que fue organizándolo todo para ese día, muy entusiasmada y excitada… Y llegó la noche señalada, repasó todo el plan perfectamente, paso a paso y meticulosamente, no dejando ningún detalle al aire… Por fin llegó el momento. Colocó, como si se tratase de un hecho importantísimo, cada detalle, sin dejar nada al azar… Y llegó el momento de pronunciar aquellas palabras que la llevarían a averiguar el momento, la hora y el lugar exacto de su desaparición física, de su muerte, y en ese momento, en el reflejo del espejo apareció una figura con forma de mujer, tumbada burlonamente sobre sus formas… Nuestra amiga quedó paralizada, su aparición comenzó a hablar: “Bueno, chiquilla, a ver… cuéntame… ¿Qué es lo que deseas saber? Lo siento, pero tengo toda la noche… Así que o cierras la boca y me cuentas tu problema o de lo contrario me voy… Tengo mucho trabajo, además tengo cita con el loco de Pumuki… Mmmmmmm… me vuelve loca con esas caricias tan… tan… “ “Deseo saber cuándo, cómo y dónde va a ser mi muerte”… Dijo como una exhalación la asustada joven, al comprobar que tal vez no había sido buena idea la de montar todo aquel tinglado… ¡Jajajajajaja! Pero qué chiquilla… Mira que son raros los humanos de ahora hacen cada tipo de preguntas y a unas edades… ¡No, si ya verás!… Llegará un día en que nada más nacer, pregunten por el día de su muerte. Pues lo siento, este tipo de informaciones no las tengo, y si las tuviese tampoco las daría… Tú niña, con ese cuerpo, deberías darte unas cuantas alegrías y aprovechar más la vida, que aunque corta, tiene muchas cosas interesantes… Bueno, lo dicho, deja de pensar tonterías, y vive más el momento, yo mientras tanto voy a prepararme para el encuentro con ese depravado que me tiene fascinada… Y con un sonido de suaves campanillas desapareció, apagándose la vela y encendiéndose la luz… Nuestra amiga saliendo de su estupefacto estado, movió la cabeza varias veces, se miró al espejo y dijo: “¡Qué carallada! Espérame durante mucho tiempo, yo mientras tanto me iré degustando todas las delicias que caigan a mi alrededor… Y con estas palabras salió a la calle a saborear el aire de la ciudad, la vida…
21/06/2005
 Siguiendo el juego de Nofret, aquí vamos a exponer un cuadro de Stufa, y a ver qué historias aparecen... Ahí va la mía El volcán de la Montaña Manitú estaba algo acatarrado, ya no escupía ese fuego incandescentes que hacía ser tan temido… Tendría algo que ver que se había vuelto viejo, y el carácter se le había ido suavizando, convirtiendo sus pliegues en redondeados, en lugar de puntiagudos. O tal vez estaba aburrido de montar numeritos para que el Hechicero de turno hiciera las burradas oportunas en su nombre. Esta cuestión, la de los sacrificios humanos, siempre le había sentado muy mal, sólo él decidía en qué momento y hora iba a escupir aquel fuego que se le derramaba por todo su cuerpo, dejando un rastro de baba ardiente. La tribu que allí vivía No-veas-qué-peligro estaba muy preocupada por la sequía que padecía, y al hechicero no se le ocurrió mejor cosa que lanzar una bronca monumental contra toda la tribu, diciendo que la culpa era de ellos por haber suprimido los sacrificios humanos. Tras una bronca monumental entre una parte de la tribu que manifestaba la teoría quema del bosque para tener así más campo para cultivar, y los seguidores de toda la vida que hacían caso sin rechistar al Hechicero, se impuso la fuerza de la razón del Jefe de la Tribu, que al estar casado con la hermana del Hechicero, no le quedó más remedio que dar la razón a su cuñado. Era un sábado asfixiante, el Hechicero lo había previsto todo, haciendo caso a los manuales de los antepasados, (las historias de toda la vida) nombraron a Que-no-hice-yo-para-dejar-de-ser-virgen. La virgen del lugar que con sus 14 años, aún no había sido vendida a ningún guerrero u otro maromo que hubiese hecho los honores de su iniciación al matrimonio (el matrimonio, como tal no existía allí, esto es un término para abreviar este cuento). Total, a las 20:00 H. y bajo la supervisión del Gran Hechicero (y único, gracias a los Dioses) comenzaron 4 guerreros a subir el cuerpo desnudo de aquella joven hacia la boca del volcán. Dos guerreros iban señalando con antorchas el camino, mientras los otros dos, llevaban en una camilla a la dulce e inexplorada joven. Ninguno de los cuatro guerreros podían creer que un cuerpo como aquel iba a ser mal gastado de aquella estúpida manera… Pero eran guerreros y tenían que obedecer… 1 hora después la comitiva había llegado bajo la atenta mirada del Hechicero y el resto del pueblo… Tras unas breves “oraciones” , los guerreros desataron a la virgen de la camilla y la arrastraron hasta la boca del Dios del fuego (volcán), lanzándola a la orden del Hechicero… Al cabo de un rato, un par de nubes salieron del volcán. El Hechicero sonrió y agradeció al Volcán que hubiese recibido tan bien el regalo enviado. Curiosamente, ahora se producen más erupciones que antes… De vez en cuando salen unos chorros muy potentes del volcán… Otras veces sólo nubes de humo. Desde entonces hay un rumor en ese poblado el cual dice que cuando el volcán y la bella joven se unen pasionalmente, Manitú lanza su lava a los cuatro vientos, y cuando están sencillamente acaramelados, sólo lanza nubes de humo y ceniza.
13/06/2005
 Y otro más... Este es algo infernal: Ambos sentían una atracción salvaje, cada vez que estaban a solas más de 5 minutos, sus cuerpos emanaban pasiones totalmente irrefrenables… Toqueteos y miradas insinuantes se perdían entre compañías indiscretas. Pero lo peor era cuando estaban a solas… Sus ropas volaban, y sus cuerpos rodaban por los suelos, no importa que fuese de madera, terrazo, parquet o cualquier otro material, invierno o verano… Aquella noche no iba a ser menos, decidieron improvisar sobre la marcha, y cuando ya estaban totalmente desesperados por el olor penetrante, él recuperando el aliento, jadeante, al recostada sobre su pecho… Entonces él se levantó con la excusa de no encontrarse bienl y que iba a tomarse una pastilla, hábilmente se dirigió hacia el frigorífico, tomando de allí el chocolate sobrante del desayuno de esta mañana… Muy sigilosamente se dirigió hacia el dormitorio… Allí tendida boca abajo se hallaba ella, medio adormilada… Muy silenciosamente se fue acercando… Y cuando estaba ya encima de ella, volcó el recipiente entero de golpe sobre la espalda de ese cuerpo maravilloso… Tras un movimiento involuntario, se aferró a ella y frotando su cuerpo en el de ella se embadurnaron de aquel sólido elemento… Eres un golfo tramposo, maldito hijo de puta, pero te vas a enterar de ésta”. Le dijo dándose la vuelta inesperadamente y tomando el control de su fuente altamente generosa aquella noche… Y comenzó un masajeo firme pero seguro… “¿Sabes?, a mi me gusta con nata”… Sé que se te ha olvidado, así que tendré que montar la leche que tengo a mano”. Acto seguido comenzó a succionar toda la leche que le podía dar en aquellos momentos, limpiando el depósito de chocolate, para que saliera mejor su líquido… No tardó mucho en sacar toda la nata que aquel depósito podía dar… Una vez secado, tomó de nuevo el recipiente que contenía el chocolate (o lo que quedaba de él) y lo fue restregando con suma lujuria por todo el cuerpo… “¡¡¡Mmmm…! ¡Qué bien huele! Dime ¿qué tipo de chocolate es?” Todo esto lo iba susurrando, entre lenguetazos y besos desesperados… Y entre gemidos, éste respondía: “Cariño, es de la mmmmmmmmmmarca, Mmmmmmmmmmmmmmmillllllllllllllllllllka”…  Siguiendo con las fotos, ahí va una... A ver qué os sugiere. Y aquí va mi primer escrito: Doña Ernestina era la mujer más coqueta de toda la aristocracia seváltica, pero últimamente andaba deprimida porque no le gustaba mucho su imagen, le gustaría ir un poco más a la moda multicolor que se imponía en aquella primavera underground del año 2005... Para ello y discretamente, fue teniendo contactos con toda clase de sujetos: Livia la serpiente, Jhosua el pavo, o Rufina la mofeta... Todos ellos le dieron su particular visión de la belleza y moda... En la manada, la consideraban una mujer un tanto simple, porque le daba mucha importancia a su imagen... Tras mucho darle vueltas, por fin se decidió ir a Moncho el Pelos, un orangután muy extravagante que diseñaba las ropas y vestuario más “In” de toda la Selva... El viernes 10 de junio de aquel año, quedó discretamente con Moncho, y éste le mostró diferentes estilos, Doña Ernestina escogió una decoloración de piel, y se puso en manos del estilista innovador... Moncho que por aquel entonces estaba en una de sus épocas creativas, decidió experimentar con dos colores, el malva y el blanco, en honor de su amada Milka, a la que le encantaban esos colores... Tras 3 horas de intenso trabajo, por fin Doña Ernestina pudo mirarse... Tras un profundo impacto, rebajado por el hábil parloteo de Moncho, quien sabía convencer muy bien a sus clientes, salió discretamente hacia su guarida, se quedó en un lugar discretó y satisfecha con su imagen se durmió... De mañana, hubo un profundo revuelo, en cuanto los demás miembros la vieron... Tras risas, comentarios de todo tipo y sorpresa general, Doña Ernestina estirando la trompa se fue a dar un paseo, los rayos de sol caían fuertemente, remarcando su nuevo aspecto, y descolocando al mundo natural de aquella selva. Aquella elefante había marcado un nuevo estilo, que pronto se revelaría como un ejemplo a seguir... Aunque nunca pudo averiguar a qué venía el nombre de Milka.
08/06/2005
 Una persona muy normal, contradictorio, y saltando la barrera del excepticismo, Jimul ya dejó hace mucho tiempo de perseguir ideas grandes, para quedarse con los actos pequeños, para él muy importantes. Impulsivo, con lo cual alguna vez se deja llevar por los sentimientos, metiéndose en algunas situaciones comprometidas. Persona que le gusta rodearse de amigos, también de vez en cuando decide perderse en su mundo... Y sobre todo, es una persona a la que le gusta mucho observar, piensa que todo esto es una versión pésima de una excelente obra de teatro... La dirección inexistente, el guión en el cubo de la basura y mucho atroz queriendo ejercer el papel protagonista. Menos mal que al final, el tiempo a todos nos pone en su sitio. A Jimul, cada vez le aburren más las "cuestiones históricas". Los temás más interesantes se hacen cada día en los bares, las casas, el trabajo, etc. Pero ante todo, es una persona muy normal y accesible.  No pudo soportarlo... Tantos días jugando, otros, simplemente hablando, muy pocos regañando... Los más, comunicándose con ella... Y de pronto, un buen día, sin saber ni cómo ni porqué, suena el teléfono, eran altas horas de la noche, una voz bordeando el tema, terminó por confirmar con cierta firmeza la muerte de ella.... Cuántas veces habían hablado e incluso bromeado sobre ello... Y allí estaba él ahora, destrozado, pensando, sitiendo todas aquellas palabras que debió haberle dicho en su momento, y que no se las dijo... Por no hablar de las caricias que nunca se atrevió a hacérselas... Decididamente era ya tarde, no cabía la marcha atrás... El sufrimiento había dado paso al descanso final de aquel cuerpo magullado por una enfermedad infame que la atormentaba cada uno de los días y de las noches, desde aquel fatídico 25 de diciembre en el que le diagnosticaron su sentencia. Tan sólo se le ocurrió aporrear la ventana con los puños llenos de rabia, llorando con tal rabia, que la ventana se cubrió de gotas de agua y vaho. Ese 30 de septiembre pasaría a la historia como la muerte del 50% de su vida. Ya nada volvería a ser lo mismo... Ella había decidido abandonar la lucha, cansada de una guerra en la que tenía todo en contra, salvo el amor...
05/06/2005
 Aquí vamos a presentar a un elemento infernal que es un enamorado de la farándula y tiene estrechos lazos con el Ifierno, su texto saldrá publicado mañana, hoy vamos a hacer la presentación formal, bueno, si es que se le puede presentar formalmente. Su texto será una obra de teatro que me ha prometido ir acabándola aquí... Un saludo a nuestro nuevo pecador. 05/06/2005 20:06 ;?> No hay comentarios. Comentar.
04/06/2005
 Este es un recuerdo de hace mucho tiempo, cuando era algo más ingenuo y creía en más cosas de las que cree ahora. Pero esto no importa mucho para esta historia. Mis padres me llevaron desde pequeño al lugar que les vio nacer, una tierra montañosa situada en la vieja Castilla, muy cerca de Portugal, en los mismísimos Arribes del Duero. Un lugar al que retorno cada cierto tiempo, y en el que parece que las cosas no se han movido, pero todos hemos crecido. Pues bien, estando allí, las ansias de aquel niño por pasear con la bicicleta eran tales, que desaparecía de casa, con un breve “hasta luego” (la hora de comer o de cenar). De entre todas las visitas, destaco la que hacía a una casa en la cual, esa familia de labradores y ganadores, sacaban tiempo para hacer música, eran aficionados a este arte. En esa casa grande “nueva” de los años 60, entraba por la tenada (lugar por donde entraban los animales a las cuadras) y de allí subía por unas escaleras al “sobrao” (desván). Allí estaban ellos 3 chicos y una chica, todos hermanos, y por aquel tiempo jóvenes, que con mucho empeño hacían salir acordes. Canciones que se ensayaban en aquellos ratos libres en los que no había que hacer. Y ahí, enfrascado y con los ojos como platos, entre costales (sacos de lana) llenos o semillenos de cereal se acomodaba un niño que elevaba su imaginación hacia otros mundos… Ese niño, era yo…
02/06/2005
 Querida Nofret, Animal por animal... Aquí te enseño el mío, da un poco más de grima, pero qué le vamos a hacer... Esto es el Infierno, no una colonia de verano. Por otra parte la virtud de éste, es que siempre resurge de sus cenizas, y puedes enviar mensajes a través de él sin peligro que a se toste como César. Para que luego digan que en el Infierno no hay Fauna y flora...
29/05/2005
 Hoy voy a volver escribir en un diario desaparecido hace tiempo. Y lo voy a hacer porque hay una persona que entra aquí más o menos a diario y a la que me gustaría dedicarle unas líneas, pero sólo unas líneas (para que no se lo crea mucho) Esa persona, para definirla en breves palabras: Es un monstruo, del sentido del humor y de la sensibilidad. Es por ella, y por otras como ella, por lo que un día un huesudo calavera decidió emprender una aventura llamada www.calavera.blogia.com Y sus objetivos los ha visto más que cumplidos. Por lo que esta página está dedicada a todas esas personas, que pese a las dificultades personales y diarias, consiguen vivir a tope, y hacer felices a los demás. Gracias por esta ahí, y un fuerte saludo. Por cierto aquí hay una frase de una canción que dice: “A por ellos que son pocos y cobardes” 29/05/2005 13:42 ;?> No hay comentarios. Comentar.
25/05/2005
 Ya tenemos hortalizas ilustres en este país... Así que cuando comáis alguno de su especie os estaréis comiendo un poco de agricultura... Y como de lo que se come se cría... Lo mismo comenzamos una racha de premios... Esta es la cara que ha puesto al recoger el premio... Sobradamente intelectual... Nota de prensa (EXI)
03/05/2005
 El texto que lleva por título "Infierno Celestial" está basado en una idea del Blog http://blogia.com/a_las_6_y_pico. Y del que se escogió una parte de ambos textos publicados, refundiéndose con el título antes mencionado. Gracias al autor de las dos ideas, se ha podido seguir con esta historia (un poco más larga) Es tanto suyo como mío... 03/05/2005 14:44 ;?> No hay comentarios. Comentar.  Estaba muy oscuro. En aquella residencia de estudiantes las sombras de la noche siempre se acentuaban y se hacían más tenebrosas, así como que bastaba el más leve de los sonidos para despertar la intranquilidad en quien habitaba. Apenas quedaban cinco días para la Navidad y la mayoría de las chicas ya se habían ido a sus respectivos hogares, a disfrutarlas junto a sus familias. Pero Ana y Lidia siempre esperaban hasta el último instante para marcharse. Ana tenía el billete de autobús para las 12 horas del día siguiente, mientras que a Lidia le tocaba coger el avión de las 13h. Allí estaban las dos, caminando sigilosamente por los pasillos, rezando entre risitas por que las monjas no las pillaran. Estaban a punto de llegar al cuarto de Lidia cuando Ana, en un alarde de torpeza pisó la baldosa falsa, que emitió un ruido inesperado en aquella noche tranquila, que las hizo sobresaltarse. El primer impulso de Lidia fue empujar a Ana contra la pared y taparle la boca para que no emitiera sonido. Se quedaron así un rato, mirándose en la oscuridad mientras sus respectivos corazones latían acelerados. Entonces Lidia posó sus labios sobre los de Ana, besándola. Ésta, influída por la excitación del momento la respondió sin pensarlo, hasta que se separó de una manera un tanto brusca, diciendo: - Parece que la monja no viene, sigamos, anda. Entraron en el cuarto de Lidia. Ésta se sentó un su cama, mientras que Ana optó por la silla de escritorio. Lidia, haciéndole un gesto con la mano, le dijo dulcemente: - Anda, ven aquí que no te voy a comer.- A lo que Anda respondió a la manera de reproche: - ¿Ah, no? ¿Y qué ha sido lo de antes? - ¿Lo de antes?, ¿a qué te refieres con lo de antes?. - Anda, niña, ven aquí para que nos podamos escuchar bien sin tener que alzar la voz. La residencia de estudiantes se encontraba situada al final de un frondoso bosque de hojas amarillas. Compuesto en su mayor parte por castaños de grueso tronco que habían echado sus raíces sobre aquel espeso manto de hierba. Esbeltos abedules que parecían querer tocar con sus ramas más altas el cielo gris. Acacias, robles y arces que se perdían entre los montes hasta donde alcanzaba la vista. A la entrada, se elevaba una alta verja de hierro forjado, macizos de flores cuidadosamente arreglados y un estrecho camino de grava que conducía hasta los grandes frontones de madera de la entrada. Se trataba de un edificio sobrio y funcional, con cierto aire de fortaleza y hermetismo. Se caracterizaba por su horizontalidad y su simetría. Con grandes pilastras y columnas que parecían dispuestas para impresionar e infundir respeto al visitante. En suma, un feo y enorme bloque de piedra, inexpresivo, metódico y ordenado, que se erguía pesadamente en los lindes de aquella verde floresta. Ana lo dudó unos segundos antes de acceder. Al cabo de unos minutos ya estaban otra vez como siempre, hablando de sus cosas, riéndose, disfrutando de la gran amistad y tierna complicidad que las unía. Una cosa llevó a la otra, y terminaron haciéndose cosquillas. Lidia, que era muy sensible, no podía aguantar las risas, por lo que esta vez fue Ana la que tuvo que taparle la boca, echándosele encima. Lidia apartó suavemente la mano de su compañera, mientras la miraba y le decía en un tono de voz apenas perceptible: - Estás muy guapa esta noche. - No sé que carajos te pasa, Lidia, pero déjalo ya, ¿quieres? - respondió Ana. - No seas boba y déjate llevar.- Ana la miró con una mezcla de miedo e incertidumbre, mientras que Lidia le acariciaba los cabellos. De ahí pasó a la mejilla y de ésta a los labios... Ana dejó escapar un leve sonido que indicaba que aquéllo le gustaba, así que Lidia no dudó en besarla, siempre con mucha suavidad y dulzura. Ana empezó a dejarse llevar, intentando no pensar en nada en concreto. La situación no dejaba de ser agradable, aquéllo sólo eran inocentes besos y juegos de caricias. Las manos de ambas chicas se movían con total libertad sobre aquellas geografías desconocidas hasta el momento; colonizando montañas y estrechos que jamás hubieran imaginado existieran. Manos que abrían camino a lenguas más tímidas pero igualmente ardorosas. La hermana Cecilia se acercó se acercó sigilosamente hacia el lugar de donde procedían los ruidos... No era posible que hubiese alumnas, todas se habían marchado, ya eran las 13:15 h. Con mucho cuidado se inclinó para ver qué es lo que sucedía… Y pudo comprobar los cuerpos pasionales de aquellas jóvenes… Su cuerpo ardió en deseos de estar allí entre ellas, pero su cabeza le decía lo contrario, la batalla sólo duró unos segundos, el tiempo en el que ella cerró la puerta con sumo cuidado, quitándose el hábito y la ropa interior… Si bellos eran aquellos cuerpos, el de la monja era un auténtico espectáculo, cualquier persona hubiese dicho que era un auténtico desperdicio no poder aprovechar la pasión sensual que emitía aquel conjunto de piel morena que acentuaba de una forma soberbia las curvas de ese regalo tan pésimamente envuelto en unas ropas que no le hacían justicia alguna… Acariciándose los pezones y rozándose con los dedos ese volcán del deseo, fue hacia su propio infierno mordiéndose los labios… Sus 25 espléndidas primaveras se acoplaron perfectamente al cuerpo de Ana. Comenzó a soplarle suavemente en el oído, a chuparle el lóbulo de la oreja, acariciarle el pelo… Mordisquearle la nuca, al tiempo que sus dedos toqueteaban como baquetas el tambor de la lujuria… Piel sedosa con olor a melocotón en almíbar (su favorito)… El cuerpo de Ana, tras sentir aquellas caricias, se dio la vuelta… Quería más y vaya que si recibió más… Cecilia se apoderó de ella, la besó, la estrujó contra sí… Restregó su sexo contra el de Ana, le introdujo los dedos en su vagina y allí se entretuvo hasta que la hizo correrse y despertarse medio somnolienta… Ana miró atónita esa belleza escultural, Cecilia le echó un guiño pícaro… Pero ella no lo entendía, no podía imaginarse por un momento… De repente se oyeron unos pasos, ambas se asustaron, Ana, aprovechó la ocasión para salir de esa situación y desembarazarse de Sor Cecilia… Pero no pudo… Intentó gritar, pero le tapó la boca… Ana le mordió y Cecilia, viéndose presa de un castigo inminente apretó el cuello de Ana, engullida por el miedo… Cuando ya pasó el peligro, vio como el cuerpo de Ana yacía en la cama, inerte… Cogió el cuerpo de Ana y lo echó por encima del de Leticia… Agarró sus cosas y desapareció muy asustada… Leticia fue despertada por las monjas, entre ellas Cecilia y una agente de policía… Al verse en ese estado y el cuerpo inerte de Ana, quedó petrificada, sintió que todo el mundo le era ajeno, ni siquiera se tapó… Ya nada le importaba, su único y verdadero amor yacía en una cama de un colegio privado religioso, ante la mirada acusadora de una monja y de una agente de policía… Ella era la responsable de haber perdido lo que más quería por no cuidarlo con todas sus fuerzas, o al menos eso creía en aquel preciso momento. Fue un gran escándalo, el colegio era una institución en aquel país, sólo iban a él gente de un alto nivel social… La noticia se había filtrado a la prensa y todo el mundo se frotaba las manos, un colegio de monjas, una relación lésbica entre dos menores, un asesinato… Era demasiado jugoso y morboso como para no explotar el tema… Por si fuera poco Leticia era hija del Embajador español en ese país… El juicio comenzó con la acusación de asesinato por parte del fiscal. Un fiscal cuya fama de duro e intransigente con los extranjeros era pública y notoria. Hizo todo lo posible para que Leticia recibiera el mayor castigo. La monja colaboró mucho con su declaración. Mintió sin ningún tipo de remordimiento, estaba por encima la institución y sobre todo su secreto. Nadie debía saber sus aficiones por aquellos cuerpos jóvenes y lujuriosos. Los días que duró el juicio fueron muy duros, se dijeron las cosas más duras e injuriosas que cualquier persona inocente pudiese oir, pero a Leticia no le importaba, lo único que le importaba es que su amiga estaba muerta y ni tan siquiera pudo despedirse de ella. El juez, un meapilas estirado, que antes de comenzar el juicio ya había declarado sentencia, su fallo fue duro e inapelable: Pasaría los 4 primeros años, hasta cumplir los 18 en un centro especializado para menores… El resto, hasta cumplir la cadena perpetua, en la cárcel más estricta de país. Fue esposada ante la mirada impasible de su padre y los gritos y sollozos de su madre, y conducida al centro que sería su próxima casa en los 4 próximos años. Fue desnudada, manoseada, ultrajada por una oficial que disfrutaba extremadamente con lo que hacía, sin que nadie le hiciese ninguna observación en su excesivo celo en el trabajo. Leticia acababa de pasar del “cielo” al mismísimo “infierno”, y sin salir del país… Ella sólo buscaba a Ana, y no la encontraba, quería tenerla allí, para poder demostrar sus caricias, y pedirle disculpas… Pero no podía, era demasiado tarde… (continúa)
18/04/2005
 Para todos aquellos que no ven correctamente este blog y utilicen el Internet Explorer, debe bajarse la última utilización... Buenas tardes
04/04/2005
 Ultimamente no sabemos valorar en su justa medida lo que ocurre a nuestro alrededor, creemos que algunos miembros de la sociedad son más que nadie (mitomanía) y eso es mentira, totalmente falso. No son todos los que están, ni mucho menos están todos los que son. Por otro lado, debido a nuestro injusto sistema social se están perdiendo todos los días muchas ideas y muchas más voluntades que ayudarían a resolver parte de esa gran duda que es la existencia. Abreviando... Toda la gente que nace, muere. Lo que está en el medio es lo verdaderamente importante. Pero claro sólo se reconoce esa vida si ha sido Verdaderemente Importante. Y saldrá publicado en todos los medios de comunicación. Es más importante la muerte de una persona que la muerte de cientos de ellas todos los días por motivos estúpidos. Ver para creer... Buenos días... 04/04/2005 11:12 ;?> No hay comentarios. Comentar.
01/04/2005
 Ya estamos de nuevo, que si fumo, que si boto... no voto, si lo hago, me meo. Que mancho la falda, la Momia me la mancha. ¡No, es el Cerrolaza, que la enguarra! Y a todas estas la falda rebozada... Por arriba, por abajo, por detrás y por delante... Esto cada vez es más liante. Las desventuras de una Falda Espumosa" Que se vuelve caradura al tratar con un Tomate, al tapar a una Momia, tal vez por restresgarse gatuna a un caballero Zen-cerro, calavera cuentero... con Pokito decoro, desvergüenza botante, sereno con sus piropos o Calavera en sus ripios desastrosos. Tal vez se haya de avisar a una Azafata, para que de las indicaciones terrestres nos haga. Ahí va, si es la Stufa... Ufff, ya está liada... la Cerrolazada ha vuelto a empezar Stuffa ya anda liada, es atacada por una Espuma traviesa una Momia trastornada, el Tomate botante, un Sereno juerguista, un Calavera brevista y una fashion Enfero que no se sabe si "ello o ella" Y ya me lío, todo me da vueltas... Qué mareo el Ripio confuso, me la peeeeeeeeeegooooooooooooooooo... ¡patapum! Menudo ostión... Ay, ay... aaaaaaaaaaadiós"
29/03/2005
 Hoy estaba a punto de hacer un Diario gris, escribiendo sobre cuestiones que no tienen solución posible… Pero recibí noticias de un pecador de pecadores: Mr. Tomatto. Este pecador ha sido seleccionado como finalista en un certamen, con su relato titulado “La Bombilla” relato desternillante dónde los haya. Creo que debemos darnos todos por contentos y muy satisfechos. Un miembro de “nuestra familia” ha sido reconocido en otros lugares que no son los habituales. Mr. Tomatto nos tiene muy mal acostumbrados con su ingenio y con su saber hacer. Hoy, pues hagamos un Homenaje con vuestro permiso al Sr. Pablo A. o Mr. Tomatto “alias el Bombilla” cuyo trabajo es ser “probador de camas” con un Viçent muy valioso. Gracias por estar con nosotros. Buenos días.
28/03/2005
 Nunca se le pasó por su imaginación llegar a producir cúmulo de sensaciones en esos dedos ocultos, inquietos por manifestar todo aquello que debían guardarse a lo largo del día. El desapareció, pero el Infierno siguió su rumbo. Lo había conseguido sin saberlo... (A todos aquellas personas que seguís los delirios de un calavera)
23/03/2005
 Si aún no habéis tenido la oportunidad de verla. No dudéis ni por un momento invertir vuestro tiempo estas vacaciones para gozar de esta película que dice mucho, y que es una película de las de toda la vida. Con los efectos especiales justos (los de las peleas de boxeo) El resto sólo es trabajo de actor y director. Y por supuesto un buenísimo guión. Qué decir de Clint Eastwood o de Morgan Freeman, que no se haya dicho ya. Que son dos maestros de este arte tan difícil que es la interpretación en estos tiempos del consumismo fácil. Pero cuando se hacen trabajos buenos, el tiempo los acaba reconociendo. Id a verla, no perderéis el tiempo. Y os sentiréis muchísimo mejor cuando terminéis de verla. Merece la pena verla en cine.
20/03/2005
 Comenzamos ya con una visión particular de la Semana Santa en este Infierno. En Zamora ya, desde el jueves se producido actos procesionales. Pero a partir de hoy, con la borriquita, se da el "clavo inicial" para esta semana. Hoy, como en todas las partes se celebra la bienvenida de Jesús a Jerusalem... Se le recibe de una forma, pero luego en realidad se le trata de otra muy distinta... Yo, en su momento ya se lo dije: "Déjalos en paz, no merece la pena que hagas nada por ellos. Primero no te van a entender y luego van a hacer negocio contigo" En fin, otro sacrificio inútil. Al menos de éste hacemos una fiesta. Bueno, pues aquí os dejo con el cartel oficial de Zamora de este año. Y buen Domingo de Ramos.
19/03/2005
 Hoy, con vuestro permiso, me voy a permitir un lujo. Voy a hacer un homenaje al Fuego, o sea, a esta página. El fuego, ese elemento tan efímero y delicado... A la par que salvaje y destructivo. Siempre se ha querido controlar y es incontrolable. El fuego es libre y campa por sus anchas. Hoy es el día de las Fallas, todo eso que desea quemarse y librarse de ello. Los malos sueños, los peores hábitos todo aquello que no nos gusta o nos gusta corregir. Y todo lo limpia, lo purifica el fuego... Lo eleva hacia la nada, para que vuelva a convertirse en gas... Para de nuevo volver a convertirse en agua, y de ahí volver a renacer... Todo tiene su ciclo, todo es necesario, y el Fuego, aquí... Hoy, es Necesario. Feliz día a todos y cada uno de vosotros
15/03/2005
 Aprovechando el morro que me caracteriza (para eso soy el Calavera) voy a introduciros a la fiesta de esta ciudad (llamada Zamora) que es la Semana Santa. Visto desde un punto objetivo es un exceso en todo (aunque se mantiene la sobriedad castellana. Ese comportamiento que ha horrorizado a todo el mundo que no era castellano) La primera foto que voy a exponer se llama "Merlú" son los que arriba véis (son los que anuncian en el periodo de la cuaresma hasta Semana Santa, por toda la ciudad) que estamos llegando al tiempo de la Pasión. Muchos extranjeros no pueden entender estas costumbres tan ancestrales, y más viendo la vestimenta que en algunos lugares serían tachados de figuras de otro tipo muy distinto. En fin, ya os iremos contando cosas acerca de esta Semana Santa en un ciudad pequeñita y castellana llamada Zamora (pero que tiene mucho encanto)
14/03/2005
 Hoy me voy a permitir el lujo de felicitar a las gentes que aman el teatro. Esa actividad particular que aún no está muy bien definida, quizás porque las actividades más genuinas del ser humano son difíciles de explicar. Para mi el teatro (visión muy calavera, por supuesto) Es la visión de un equipo de personas (desde el Autor hasta el técnico de iluminación... Pasando por los intérpretes -que dan la cara-)del mundo que les rodea. Una especie de cuento, de parábola en el que el espectador ha de verse reflejado. Ahora mismo estamos en un época en la que los creadores de todo tipo géneros, no arriesgan, por lo que se van a modos y tipos ya conocidos... Quizás porque todos queremos permanecer en épocas antiguas mucho más claras y no tan revueltas ni grises. Yo, por lo tanto pido, a las nobles gentes del teatro, que arriesguen un poco más, seguro que el público lo acogerá de buen grado
10/03/2005
 El tomate decidió tomar un camino diferente, se peinó sus cuatro pelos estabilizó sus pies y recargó al máximo sus depósitos de jugo. Inició su camino sin un rumbo fijo, encontrándose ante un teclado y una pantalla. Allí se refugió en un portal de gente rara que escribía y decía muchas cosas... Poco a poco se fue instalando en uno de los pisos, y desde allí fue alumbrando con bombillas aquel jarrón Viçent... Botando sin parar y segregando sus jugos en aquella pantalla la cual esperaba cada día su saludo matinal. FELICIDADES D. TOMATE
07/03/2005
 Cómo poder explicarlo… Cómo decir algo que en tan poco tiempo ha cundido tanto... Sí, estoy hablando de un encuentro que ha tenido lugar en Madrid, con la excusa de una sesión de cuentos. Un calavera, cuando encuentra personas así, vuelve a recuperar la confianza en el ser humano. No quiero poner ningún nombre, por que como soy un despistado, siempre se me quedaría alguno en el tintero. Con cada todos y cada uno de ellos, este calavera tuvo la impresión de haberlos conocido de toda la vida… Aun por muchas adjetivos que yo pudiese poner y fuesen acertados, nadie que no estuviese allí, podría imaginarse la situación. Son momentos que hay que vivirlos y sentirlos. Me deberéis perdonar, por mostraros este hecho tan envidiable, pero uno tenía que hacerlo. A todos y cada uno de ellos, desde el Infierno se les da las gracias por el buen sabor de boca dejado. Buenos días…
04/03/2005
 El sábado 5 de marzo a las 8.30 LOS CUENTEROS (Cerro y pakito) en acción en pub Ilyendil Plaza de Fonsagrada, 5 (Barrio del Pilar). Espero y deseo que todo el mundo que pueda vaya a vuestra cita. El Infierno está ultimando detalles para estar allí. Y es que cuando algo se hace con ilusión NUNCA PUEDE SALIR MAL. Nos vemos mañana compañeros. Buenos días.
03/03/2005
 DIARIO DE UN/A CONDUCTOR/A: 5 de enero ¡Aprobé el examen de conducir! ¡ya puedo conducir mi propio... coche sin tener que oír las recomendaciones de los profesores, siempre diciendo “por ahí es sentido prohibido!”, “¡Vamos a salir en sentido contrario!”, “¡Cuidado con la viejecita! ¡Frena!” y otras cosas parecidas. No sé como les aguanté durante estos últimos dos años y medio. 8 de enero La Autoescuela me hizo una fiesta de despedida. Los profesores ni siquiera dieron clase. Uno de ellos dijo que iba a misa, juro que vi a otro con lágrimas en los ojos y todos dijeron que iban a emborracharse para celebrarlo. Encontré simpática la despedida, pero creo que mi cartera no merecía tanta exageración. 12 de enero Me compré el coche, y por desgracia tuve que dejarlo en el concesionario para cambiarle el parachoques trasero, pues cuando intenté salir confundí la marcha atrás con la primera. Debe ser la falta de práctica. Hace una semana que no conduzco. 14 de enero Ya tengo coche. Estaba tan feliz al salir del concesionario que decidí dar un paseo. Parece que otros muchos tuvieron la misma idea pues me siguieron muchos coches, todos tocando la bocina como si fuese una boda. Para no parecer antipática entré en la broma y reduje la velocidad de 10 a 5 km/h. A los demás les gustó y tocaron la bocina aún más. 22 de enero Mis vecinos son intachables. Colocaron carteles avisando en letras grandes “ATENCIÓN A LAS MANIOBRAS”, marcaron con pintura blanca un sitio bien grande para aparcar y prohibieron a sus hijos salir a la calle mientras durasen las maniobras. Creo que todo es para no molestarme. Aún hay gente buena en este mundo... 31 de enero Los otros conductores están tocándome el claxon y haciendo gestos. Creo que es algo simpático pero un poco peligroso. Ayer uno apuntó al cielo con el dedo de en medio. Cuando me asomé para ver qué estaba señalando casi me doy un golpe. Menos mal que iba a la velocidad acostumbrada de 10 km/h. 10 de febrero Los otros conductores tienen hábitos extraños. Además de hacer muchos gestos con la mano están siempre gritando. No escucho nada porque llevo los cristales subidos pero parece que quieren darme información. Lo digo porque creo haber oído decir a uno “Vete a casas”. Creo que es algo espantoso. No sé cómo adivinó para dónde iba. De cualquier forma, cuando averigüe dónde está el botón que baja los cristales saldré de dudas. 19 de febrero La ciudad está muy mal iluminada. Hoy dí mi primer paseo nocturno y tuve que ir con las luces largas para ver bien. Todos los conductores con los que me crucé parecían estar de acuerdo conmigo porque también daban las luces largas y algunos incluso encendían otros faros que llevaban. Quizá fuera para espantar algún bicho. 26 de febrero Hoy tuve un accidente. Entré en una rotonda y como había muchos coches (no quiero exagerar pero como mínimo debían ser unos cuatro) no pueda salir. Fui dando vueltas bien cerquita del centro a la espera de una oportunidad, de forma que acabé por marearme y me di contra el monumento que había en el centro de la rotonda. Creo que deberían limitar la circulación por las rotondas a sólo un coche de cada vez. 3 de marzo Estoy en mala racha. Fui a buscar el coche al taller y luego al salir me confundí de pie acelerando a fondo en vez de frenar. Me di contra un coche que pasaba aplastándome todo el lateral derecho. El conductor era, por casualidad, el profesor que me aprobó el exámen. Un buen hombre sin duda. Insistí en que había sido culpa mía, pero él, educadamente, no paraba de repetirse “¡Que Dios me perdone! ¡Que Dios me perdone!”.
02/03/2005
 Mario iba recordando antiguas caricias, viejos gestos, caras y cuerpos que nunca volverían... Carol en un momento se paró, deseaba ver, experimentar el deseo profundo y oculto de Mario, normalmente siempre solía hacer un alto en ese recorrido del camino, pero aquél día, no sólo hizo un alto; sino que lo sometió a la prueba más exigente... Mario se estremecía como nunca lo había hecho... Deseaba más, y más... Gimió su nombre, Carol levantó la cabeza, Mario se acercó hasta ella y la besó, los fluidos se entremezclaron en sus bocas... Mario comenzó a rastrear con su boca el cuerpo de Carol, si el estudio de Carol fue exhaustivo... El recorrido de Mario por el cuerpo estremecido de Carol fue aún más intenso: avanzaba rápidamente, luego retrocedía peligrosamente, de repente y sin ninguna indicación se paraba y hacía un alto... Así fueron pasando los minutos... Acariciándose, rozando sus cuerpos... AMÁNDOSE por última vez... Oyeron la señal que marcaba la hora estipulada... Se miraron, Mario se levantó y fue hacia la repisa de la chimenea, cogió una cajita de plata con mucho cuidado y volvió al lugar en el cual yacía Carol... Ella le esperaba con cierto nerviosismo, su corazón latía fuerte y rápidamente, Mario trataba de aparentar tranquilidad, pero su cuerpo se movía como una vara verde... Se postró sobre el cuerpo de Carol... Poco a poco los cuerpos fueron buscando su acoplamiento, su proyección hacia el otro, el compañero... Comenzó la danza, los cuerpos comenzaban a encenderse... Los cuerpos ardían de deseo... De pronto pararon... Mario cogió la cajita y la abrió, sólo había dos pastillas de cianuro... Mario miró a Carol... Carol le devolvió la mirada y al unísono tomaron sendas pastillas blancas y se las llevaron a la boca, prosiguiendo su juego final... Los cuerpos estaban al límite, de pronto unas convulsiones agitaron los cuerpos de los amantes, el encuentro entre la vida y la muerte habían coincidido en el tiempo y en ambos cuerpos a la vez... Ambos cuerpos se agarraron fuertemente, mientras caían al suelo entre convulsiones... EL PLACER HABÍA LLEGADO A SU FIN... El ordenador en ese preciso momento había dejado de funcionar... EL FINAL HABÍA SIDO CRONOMETRADO PERFECTAMENTE... Mientras el crepitar de la leña en la chimenea iba DERIVANDO en el... FIN Jimul Abdallah. Portada: Remedios Carrera  Aprovechando que el fin de semana próximo algunos compañeros (los más osados nos van a contar cuentos) no estaría de más mirar alrededor nuestro y escuchar los cuentos que nos cuentan habitualmente como ciertos. Y ahí es dónde enlazamos con la Historia, ciencia bastante desprestigiada por los estudiantes, al ver los tochazos de escritos que hay a lo largo de la existencia del ser humano (y es que la vida de esta raza ha dado para mucho) La mayor parte de las veces la Historia nos recuerda cómo somos y de dónde venimos, y claro está, eso no nos gusta. Luego están las interpretaciones que se hacen de esos estudios y de la Historia propiamente dicha. Y España es un buen ejemplo de ello, ahora que andamos a vueltas con determinadas cuestiones. ¿Tal vez determinadas ciencias sean ingratas porque nos dicen exactamente lo que somos y dónde estamos? Buenos días. 02/03/2005 10:39 ;?> No hay comentarios. Comentar.
01/03/2005
 Carol propuso un juego, contar toda la vida familiar, relatar los orígenes de cada uno... Y así comenzaron a relatar cada uno sus vidas y lo que le había llevado a cada uno a tomar y a participar activamente en determinadas situaciones, junto al calor déla chimenea... Poco a poco las horas fueron pasando entre confesiones, formas de ver el mundo que les rodeaba... Descubrieron que sus espíritus eran más parecidos de lo que pudieran haber imaginado... Tímida, pero insistentemente sus cuerpos se fueron atrayendo, y la palabra fue derivando en gesto, caricia... Sus cuerpos continuaron la interesante conversación en la alcoba, aquélla sería la última vez que hablarían tanto de ellos... La mañana del día 6 era blanca y fría, una pesada niebla cubría todo el pueblo, las personas y animales se tornaban fantasmas errantes que se abalanzaban hacia uno, o desaparecían en la nada, entre las tinieblas... Ese día fue más febril que el anterior, y apenas hubo diálogo entre Carol y Mario... Mario cargó todo el virus en los 12 ordenadores... Uno de ellos era el ordenador central, el resto eran soldados de infantería que estaban dispuestos a cumplir las órdenes del general... La tarde se tornaba más angustiosa si cabe que la mañana, porque a la niebla se le unía la oscuridad, era como si ese día fuera el último de una época y se tornara confuso y huidizo... Carol había estado preparando la cena, una cena exquisita y frugal, sería una cena para el recuerdo... A las 18:00 H. se pusieron en marcha todos los planes, se terminó la decoración... Las velas sobresalían en aquélla estancia, mostrando una atmósfera mágica... Mario estaba deseoso de realizar el plan que había estado preparando tan concienzudamente... Estaban listos para actuar... El plan era atacar directamente la construcción y los sistemas operativos de las marcas existentes en ese momento. Un ordenador central era el que iba ejecutando las instrucciones, mientras que once portátiles se iban introduciendo sigilosa, pero contundentemente por la espina dorsal de las comunicaciones existentes en aquel momento (LA BIOS)... El ataque se produciría a la 1:00 H. de la madrugada, hora local, y desactivaría automáticamente a todos los ordenadores existentes... El mayor caos histórico y mundial estaba a punto de producirse, y sólo una pareja sabía como evitarlo, pero esta pareja permanecería en silencio... Con febril agitación fueron manipulando todos los ordenadores y cargando el virus... El virus estaba fragmentado en tres partes cada una de las cuales encajaba perfectamente en la otra... Aunque el virus era el mismo, variaba su forma, dependiendo el servidor al cual iba dirigido, con lo cual sería imposible saber exactamente el tipo de virus... La única forma de descubrirlo era que hubiese otro informático tan genial como Mario, y eso, hoy por hoy, era impensable... Los tres grandes medios en los que iba a ser introducido el virus eran: Internet, Sistema Operativo y Hardware... El nombre del Virus era: ”DERIVANDO”, sin duda navegaba aparentemente sin dirección hacia la BIOS del ordenador), (el corazón del sistema y lo destruía sin contemplaciones, incluso se iba haciendo más fuerte a medida que se introducía en los cuerpos cibernéticos, agotados los dos por el trabajo hecho, se miraron, Elle hizo un guiño a Carol... Recogieron uno de los portátiles y se lo llevaron hacia el “santuario”, conectándolo en la esquina de la habitación, en un lugar preferente: Querían saber el fruto de su proyecto... Ella llevó a Mario hasta el cuarto de baño, y allí lo desnudó... Juntos se refugiaron en un baño de espuma muy estimulante: caricias, masajes, besos y juegos variopintos y deliciosos se produjeron en esa bañera... Todo se hacía con mucho cariño, con especial cuidado... Era como si rebosaran felicidad... Salieron de la bañera y se secaron muy cuidadosamente, llegaron a la habitación y allí Carol le había reservado una sorpresa a Mario, unos trajes les esperaban tumbados a lo largo de la cama... Un vestido de gasa para ella y una capa roja para él... Juntos bajaron al comedor... Allí prepararon sus asientos con los cojines, en la mesa pusieron todos los objetos que iban a utilizar: Copas, cubiertos platos y los manjares que iban a ser degustados por la pareja se colocaron con exquisito gusto y tacto, era como si tratara de una ofrenda sagrada... Cuando todo estuvo preparado ya en la mesa, Mario se dirigió hacia el ordenador portátil y lo conectó... HABIA COMENZADO LA ACCION... Con una reverencia, indicó el asiento de Carol... Tomaron los asientos y comenzaron a comer, el silencio era enorme interrumpido por el ruido del fuego y el sonido de los cubiertos... La situación se desarrollaba muy tranquila, pero había algo en el ambiente que hacía presagiar algo... Tal vez todos los elementos de aquélla habitación sabían qué iba a ocurrir después, estaban preparados para La Traca Final... Poco a poco los manjares fueron desapareciendo de la mesa... Mario, acarició la mano de Carol, sus manos temblaban, Mario se las agarró con fuerza, y levantándose del asiento fue hacia ella, la tomó por la cintura y juntos se levantaron con los labios sellados en un profundo pacto, avanzaron hacia la chimenea, colocaron un poco los cojines y se tumbaron, Carol le abrió la capa y comenzó a recorrer su cuerpo, a leerlo con mucha atención cada uno de los pliegues de su piel, dulce, sedosa y muy varonil... 01/03/2005 11:38 ;?> No hay comentarios. Comentar.  Nos ha pillado el frío desprevenidos… Realmente es algo que nunca tendremos controlado, aunque creamos que sí. La Naturaleza responde y lo hace como le da la gana, ante los cambios que la “raza Inteligente” pretende introducir para domar y controlar todo lo que está a su alrededor. Luego vienen los lamentos, las quejas, el famoso “No deberían haber permitido que…” reuniones en Kyoto o mandangas varias… Vamos lo de siempre. Pero que se nos meta en la cabeza, el Medio Ambiente es un ente vivo que tiene sus propias defensas. El resto son patrañas. Buenos días
28/02/2005
 Hoy vamos a hablar de algo que a mí me gusta mucho: “Del éxito de los otros”… No de los que tienen éxito, si no de aquellos que por su sencillez, sus problemas, sus cosas, en esta sociedad humana No los tienen. En la ceremonia de los Oscars este año se han lanzado a la piscina, y han escogido buenos trabajos (algunos he tenido la oportunidad de verlos), pero que no eran de triunfadores. Son y serán personas con sentimientos que sufren y sueñan con sus proyectos. Y es que amigos, cuando algo está bien hecho, nadie pregunta quién lo ha hecho, ni cuánto tiempo ha tardado en hacerlo. Así que, hoy voy a dedicar este diario a esas personas, a vosotros. Trabajadores de este difícil mundillo del arte. Sé que al menos, todos vosotros, lo hacéis con amor, por necesidad. Y sólo unos pocos tendrán la oportunidad de vivir de ello. Pero por vosotros, por los que tendréis éxito y por los que no. Va este sencillo homenaje. Buenos días. 28/02/2005 11:07 ;?> No hay comentarios. Comentar.  Mario y Carol se miraron profundamente... Sólo con la mirada ya averiguaron los dos lo pensamientos de cada uno, sus objeciones y su aceptación final... El final de la guerra ya estaba en marcha... Ambos se fueron a la cama y allí sellaron el final de su plan... Mario había alcanzado el equilibrio pleno, si es que algún ser humano alcanza en vida dicho equilibrio... Por fin tenía un motivo por el que luchar, y no era superfluo ni sumamente trascendental... Era muy primario, directo y objetivo... Por fin había averiguado lo que era vivir... Noviembre se acercaba con las primeras nieblas, Carol se había recuperado, al menos externamente, puesto que en el interior todavía ardía esa especie de vacío ardiente que produce la ausencia de un ser querido... Mario por otra parte se había aficionado a la química; intercambiaba información sobre sustancias químicas... La urgente necesidad para sus planes le había llegado a adentrarse en la red, buscando y hurgando en todos aquellos lugares que le ofrecieran la información que él deseaba... Carol no deseaba participar en las acciones de Mario, aunque las apoyaba firmemente... Mientras tanto, Mario proseguía con sus paseos en solitario, por los alrededores de aquel encantador y pacífico lugar, combinando sus datos cibernéticos con la belleza campestre de aquel lugar... Carol, por el contrario, seguía ultimando detalles de la decoración, quizás estuviera preparando la casa para una situación muy especial... Se sentía incómoda, no podía imaginarse que hubiera llegado a aquélla situación, sin embargo el plan había que seguirlo hasta el final, era preciso y necesario... De lo contrario, ¿qué contrario?, no había segundas opciones o planes... Estas contradicciones internas le duraron gran parte del mes de noviembre... El mes de diciembre era más frío y plomizo aún de lo que habían pronosticado los peores augurios, incluso los viejos del lugar no recordaban un inicio de diciembre tan crudo... Mario y Carol, poco a poco se fueron refugiando en su casa, en la guarida, ese dulce y acogedor escondite en el que la más desagradable realidad era amortiguada por la sensación de paz que transmitía las personas que habitaban en ella... El día 4 de diciembre ya estaba todo terminado, rematado y atado, muy bien atado... Mario se acercó a Carol, que estaba fregando los utensilios de cocina, le dio la vuelta, la miró a los ojos y le dijo: “Cuando quieras, el plan ya está preparado, y a mí me gustaría llevarlo a la práctica cuanto antes”... Carol lo miró fijamente no queriendo reconocer que había llegado el momento y sólo supo decir “Necesito un poco más de tiempo”... Mario en lo más profundo de su ser la entendió perfectamente, (él tampoco estaba seguro) la abrazó y susurrando le dijo “Cuando quieras, mi amor... cuando quieras”... A la mañana siguiente, Carol se despertó mucho antes que Mario, recorrió toda la casa, fijándose en cada uno de los detalles, respirando cada uno de los olores que emitía aquella casa, desnuda, atravesó un momento el patio; tomó una bocanada de aire, cerró los ojos y susurró: “Ya es tiempo”... Fue hacia donde yacía su compañero en la cama, ajeno a los pensamientos de Carol... lo miró tiernamente, acariciándole la cabeza, Mario medio dormido sonrió... “Mario tenemos muchas cosas que hacer todavía, levántate”... “mmmm... ¿qué sucede?” replicó remoloneando... “Mi respuesta es que ya es hora de que te levantes, aún quedan cosas por hacer”... Mario despertó inmediatamente, la miró fijamente, Carol le respondió con una suave sonrisa que ocultaba un amargo sabor de pérdida... Ese mismo día se pusieron manos a la obra preparando la escenografía y ultimando detalles... Mario por una vez decidió olvidarse de las prohibiciones de “su religión” acerca de las tareas domésticas y ayudó a Carol a decorar el entorno. Se trataba de una representación y todo tenía que estar a la altura del guión, no debía tener ningún fallo... SE LO JUGABAN TODO... Retiraron todos los muebles del salón-comedor llevándolos a otras estancias y apilándolos ordenadamente, comenzaron la redecoración... El comedor estaba vacío, Mario y Carol se miraron; les esperaba un trabajo arduo pero muy interesante... Primero se dedicaron a los detalles de la intendencia, colocando una cantidad importante de leña para quemar al lado de la chimenea, luego fueron colocando soportes labrados estratégicamente para tener puntos de luz definidos, no obstante la iluminación se sustituiría por luz de velas. Por último colocaron la mesa, la cual serviría para degustar los manjares... Todo la escena fue cubierta por cojines de colores suaves: suaves, finos y muy acogedores; estos elementos sustituían a las frías sillas y sillones, decididamente el comedor se había convertido en una estancia de un palacio de “Las Mil y una noches”... Agotados pero muy satisfechos por el trabajo se fueron a comer... Fue una comida en silencio, sin ningún tipo de sonido, ni tan siquiera música, acaso alguna sonrisa, una caricia... Se estaban preparando para LA GRAN REPRESENTACIÓN... El segundo tema era preparar el utillaje utilizado para ese momento tan esperado... Después de fregar todos los útiles de la comida, Carol comenzó a sacar de la habitación cajas y cajas de loza... “Ayúdame, me quedan algunas por sacar” comentó con dulce firmeza Carol... A Mario todo aquello le comenzaba a resultar excesivo, por fin le había llegado la hora de trabajar en serio en las labores domésticas de la casa, una vez desplegada toda la loza fuera de las cajas de embalaje y lavada concienzudamente, Mario se dedicaba a secarla y abrillantarla con un trapo... Al principio le resultaba divertido, pero el aburrimiento intentaba colarse en su ánimo, Carol lo miraba, sonriendo amablemente, ella sabía lo poco acostumbrado que estaba a ese tipo de tareas... De vez en cuando le hacía bromas, para hacer más llevaderas esas tareas que en el fondo tanto odiaba Mario... Tras una tarde de limpieza y ordenamiento de la casa, ambos se sentaron al lado de la lumbre... (continúa) 28/02/2005 10:56 ;?> No hay comentarios. Comentar.
27/02/2005
 Últimamente les había dado por conectarse al telediario, soportando la retahíla de masacres y decepciones humanas... Algo de pronto les llamó la atención, se miraron entre ellos quedándose petrificados... Un ajuste de cuentas entre camellos había dejado un rastro de dos cadáveres... Esta noticia no hubiera causado tanta sensación, si no resultara familiar el lugar en cuestión... No podía ser, se trataba de la casa de los amigos de Carol... La comida se dejó inmediatamente, llamando al tfno. de sus amigos; el cual fue descolgado por una voz totalmente desconocida, una voz con cierta autoridad... Carol colgó inmediatamente, Mario preguntó lo que ocurría... Carol fue hacia el despacho de Mario y hurgó en el correo... Efectivamente un correo nuevo estaba aún sin leer... Carol tuvo un momento de indecisión, se armó de valor y tecleó la clave para acceder a él... Definitivamente un correo de su amigo le explicaba con toda claridad la gravedad de la situación, el peligro que corrían sus vidas, y que a partir de ahora no podría ayudarles más... Los habían descubierto... Carol gritó desgarradoramente, como pocas veces lo había hecho, Mario subió corriendo y comprobó que sus temores se habían cumplido, Carol estaba tirada al lado del ordenador, triste, hundida... no era ella... Mario la abrazó durante largo rato tiernamente... Se hizo un silencio sepulcral, roto sólo por los sollozos, entre los cuales recitaba estas palabras: “Mira mis manos, son tibias y blancas sensibles a tu piel y a cada onda de tu cuerpo. Se pierden temblorosas en el valle de tu espalda recorriendo cada poro de tu piel a la mañana. Mira mis manos Míralas bien Agárralas fuertemente Llévalas al Edén, Que es acariciar tu cuerpo lo que quieren, no lo ves? Mario, cogió con suma suavidad a Carol entre sus brazos y la llevó hasta la cama, allí con suma dulzura la dejó muy suavemente, la desvistió y como si se tratara de una madre con su hijo enfermo la arropó con las sábanas, acto seguido hizo lo propio él... Juntos los dos, entre sollozos, se acariciaron y durmieron... Era tiempo de silencio, momento de Paz... Mario se despertó de madrugada, sus pensamientos no le dejaban conciliar el sueño, se fue al despacho y allí comenzó a trabajar febrilmente... Carol se despertó, observando que estaba sola, su cobijo ya no estaba... Se puso en pie y caminó al encuentro de Mario... “Cariño ¿qué haces trabajando a estas horas”... “¿Qué haces levantada?,...Sabes que necesitas descansar, has sufrido mucho y no estás para muchos trotes”... “Mi pobre e incrédulo Mario, sabes que ya no podemos parar, y mucho menos desde lo recientemente ocurrido... Hay que trabajar, ¿qué quieres que haga? Mario se levanta de la silla en la que se halla sentado y va hacia ella, rodea y acaricia su cuerpo desnudo... “Mi preciosa y amada Carol, no sufras más, estamos a punto de conseguirlo... ¿Sabes?... Ya no hay solución posible...  Y aquí estamos con un careto algo desarmao, ayer nos enredamos en un alegre bacalao. y hoy domingo (aquí la rima es peligrosa) estamos pasando el día con gotero. Que la marcha no es lo peor, lo malo es cuano uno se levanta, y el sol, su cara espanta. Hoy iremos como las tortugas, sin prisa y pasito a paso, o de lo contrario... acabaremos dándonos porrazos.
26/02/2005
 Tiene que ser una jugada maestra, y en ese plan entras tú...” Mario la miró durante cierto tiempo a los ojos... Luego sonrió, para terminar diciendo “No te preocupes cariño, todo lo tengo pensado, de momento voy a terminar el proyecto de mi vida, y luego ya te contaré como vamos a darle la patada en el culo a esos cerdos... Calculo que a lo largo de la próxima semana lo tendré todo solucionado...” “Espero que cuando lo termines de planificar me lo expliques con pelos y señales, ya sabes que jugamos al 50%...” “No te preocupes serás la primera persona en saberlo, después de mí, por supuesto...” Poco a poco se fue haciendo de noche... Recogieron las cosas y se pusieron en marcha, camino de su nuevo refugio... Los días se sucedían con la calma que da el ambiente campestre, pero algunas cuestiones seguían los cauces establecidos (por ejemplo esa carencia de interés por parte de Mario acerca de las labores caseras) Carol se preocupaba de la intendencia, mientras él seguía en su despacho ultimando los detalles... Era un viernes por la tarde cuando Mario llamó a su despacho a Carol... “Bien, creo que ya tengo el plan... Se trata de lo siguiente... Poco a poco le fue comentando su idea, a cada palabra, cada instrucción, Carol prestaba más atención, sus ojos se encendían con cada movimiento explicativo de las manos de Mario; era como si Carol fuese el espejo de las instrucciones de Mario, tras terminar las explicaciones de su plan, Mario se quedó mirando a Carol, esperando su opinión... su aprobación... La pausa duró unos segundos... Segundos que para Mario fueron horas... Carol le miró fijamente a los ojos acercó los labios a la boca de Mario fundiéndose ambas bocas, formándose la unión perfecta... “Esta es mi opinión” dijo Carol... “No sé no la he entendido bien” replicó Mario... Y juntos retozaron una vez más por el despacho... Mario volvía a sentir en todo el sentido de la palabra... Redescubría su persona y a la vez hacía las paces con su pasado... Era como si quisiera continuar aquello que dejó y no supo aprovechar... La llegada de aquel verano fue muy diferente a la que nunca había tenido, febril, divertida... VIVA... Los trabajos en la casa se sucedían con el disfrute y el placer de las gentes... Las noches calurosas del verano se llenaban de cenas con los amigos al aire libre; fiestas incansables de los pueblos de alrededor; y por supuesto esas largas e inacabables noches bajo el manto estelar de los campos sembrados de las charlas incesantes de los grillos y las ranas que se confundían con el sudor y el placer de los cuerpos desnudos, sobre una tierra abrupta y primaria, pero muy acogedora... El otoño llegó casi sin avisar... Las reuniones al aire libre iban dejando paso a las hojas marchitas de los árboles y al cambio lento pero inexorable de la tierra... Poco a poco el aire traía notas húmedas y frías, pero aún los rayos del sol se empeñaban en dejar recuerdos de aquel placentero y sensual verano... El aroma de uva estrujada inhundaba el ambiente de aquél lugar... El viento introducía el aroma del mosto por todos los rincones y lugares... Como todos los días, Carol y Mario habían preparado la comida para las 14:30 26/02/2005 11:20 ;?> No hay comentarios. Comentar.  Ya se va acabando este mes corto y un tanto enloquecido llamado Febrero, o como dirían los castizos "Frebrerillo loco" Porque es un resumen de todo el invierno y un adelanto de la primavera futura. Bueno, ya queda menos para un encuentro en Madrid de unos locos cuenteros que nos harán creer sus historias (aunque seamos mayores para que nos cuenten historias). Este calavera pondrá todos los medios a su alcance para visitar tan fastuoso acontecimiento. Y ver a los Cuenteros mayores del reino en su salsa. Seguro que nos cuentan algo interesante. Y hasta aquí mi contada calavera.
25/02/2005
 Todo estaba dispuesto para el viaje, a juzgar por los macutos en el recibidor... Tras las presentaciones de rigor, cogieron los equipajes y se fueron hacia el garaje del edificio, dirigiéndose hacia el coche, un todo-terreno modelo Toyota, (Carol siempre le había gustado comprar las cosas con mucho estilo y clase) El amigo le tendió las llaves del coche, ella las rehusó, devolviéndoselas y pidiendo que hiciera el viaje hasta la nueva residencia, ya que él sabía exactamente donde se encontraba, fuera ya de la ciudad, se acomodaron para hacer un viaje relajado y tranquilo... Pusieron la música en el equipo del coche y se dirigieron hacia su nueva vida... Cuando llegaron a la casa que sería su nueva residencia... Mario y Carol tenían los ojos como platos al ver sus sueños realizados... Ellos, cada uno por su parte habían soñado con vivir en un pueblo, y trabajar desde allí... Derivando sus situaciones personales habían llegado a lograr cumplir uno de sus sueños más deseados: Una casa en el campo... Cenaron frugalmente y el cansancio del viaje pudo más que las ganas de disfrutar su primera noche en la casa... Todos se fueron a la cama... Carol y Mario durmieron, por primera vez durante mucho tiempo con una sensación de paz real... Los rayos del sol ya habían inhundado las habitaciones de la nueva casa de Carol y Mario... Poco a poco fueron desperezándose del sueño al que se habían abandonado... Mario acarició suavemente la piel de Carol, mientras ella ronroneaba como un gata, una hermosa y salvaje gata... El desayuno fue como de costumbre, frugal, café con leche y algún bollo despistado en la mesa de la cocina... Poco a poco fueron contemplando cada uno de los rincones de la casa... Carol se había gastado todos los ahorros de su vida, pero había merecido la pena. La vetusta apariencia de la casa seguía como si se tratara del primer día, si bien la estructura interna había sido modificada en su distribución espacial: La cocina, cuarto de estar, más una habitación y un cuarto de baño monopolizaban la planta baja... Tras subir unas escaleras, se llegaba a la planta primera en la que se hallaban 4 habitaciones más un despacho... Garaje, cobertizo y otras dependencias vacías rellenaban el llamado patio o corral exterior... El día siguiente todos juntos, gozando de la casa y haciendo los primeros planes de decoración. Tras despedir a los amigos, Carol y Mario quedaron solos en aquella casa, la casa que les daría cobijo para el resto de sus vidas... Poco a poco fueron decorando la casa... Transcurría el tiempo... Los días comenzaban a resultar más agradables y cálidos... Mario fue ocupando el despacho con sus cachivaches... Inhundando de cables y aparatos electrónicos el despacho, mientras Carol le iba dando un toque acogedor y un tanto rural... Flores aquí y allá, muebles de madera que soportaban los aparatos electrónicos de última generación y el perfume de Carol ponían una nota de color al lugar de trabajo... A medida que iban terminando la decoración, comenzaban a interesarse por la vida de aquel lugar... No tardaron en hacer amistad con algunos miembros de la localidad, de mostrar su casa a los lugareños interesados y de preparar cenas o encuentros con los nuevos amigos, o con los amigos de Carol que de tarde en tarde venían con los últimos accesorios tecnológicos pedidos por Mario... Era Mayo, como siempre, después de comer Mario y Carol salían a dar una vuelta por el campo y aprovechar ese calorcito preveraniego... Aquel día anduvieron bastante más que de costumbre, parándose en un paraje con una ribera al lado... Se bajaron de las bicicletas de montaña, descargaron las bolsas con la merienda y se refugiaron bajo la sombra de una encina... La tarde era radiante... Probaron el agua, se miraron y como si se tratara de una idea relámpago que atravesara sus mentes, se desnudaron, dejándose caer al agua... Jugaron y retozaron juntos en el agua durante bastante rato... Cuando lo creyeron oportuno salieron del agua refugiándose en una toalla que les estaba esperando bajo la sombra de la encina... La toalla rodeaba sus cuerpos desnudos y frescos, mientras sus labios y sus cuerpos se rozaban y exploraban cada uno de los poros de la piel del otro... “Mario, todo esto es muy bonito, y aquí se respira una paz, como pocas veces haya tenido oportunidad de hacerlo, quizás ninguna... Pero tenemos que hablar de nuestro futuro, no podemos seguir así, sin hacer nada... Debemos pensar qué vamos a hacer... Cómo vamos a jugársela a esos cretinos de mi empresa...
24/02/2005
 Necesitaba más que limpiarse, relajarse, quitarse la tensión, y sobre todo los recuerdos, esos recuerdos tan insistentes y que hacen tanto daño algunas veces... Carol, comenzó a notar un vacío en la habitación, en su cama, junto a ella... Se despertó, miró en derredor suyo y observó la puerta del cuarto de baño entreabierta y el ruido del agua de la ducha... Se levantó y sin pensarlo dos veces se dirigió a la ducha y allí vio a Mario con las manos contra la pared... perdido... cansado... El agua pretendía arrastrar los recuerdos por el desagüe, pero eso no podía hacerlo un elemento físico... Ese trabajo estaba reservado al motor espiritual de Mario, muy dañado, y en fase de recuperación... Carol, muy despacio se metió en la ducha, y con mucha dulzura y amor, agarró por la cintura a Mario y posó su cabeza sobre la espalda de ese cuerpo atormentado... Poco a poco fue consiguiendo que Mario diera la vuelta... la mirara... la acariciara... la besara... Poco a poco el amor fue introduciéndose en ese cuarto de baño, en la habitación... Y sobre todo en el espíritu maltrecho de Mario... Juntos se pasaron 3 horas en la ducha, disfrutando de sus cuerpos, gozando de su amor... “Vamos, cariño, hemos de comer algo y largarnos de aquí, aún nos falta la mitad del camino por recorrer... Nos espera un pueblo de una ciudad interior... Un amigo mío ha comprado una casa rural muy bonita y placentera, donde les será muy difícil encontrarnos... Por otra parte hemos de pensar que haremos con relación a nuestros perseguidores... Pero no adelantemos acontecimientos... Lo primero es alimentar nuestros cuerpos, y en segundo lugar vendrá todo lo demás... Y diciendo esto, Carol agarró a Mario de la mano, y lo llevó como si de un niño se tratara a la habitación... Allí se vistieron... Y allí es dónde Mario retomó de nuevo su vida... Cogió del bolso de su cazadora un tubo con pastillas (esa medicación de la que había dependido hasta ahora y la dejó en la mesita de la habitación... Mario salió en último lugar y tras una larga mirada cerró la habitación... Mario acababa de renacer de sus cenizas. El local al que fueron a comer, pertenecía al motel, con lo cual estaba a unos metros... Estaba muy concurrido por camioneros y excursiones de autobuses, lo cual era buen síntoma de la cocina que se elaboraba allí... Escogieron una mesa al fondo del local, la única que quedaba libre, sus compañeros de mesa era una familia, con un niño pequeño con cara de pillo... Mientras estaban esperando a que el camarero llegara a darles la carta, Mario se dedicó a jugar con el niño, que menos de comer, tenía ganas de todo... Carol recibió una llamada a través del móvil, que andaba perdido en ese bolso de diseño, pero que era incapaz, como el resto de los bolsos del mundo, de resolver el Caos producido por los objetos en dichos bolsos... Tras una pequeño desparrame de objetos por la mesa, Carol pudo por fin cumplir su misión: Coger el tfno. que sonaba sin parar: “Dime... ¡Ahá!... Sí... De acuerdo, sigue el plan como teníamos acordado... ¿Hay algo más que deba saber?... Bien, entonces esta tarde pasaremos por allí, ten todo preparado... Bueno nos vemos, chao... ¡Ah! y gracias por todo... Chao...” Mario que se había percatado de toda la conversación, preguntó qué ocurría... Hemos de hablar, pero antes pidamos la comida, estoy hambrienta... Pidieron la comida, y cuando fue servido el primer plato comenzaron a hablar, o mejor dicho, comenzó a hablar Carol: “Mario estamos en una situación crítica, como te dije... Nos buscan, por razones diferentes, pero por el mismo tema... Mi problema es que he sido una niña muy mala y una empleada desobediente... En el oficio en el cual trabajo no se permiten errores, pero aún menos se admiten las deserciones... Y yo tengo las dos faltas en el mismo trabajo y al tiempo... No fui capaz de hacer bien mi trabajo, puesto que sigues aquí frente a mí, cosa que agradezco... Y por otro lado he desaparecido con un montón de información que podría perjudicar a la empresa... Tranquilo aún no saben donde estamos, pero hemos de tomar precauciones... De momento vamos a ir hasta la capital, allí nos veremos con un amigo, que nos tendrá preparado un nuevo vehículo, porque no me fío del que tenemos ahora... Nos pueden estar escuchando o viendo... A continuación cogeremos el nuevo vehículo y nos iremos a la zona noroeste del país, allí nos alojaremos en una casa rural, en un pueblo... Y allí idearemos y fabricaremos nuestro contraataque... Mario la miró con mucha sorpresa... ¿Y yo que tengo que ver con todo esto?... Mucho más de lo que crees, para ellos eres un peligro y hasta que no tengan en su poder lo que buscan, no pararán quietos... Pero no hablemos de esto ahora, que se nos va a enfriar la comida... Come y ya iremos hablando poco a poco... Mario no dejaba de mirarla con cara de pulpo despistado, mientras Carol, como cerebro de toda la operación temía mucho por sus vidas, ella sabía que esa gente no se andaba con tonterías; si alguien les molestaba los eliminaban y a otra cosa... Carol apoyó su mano sobre la de Mario: “Confía en mí, ya no volveré a causarte más daño intencionadamente”... Pero y... ¿no le podemos dar lo que quieren y se acabó todo este rollo?... Carol suspiró, y tras unos segundos de pausa, mirándole a los ojos le respondió: “Sí lo podemos hacer, pero yo pasaría a un estado espiritual definitivo y tú probablemente fueras a un centro psiquiátrico de por vida... Si es eso lo que quieres, estamos a tiempo... (Sacando el tfno. de su bolso y mostrándoselo a Mario) ¡Llama, llámalos!... Mario miró a los ojos a Carol, miró al tfno... Volvió a mirar a los ojos de Carol y supo que Carol no bromeaba ni mentía, y por otra parte no dejaba de pensar en Leire, su amada Leire... “Bien lo haremos como tú dices, pero si lo hacemos no hemos de echarnos para atrás bajo ningún concepto...“ (se agarraron fuertemente las manos), fue un apretón de manos que significaría mucho, más de lo que ellos podían imaginar en aquéllos momentos. Terminaron de comer, se tomaron los respectivos cafés, pagaron... Eran las 16:30 h. cuando se marcharon de aquel restaurante... De camino hacia el coche, Carol se paró, le agarró del brazo y le dijo: “Una última cuestión... dentro del coche, cuanto menos hablemos mejor...” Asintió Mario, y entrando en el coche reiniciaron el viaje hacia la capital... Eran las 18:00 h. cuando llegaron a la capital... Tras un cuarto de hora dando vueltas para buscar aparcamiento, encontraron un hueco suficientemente amplio como para dar cabida a ese BMW deportivo... Cerraron bien el coche y se dirigieron a casa del amigo de Carol... El corazón de Mario daba más vueltas que una lavadora en pleno centrifugado, Carol sin embargo estaba más fría, más segura, pero el cosquilleo y el vértigo no conseguía sacudírselo del cuerpo... Por fin llegaron a un edificio residencial de alto nivel a juzgar por el aspecto exterior y el acabado... Tras pulsar un botón del portero automático y de identificarse Carol con la frase: “Soy yo...” se dirigieron hacia el piso 4º del edificio... El ascensor de dicho edificio tenía más pinta de nave espacial que de simple elevador, incluso tenía una cámara que visualizaba a los intrusos del edificio que habían logrado burlar los controles previos... “Mucha seguridad para un edificio a simple vista no excesivamente suntuoso” dijo Mario... “Ya sabes que el ser humano se crea cierta paranoia con la seguridad” replicó Carol... Quien les recibió fue un hombre tranquilo y de aspecto y formas sencillas, bastante agradable en el trato, incluso chocaba su presencia en ese edificio tan aparatoso... (continúa) 24/02/2005 13:07 ;?> No hay comentarios. Comentar.  Hola, hoy este calavera está un poco ácido, así que cuidado con las llamaradas. Vivimos en una sociedad profundamente democrática, tan democrática que se siente amenazada por las fuerzas del mal (mal que ha sido gestionado y alimentado, para que las entidades democráticas, fueran aún más democráticas) Ahora unos cuantos impresentables, reclaman deudas. Como no se las paga ni Rita la Cantaora... extorsionan, roban y matan. Resultado la democracia se refugia en una seguridad a ultranza, contra todo aquel que sea sospechoso y se llame de una forma diferente o extraña. ¡¡¡Viva la seguridad!!! ¡¡¡Nadie nos aniquilará!!! Pero los mismos perros y la misma rabia siguen pululando socialmente. Hoy acaban de aprobar en el Parlamento inglés una ley en la que se permite a la policía tener retenido indefinidamente en el tiempo a cualquier sospechoso de terrorismo que no sea ciudadano de la UE. Magnífico, ya estamos más seguros. Y a partir de ahora, seguiremos informando con total seguridad.
23/02/2005
 Mario se vistió, cogió sus cosas y fue acompañado por el personal médico hasta el ascensor, luego una enfermera le acompañó hasta su casa... Recogió todo un poco... Le hizo la comida y se marchó... La tarde, la primera tarde en casa, su casa, se hizo insoportable... Intentaba no pensar pero siempre le venía la imagen de Luisa y de Leire... Así estuvo varias horas. La primera noche permaneció inmóvil, en el sillón... Durmiendo poco y velando mucho... No podía acostarse en la cama, esa cama que pertenecía a los fantasmas, más que a él... Los siguientes días fueron transcurriendo como si pasaran años, pesados y vacíos... La enfermera le arreglaba la casa y estaba al tanto de él, era una delicia de mujer, pero Mario no estaba para estas cosas ahora... Muchas cartas, más amigos, y por la noche soledad... Demasiada soledad... Poco a poco los días transcurrían y Mario comenzaba a mejorar, incluso en plenos carnavales dejó su ensimismamiento y dio una vuelta por la ciudad... No reconocía, no se reconocía en esa ciudad, le resultaba extraña... Bromas, burlas y chirigotas deambulaban por las calles... Mario no pudo soportarlo, dio media vuelta y en una escapada imprevista torció por unas callejuelas adyacentes y estuvo en casa en menos de media hora... Abrió la puerta de su casa como una exhalación y se refugió detrás del sillón... Había vuelto a sufrir un ataque de ansiedad... Poco a poco fueron desapareciendo los graves desequilibrios de su personalidad, y fue adquiriendo seguridad en sí mismo... Las cartas, las empezaba a leer, miraba de reojo la televisión (pero no los telediarios)... Pero había cartas que no abría... Cartas perfumadas... Cartas de mujer... De Carol... Era el mes de marzo, las ramas de los árboles comenzaban a brotar tímidamente... Los rayos de sol comenzaban a presagiar la llegada de la primavera... Por aquella época Mario ya comenzaba a deambular por la casa, a enredar en las faenas domésticas, incluso a aventurarse en el despacho... A media mañana sonó un timbre... No puede ser, no espero a nadie, y nadie ha de venir a esta casa... Llamaron insistentemente... Mario abrió la puerta, no sin cierto desconcierto... Era... Era... “Carol, ¿qué haces aquí?”... “No preguntes, recoge tus cosas más imprescindibles, ah! No se te olvide el portátil... Nos vamos enseguida”... “Pero”... Y agarrándole por un brazo le ayudó a hacer la maleta, recogiendo todo al vuelo... Lo metió en el coche de Carol y salieron al escape... Mario estaba aturdido y no sabía ni qué decir ni qué hacer... Pasaron unas horas hasta que alguno de los dos articulara palabra... Carol, inició la conversación: “¿Cómo estás, encanto? Mario lo único que dijo fue: “Bien, cómo voy a estar sino”... Pararon en un área de descanso, sacaron las maletas y se alojaron en un motel de carretera... Era un motel normal, sin muchas comodidades, mobiliario escaso y un tanto pasado de moda... Soltaron las maletas... Carol se fue hacia el cuarto de baño... Se miró al espejo y angustiada quedó paralizada ante él... No sabía cómo actuar... Ahí tenía al hombre de su vida, el gran amor y ella no sabía cómo actuar... Comentar la realidad de la situación era muy difícil, y sobre todo en las circunstancias en que se había producido... Con un toque de carmín en los labios y un ligero cepillado, se envalentonó ante el espejo, y con aire aparentemente resolutivo se encaminó hacia la confesión más dura que jamás tuvo que hacer en su vida... Fue hacia su gran amor... Se dirigió hacia el comienzo de su nueva vida: Mario... No sabía por dónde empezar, así que se sentó en la cama, tomó aire profundamente, esperó unos segundos y llamó a Mario para que tomara asiento a su lado... Mario, que estaba ensimismado en un objeto decorativo de la habitación, dio media vuelta y tras una pausa, que se hizo eterna para Carol, decidió acercarse hasta la cama... Tras una mirada dulce y una ligera palmada de Carol en la cama... Mario se sentó... Miró a los ojos de Carol, pidiendo explicaciones... Carol lo único que hizo entonces fue acariciar a Mario la mejilla y decirle: “Perdóname”... “¿Porqué?”... Dijo Mario con cara de melancolía... “No fuiste tú, aunque les distes informes, y si ahora estás aquí es porque no participas de sus planes” “Por cierto, ¿porqué estamos aquí?”... “Mario escúchame bien, presta atención... Sobre todo escúchame muy atentamente” “Estás... Estamos en peligro... Nos están buscando... Saben que estás vivo... Que sus planes se han ido al traste... Están muy furiosos y vienen a por todas... Mario se levantó lleno de rabia... Tiró objetos al suelo, con rabia y furia desatada... No sabía... No entendía el porqué de la situación... Carol lloraba amargamente, impotente, se sentía despreciable... En un arranque instintivo se acercó a él y lo acarició... abrazándose fuertemente a él... Mario comenzó a sentir de nuevo aquellos sentimientos soterrados por los efectos de los medicamentos... Allí le vinieron recuerdos pasados, Leire, Luisa... Luisa, Leire... Se echó a llorar como un niño... Carol le dio media vuelta y le besó dulcemente en los labios... Como lo haría una madre con su hijo que sufre... Poco a poco lo llevó hasta la cama... Lo desnudó y lo metió en la cama... Mario, desde la cama tendió la mano a Carol, y ésta desnudándose se acostó junto a él... Mario volvió a sentirse vivo de nuevo, y feliz se durmió... Carol, entre sollozos también silenció su cuerpo... Ambos durmieron pegados, unidos... Aquello comenzaba a tomar sentido... Aunque aún estaba muy lejos de funcionar todo como la seda... Pasaron 18 horas durmiendo, tal vez porque los dos necesitaban descanso y sobre todo porque se necesitaban mutuamente... Eran las doce de la mañana, cuando Mario se levantó, dirigiéndose al cuarto de baño... Se metió en la bañera y dejó que el agua de la ducha recorriera su cuerpo... 23/02/2005 13:06 ;?> No hay comentarios. Comentar.
22/02/2005
 Las cosas estaban muy negras para Mario, sus relaciones habían ido todas al garete, al más profundo e irremisible garete... Pensó que tal vez fuese la hora de irse él también al garete... Los días se hacían interminables, ésto unido a la insoportable y machacona melodía interminable de la cínica época de Navidad, convertían la existencia en un situación difícil de soportar... Los calmantes y el tratamiento adormilaban la situación... Mario estaba en lo más profundo del abismo esperando la llegada de la paz, tal vez la paz absoluta... Las enfermeras y el equipo de médicos no habían visto jamás un caso tan extremo de desesperación... Casi no lo sujetaba ni el hilillo de vida que todo el mundo cree tener... Hubo muchas visitas, amigos, compañeros y hasta un ramo de rosas misterioso, sin tarjeta... aunque todo el mundo sabía que era de Carol, su presencia estaba allí, en su aroma, su sabor... Mario no estaba para esos detalles, su lucha era más primaria y sencilla, su decisión era elegir entre la existencia y la nada... Los días pasaban y Mario seguía en su misma situación, si bien clínicamente presentaba unas variaciones más que aceptables, pero no estamos hablando del funcionamiento de una máquina... Estamos hablando de la parte “espiritual “ de una persona a la que las circunstancias le habían llevado a esa situación... La verdad es que era una historia perfecta para ser novelada sino fuera por el dolor tremendo que había producido en una persona, en Mario concretamente... El día 8 de enero tras una larga deliberación del equipo médico y auxiliar, larga y muy provechosa para la medicina, se llegó a la conclusión de que Mario debía abandonar el hospital y reencontrarse con el mundo exterior... Por supuesto no se le iba a mandar desnudo y sin nada, sino que iba a estar vigilado y controlado por el equipo médico. Como dijo el jefe del Equipo médico: “Aquí ya hemos arreglado y puesto a punto la maquinaria orgánica dañada... Lo más difícil queda a partir de ahora, el daño moral y espiritual, daño que tendrá que ser superado por él mismo, con ayuda de éste equipo, de su familia y entorno...” No sin ciertas dudas por el equipo médico, decidieron tomar la decisión expresada por el Jefe del Equipo... Mario había desayunado como todos los días en el sillón junto a la mesita... Mirando por la ventana se había quedado extasiado con un pajarillo que picoteaba en la rama de un árbol... Se le venía a golpetazos los recuerdos, aunque cada vez los iba superando mejor... Controlando su ansiedad, que desembocó en una de las depresiones más fuertes que puede tener la naturaleza humana... Recordaba esos besos y las profundas caricias de Leire, de Luisa... Se confundían las caras con los cuerpos... las caricias con los rostros... La suavidad de las manos con el olor de la piel... “Buenos días... ¿Cómo vamos hoy?” Comentó el Médico... “Las flores están invernando, por lo tanto los poetas hemos de callar y sufrir...” “Bien al menos hoy mantienes un cierto Sentido del Humor, aunque sea un poco agrio...” ¿Quiere hacer hablar a un poeta en invierno? ... “ “No, yo sólo quiero decirte, que hoy podrás salir a contemplar como renace la primavera, o como le va la vida a ese gorrión al que miras fijamente... Mario quedó sorprendido, quedó pensativo, esbozó una leve sonrisa y pronunció un “¡Qué bien, vuelvo a ser libre!” lo que más le preocupa al doctor es el tono con el que había pronunciado la frase... “Bueno creemos que debes empezar a enfrentarte con el mundo real, ya sabes que no podemos hacer más aquí... Y prolongar tu estancia sería contraproducente para ti, por lo tanto seguirás con el tratamiento pero en tu casa, al principio te pondremos una atención más especial, para luego ir poco a poco dejándote libertad absoluta... “Si he de ser sincero, la comida me resultaba un poco insulsa” replicó Mario... “En fin se lo diré al cocinero cuando lo vea” Ramón Gómez Inchausti era el Jefe del Equipo médico que había tratado a Mario, un hombre tranquilo y reposado, que sabía escuchar... Hizo buenas migas con Mario, aunque las conversaciones no eran muy profundas ni extensas, debido a la enfermedad de Mario... “Además sabemos que tienes una casa muy acogedora y un círculo de amigos muy entregados, por lo cual te resultará duro, como a todo el mundo, después de haber pasado por un trance como éste... Aunque puedo asegurar que saldrás muy airoso, por lo menos de ésta... (continúa) 22/02/2005 11:55 ;?> No hay comentarios. Comentar.  Los Contactos de mis Tropas, han llegado a un acuerdo con el Jefe de Atra, por lo que ha accedido (no sin ardúas negociaciones) por medio de un precio razonable (que aquí no vamos a indicar). Así que hoy exponemos un artículo suyo, que habla sobre la caza. Cázadlo, si podéis. La temporada de caza está saliendo mal, lo que se dice fatal, y eso no parece preocupar a nadie. Por culpa de la sequía las especies abatibles, tanto las de pluma como las que caminan a cuatro patas, abundan poco este año. Y encima los escasos bichos disponibles tienen más clientela que los burdeles de San Juan de los Reyes el día de la Patrona. O sea, que tras de cada perdiz o ágil rumiante con lustrosa cornamenta que ocian por esos campos de Dios, hay seis o siete cazadores aprestados a meterles plomo, una competencia absurda que ya ha costado más de un susto y un disgusto a los amantes de este deporte, imaginen, tiros por aquí y por acullá y «cuidado Manolo que acabas de llenarme de postas la trasera del tóterreno, a pique de atinarme en los lomos y dejarme joío p'a tóa la vía». Es el gran problema que tienen estos hombres tan fieros, tan madrugadores y abnegados: que se la juegan en cada sesión de puntería, siempre tras el noble afán de dejar tiesas a sus presas, y nadie les reconoce el mérito y mucho menos nos hacemos cargo de sus contratiempos y los muchos quebraderos de cabeza, no digamos económicos, que una mala temporada de caza originan. Tiene que ser de lo más frustrante levantarse a las cuatro de la mañana, vestir el chaleco verde y la pana y las botas, preparar la fusilería y la munición y el resto del carísimo utillaje necesario a la montería, recorrer muchos kilómetros en el 4x4 y luego caminar por vastos andurriales hasta el coto, llegar al puesto y quedarse allí pasando frío, más solo que la una, sin más entretenimiento que acechar las idas y venidas de la fauna agreste Todo para volver de vacío. No hay derecho, hombre. Y para más INRI ni los periódicos ni los medios de comunicación ni las autoridades del ramo se preocupan de esta calamidad, estos sinsabores padecidos por nuestros conciudadanos cazadores, tan castigados por la falta de material viviente dispuesto a morir por la causa, animalejos cuya hermosa agonía bajo el cielo de grises madrugadas dé satisfacción a su legítimo instinto venatorio... Una gran pena. Lo que no me explico es porqué las administraciones públicas, tanto estatales como autonómicas, no han tomado ya cartas en el asunto. A fin de cuentas la caza es una actividad que mueve ingentes cantidades en metálico, importante venero de ingresos para muchos propietarios que rentabilizan el uso de pedregales y baldíos que sin la presencia armada de la tropa cinegética no tendrían mayor utilidad. ¿Cómo no se han previsto contingencias tan simples como una sequía, o que alguna plaga de esas que de vez en cuando sufren las bestias campestres merme la fauna disponible, o que se le retrase el celo a las hembras o los machos anden amariconados esta temporada? No es mucho pedir, digo yo. Tener en cuenta y muy presente la problemática del cazador debería ser norma obligatoria para todo aquel que ejerza alguna responsabilidad pública. Y, por supuesto, los medios de comunicación deberían informar cumplidamente de todo ello e instar a la pronta solución de este grave asunto. Si las humildes líneas escritas hasta aquí sirven para algo en este sentido, me daré por satisfecho. Al cazador hispano no se le puede mandar así como así al cuerno, no señor. Todo por la caza y pimpampún. Artículo cedido del Blog personal de Jvi (http://josevicentepascual.blogia.com/)
21/02/2005
 "Mario, no te preocupes, además mañana tengo un trabajo horroroso, he de arreglar unas cuestiones personales, por cierto, podrías dejarme tu coche, el mío ya sabes que está estropeado"... "Por supuesto las llaves ya sabes donde están...” “Quédatelo el tiempo que lo necesites... Cariño aún te quiero"... Y diciendo esto una lágrima le recorrió la mejilla, no podía ser: LA PESADILLA SE HABÍA HECHO REALIDAD... Carol lo había oído todo desde la cama, y en cierto modo se sentía culpable por varios motivos: Por no haber podido mantener una relación así con nadie en su vida... Por ser la causante de la ruptura de una relación así... Mario volvió a oscuras a la cama, medio llorando... Carol lo estaba oyendo, no podía soportar tanto sufrimiento... Así que lo abrazó lo más tiernamente que supo... Y así se quedaron juntos durante el resto de la noche... Eran las 8 de la mañana un ruido de sirenas despertó a Mario, sudoroso se levantó, a duras penas se puso la ropa; y como alma que lleva el diablo salió por la puerta... Carol sólo acertó a decir ¿dónde vas?... Mario presentía algo muy desagradable, y tenía que ir a comprobarlo... Agarró un taxi al vuelo y le rogó que fuera lo más rápido posible a la C/ La Felicidad, 25... En 5 minutos se presentaron allí... Dantesca imagen que allí pudo observar... Decenas de policías, ambulancias, bomberos y hasta un coche fúnebre... Era la casa de Leire... Mario entre manotazos se hizo paso y logró llegar hasta los restos de su coche, Leire había inundado con sus restos la calle... Su vida ya no estaba entre nosotros... Varios agentes de policía tuvieron que agarrarlo y quitarlo de entre ese amasijo de hierros... Mario cerró los ojos muy fuerte para imaginar que eso no estaba sucediendo, que al abrirlos todo sería normal, incluso la noche pasada sería irreal... Estaría esperando a Leire, que saldría preciosa del portón para reunirse con él en la acera. Leire daría un beso a Mario y se despedirían para irse cada uno con sus asuntos del día. Ella lo miraría a lo lejos y Mario sentiría los ojos de Leire clavados en su espalda, pesando sobre sus hombros. Todo era un caos... La gente agolpada no dejaba de preguntar... Corrían todo tipo de rumores, desde terrorismo a narcotráfico... Las cámaras apuntando indiscretas al cuerpo tapado... Los periodistas entrevistando a los testigos... Alguna vecina llorando como una absurda plañidera: “Era una persona estupenda, no sé por qué alguien ha sido capaz de esto”... Mario parado, con los ojos entreabiertos, la lágrima a punto, las manos temblorosas. Parado en medio de esa desesperación que lo convertía en un ser impotente... En una especie de observador inactivo... de espejo... de mirón... de turista frente a la torre de Pisa. De repente se oyó un grito desesperado de entre la concurrencia... Mario en el suelo... Apuñalando el asfalto con sus manos... Llorando como un niño. Alrededor no había nada, silencio... Los relojes se pararon. Luisa y Leire, las dos... La misma, relegadas al recuerdo... desgajadas... amortajadas... sucumbiendo al abismo de esa blancura eterna, del dolor que va a mancillar todas las noches de mi vida, que va a robar todos los sueños de todas y cada una de mis noches. Muertas las dos ya no hay nada... Muertas las dos es el fin... Muertas ambas ya no puedo más... Muertas ellas ya no estoy yo. Muertas, muertas, muertas, muertas... quiero morir. Soy yo el que lo pide... Quiero morir ahora, ¿me oyes?... Quiero que me lleves donde estén ellas... Lo exijo, soy responsable... Haz callar a la plañidera y luego mátame. Mario no era consciente de que estaba en la comisaría... Su rapto de locura había dejado perplejo incluso a aquél comisario viejo, curado de espanto de tantas atrocidades... Incluso a los propios “trabajadores” que pusieron la bomba, les habría afectado... No se sabe cuánto tiempo estuvo en ese estado Mario... El comisario, no soportaba más ver sufrir así a un ser humano, así que ordenó que lo ingresaran en el hospital, en observación... La huella que dejó en comisaría fue imborrable, incluso los cacos y las víctimas de violaciones se avergonzaban de sus miserias... Era imposible ver tanto dolor junto en un hombre... Eran las 10 de la noche cuando Mario fue ingresado en el ala de psiquiatría del hospital... Muchas veces había ido últimamente, alguna como paciente... Pero realmente ahora era cuando Mario realmente necesitaba de sus servicios... Era el 7 de diciembre, la capilla de la iglesia de aquel barrio se llenó, se abarrotó... Saben, uno nunca sabe la huella que deja entre la gente hasta que no se muere. Demasiado tarde para averiguarlo entonces... Leire había dejado un rastro increíble: Pacientes, familiares, amigos, compañeros, más amigos, gente sencilla, poderosa, y algún que otro cantamañanas que debía ir porque las circunstancias lo exigían o había forzado las circunstancias... Era un día especialmente gélido, y el viento quería deshacer las huellas de aquel día... No podía, Leire era imborrable, como todo espíritu libre que se cruce en esta vida... Mario por el contrario estaba tendido en la cama, inmóvil con los cinturones de seguridad, que rodeaban su cuerpo (para que no se hiriese) aún inconsciente, de vez en cuando una ligera convulsión recorría el cuerpo... Era como si sintiese el entierro definitivo del cuerpo de Leire, que no del espíritu...  Hoy en este diario vamos a poner la Receta Infernal de un asado de Argentina llamado Chimichurri. Para abrir boca, porque es lunes: El Asado El ritual suele comenzar temprano en la mañana: los hombres salen de cacería y vuelven con una jugosa presa bovina. O, más frecuentemente, van a la carnicería del barrio y compran tira de asado, chorizos, morcilla y chinchulines. Se proveen así mismo de carbón, y algunas bebidas. Ya en la casa, colocan el carbón bajo la parrilla, y entonces comienza el desastre: papeles de diario en llamas, carbones encendidos, chispas volando, y una nube de humo y cenizas se eleva hacia el cielo, para caer luego cual lluvia pompeyana sobre todo ser viviente que ose quedar a la intemperie. Es en ese momento cuando las mujeres huimos y nos encerramos en la cocina, donde ponemos a hervir algunas papas y huevos, que luego se cortarán en cuadraditos y se aderezarán con mayonesa. También cortamos la clásica lechuga y tomate para la ensalada salpimentada. En realidad, cualquier excusa es buena para escapar del infierno que se desata en el patio o jardín. Cada tanto, haciendo una pausa en la conversación, nos asomamos por la ventana apenas entreabierta y gritamos “¿Cómo va eso?”, básicamente, para asegurarnos que los hombres siguen con vida. Las horas pasan, y los rostros masculinos van pasando del rosa intenso al rojo bermellón, para acabar en un negro ceniza, que no se limita a los rostros sino también a toda la ropa que los recubre, la cual, por si fuera poco, va empapándose progresivamente con litros de sudor. Cuando la carne da señales de estar terminando su cocción, gritan desde afuera, con la poca voz que les queda “¡Ya va queriendo!”. Y entonces colocamos los platos y cubiertos en la mesa, junto con las ensaladas y el pan. Hay mujeres que, cuando quieren quitarse de encima a alguna persona no grata (una suegra pesada, por ejemplo) ponen en la mesa una salsa especial para acompañar al asado llamada chimichurri. Esta salsa tiene la capacidad de acabar con cualquier indeseable en un par de horas, sin embargo, son muchos quienes la comen voluntariamente (es sabido que hay gente con tendencias suicidas). Incluye seis dientes de ajo, una cucharada de ají picante molido, una de vinagre, una de sal gruesa, y una hoja de laurel. Se coloca en una botella y se completa con agua hirviendo.(Se puede preparar unos días antes y usar el día del asado). Finalmente, aparecen por la puerta uno o más seres negros y húmedos, de ojos rojos, que exhalan humo por todas partes, trayendo las tablitas con la preciada carne. Algunos niños huyen aterrados, otros prorrumpen en gritos y llantos, hasta que sus madres los calman con un suave “Es papá, nene, ¡terminála!” Entonces todos los comensales nos acomodamos en la mesa y somos servidos por el asador, que va acercando la tablita amablemente a sus invitados, los cuales nos arrojamos sobre las presas que nos parezcan más apetitosas. Terminada la tarea, el asador desaparece misteriosamente, previo recibir el clásico aplauso al grito de “¡un aplauso para el asador!”. La carne se come acompañada de las ensaladas (y con un chorro de chimichurri, en caso de no apreciar mayormente la propia vida) y los chorizos y morcillas se hacen sánguche con un trozo de pan. Cuando el asador regresa, bañado y cambiado, ya casi vuelve a retomar su aspecto humano(salvo por el color de su piel, que permanece de un exótico morado-violáceo). El hombre suele acabar tan destruído que no come el asado, y depende de la buena voluntad de los demás que le guarden o no una buena porción para el día siguiente. Y así culmina nuestra simpática tradición gauchesca (citadinizada) del asado. NOFRET
20/02/2005
 asaltar y disparar?. Qué más daba, el hecho es que estaba encantada de compartir su cama con ese hombre y de fingir una vida cotidiana, anodina, una monotonía familiar ansiada desde hacía tanto tiempo. Desde luego no aguantaría más esa situación, lo tenía claro; era hora de poner puntos sobre las íes en la cuestión laboral. Ella quería ser maestra de jardín de infancia, rodeada de dulces infantes; que a la salida de la escuela le fuera a recoger un chico normalito y amable con el que compartir toda su vida. Tener un hijo o dos, viajar de vez en cuando al pueblo de su marido y morir dignamente en su propia cama con las sábanas nuevas y el camisón de punto de su abuela. Nada más, sólo eso, pero tuvo que meterse, no sabe aún cómo, en esta especie de empresa de película en la que no le estaba permitido tener familia... “¿Para qué?, eso te ligaría a un lugar y lo que queremos es que estés disponible las 24 horas”, ni amigos, ni carnet de videoclub ni hipoteca. Cómo ansiaba por lo menos tener una letrita que pagar... un perro al que sacar de paseo, unos geranios que regar o un amante para dar celos a su marido. Pero sin marido, no hay amante, evidentemente. Y ahora miraba a Mario que dormía como un niño a su lado. Carol pensaba que el sueño nos equipara a todos y se propuso dormir ella también para poder formar parte de una comunidad en la que no hay especimenes diferenciados, en la que reina la homogeneidad. Leire amontonaba las cosas de Mario en unas cuantas cajas, la ropa, las revistas, los zapatos y todas esas cosas que forman parte de la egoteca de cada uno, véase: libros, discos, la colección de botellitas de licor de la feria, fotos, recortes de prensa, chapinillas de la playa... Colocó todo esto en la puerta del apartamento, bien precintado y con cartelitos que distinguían “ropa”, “zapatos”, “cosas raras”; pensó que no quería estar en casa cuando Mario volviese a por sus pertenencias, así que agarró las llaves y se lanzó a la calle astillada. Eran las 11 de la noche y Leire pensó que sería bueno avisar a Mario de los cambios que se habían producido en su vida, al menos eso le debía por la amistad que les unía, pero sobre todo, por esos momentos de intenso placer y felicidad... Marcó desde su móvil el núm.; o mejor dicho lo buscó en su agenda... Mario se había quedado dormido en brazos de Carol, el tfno. comenzó a sonar... Mario se despertó y como una exhalación corrió a coger su tlfno: "Dime cariño, ¿qué te ocurre?... "Mario he de comunicarte que ya no podemos vivir juntos bajo el mismo techo, por lo tanto he ordenado tus cosas en cajas y las he dejado en el garaje... Sólo tienes que venir a buscarlas... (Sollozando, siguió con el mensaje) ¿Porqué lo has hecho? ¿No era buena para ti? ¿Qué nos ha pasado para llegar a esto?”... Un nudo de saliva recorrió el cuerpo de Mario, estremeciéndole como nunca lo había hecho, y contestó con un lacónico: "No lo sé" "Oye, mañana hablamos, esto lo tenemos que hacer bien, al menos nos debemos o mejor dicho te debo una explicación clara y larga... (Continúa)"  La maestra pregunta: - Hay seis pajaros en una rama. A uno de ellos, lo mata un cazador de un tiro, cuantos quedan?? .- Jaimito, levanta la mano (lleva muchos años en la escuela) - Si Jaimito !! - Ninguno, porque los otros se espantan con el tiro. - No, Jaimito, quedan cinco. Pero me gusta tu manera de pensar. Entonces pregunta Jaimito a la maestra: - Hay tres señoras en una heladeria. Una primera lame el helado, la segunda lo come con la cuchara y la tercera lo absorbe. ¿Como sabe cual de las tres es la casada??? La maestra contesta algo ruborizada: - Creo que es la que lo absorbe. - No, es la que lleva el anillo de matrimonio. Pero su manera de pensar me gusta !!
19/02/2005
 Mario, por su parte escuchaba, sin mirar a ningún punto, el agua que salía de la ducha, no sabía si debía darle explicaciones o era mejor dejar las cosas así. Por otro lado, qué explicación podría darle, qué palabras saldrían de su boca que no la destrozaran más de lo que ya estaba. No, mejor silencio, mejor olvidar, sin duda, mejor para ella, ya no se acordará mañana. Mario no podía soportar que Leire sufriera y se mantuvo junto a la puerta, llorando en silencio, mientras ella lo hacía a lágrima viva... No se puede saber con exactitud, el tiempo que transcurrieron en esa situación... Hubo un silencio sepulcral, casi mortal... Leire notó la presencia de Mario, y con una voz suave, delicada y muy temblorosa le dijo: "Pasa, la puerta está abierta"... Mario abrió la puerta con sumo cuidado y avanzó hacia la bañera, que estaba al fondo... Casi no se atrevió ni a abrir la cortina... Poco a poco la fue abriendo... La imagen era de lo más enternecedora... Leire postrada en la bañera, sollozando... Su mente le obliga a odiar a Mario, pero su cuerpo, ese mentiroso compulsivo que nos traiciona siempre... Su cuerpo deseaba placer: "Sólo una vez más, luego mandas tú”, le decía el cuerpo a la mente... Mientras tanto Mario sostenía una guerra parecida: "No puedes hacerle ésto a Leire, no eres un canalla... Discúlpate y déjala"... Pero su cuerpo pedía mucho más... Quería pedirle disculpas, aunque fueran las últimas, pero enloquecía al ver ese cuerpo tan ajado y triste... Hubo un momento, una mirada... Los ojos de Leire y Mario brillaron con una lujuria especial... Una lujuria de sentimientos encontrados y de deseos inconfesables... Mario entró en la ducha, muy cuidadosamente, Leire le dejó un hueco en su reino... Poco a poco se fueron acercando sus labios... Se besaron muy lentamente... En dos segundos ya estaban sus cuerpos retorciéndose entre sí en la bañera... Pidiéndose perdón... AMANDOSE hasta lo imposible... Mientras, a 10 minutos de su casa, Carol había encontrado en el vendedor de seguros su compañero ideal para calmar su estado febril de amor... Retozando por el suelo del salón, se olvidaron de los seguros... Asegurándose un placer difícil de explicar luego en la oficina para hallar las "comisiones oportunas"... Y como si siguieran el guión de una película, Leire y Carol, entre sollozos y de formas diferentes rechazaron a sus amantes... Ya era demasiado tarde para las reconciliaciones en el caso de Leire... Y por supuesto los juegos no han de predominar en la vida de una persona... Sobre todo determinados juegos. Se decía para sí Carol... Así que Mario, tomó sus ropas y cabizbajo se fue pasillo adelante en busca de no se sabe qué dirección... Lo propio hizo Carol... Curiosamente acabaron a las 6 de la tarde en el mismo bar donde se encontraron... Se miraron... Y no les hizo falta nada más... Dos horas más tarde estaban retozando en la cocina del apartamento de Carol, encima de una mesa y embadurnados de harina... ¿Sería el destino, o el ansia de verse?... Lo que pasaba en ese momento por la cabeza de Carol era un mar de dudas. ¿Qué narices hacía ella ahí tumbada al lado de esa especie de presa a la que tenía que  Hoy, como es fin de semana vamos a pasárnoslo bien un rato. A ver qué os parece la romántica pieza musical siguiente: Era infeliz en su matrimonio... porque su marido no le tocaba el coño tenía Bernarda fama de muy tierna y de telarañas llena la entrepierna. Desde hace 6 o 7 inviernos que no recibe ni un caliqueño y ella en sus muertos se caga mira a su marío, y se mea en las bragas. Quien te hacía a ti eso di Bernarda quien era quien no te echaba un polvo, ni en primavera quien solo el 9 de noviembre y con suerte en nochevieja te decía a ti bernarda te voy a tocar las tetas. lalailo loloilo lalailo lo lo loilo lalailo loloilo lalailo lo lo Bernarda arde con tanto reposo cansada ya su mano va y se alquila un buen mozo mi nombre es "Hector" más llamame "el pollo" pues tengo ladillas que son como centollos mi nombre eanda y porque no lo habías dicho guarro, asqueroso, me has pegao tus bichos mi mario se entera y me mata me va a cortar el chichi con un abrelatas Bernarda hija de mi alma te estás rascando mucho que más que una persona pareces un chucho a ver... enseñame el chichi que te he visto un ladilla tan grande como un centollo ¡que va! es una espinilla lalailo ladilla loloilo la ladilla lalailo ladilla loloilo la lalailo ladilla loloilo la ladilla lalailo ladilla loloilo la 19/02/2005 12:36 ;?> No hay comentarios. Comentar.
18/02/2005
 Esta es la imagen de Pablo A. cuando hurga en los Sistemas Operativos Güindous. ¿¿¿No se acerquen a él en este estado!!! Peligro de Explosión  Leire por su parte se enganchaba más al trabajo de Mario... Comenzaba a disfrutar con aquéllas situaciones prebélicas... Y aquél rollito que se traía el personaje/personajes virtuales... La verdad es que ella fantaseaba también algunas veces con las historias e incluso se dejaba atrapar por ellas... Mario estaba manteniendo una conversación muy privada con Sílfide, cuando fue interrumpido por Leire, preguntándole acerca de las características de uno de los personajes de su juego... Mario inconscientemente se asustó, cerrando el ordenador... "Pero bueno, y esas reacciones, ¿qué te ocurre?... Pero mira que es tonto Mi Pocholo... Y acariciándole el cuello, poco a poco, Mario comenzó a relajarse, a disfrutar de la presencia de Leire... Y como siempre terminaron amándose, y mandando el trabajo a la otra parte de la casa... Y allí es donde Mario comenzó a fantasear más que de costumbre con Leire... Leire se extrañaba de sus nuevas fantasías pero le gustaban y se dejaba llevar... Cómo iba ella a suponer lo que por esa cabeza estaba pasando. Mario no era consciente de con quien estaba, simplemente no podía dejar de pensar en las caderas y las manos de la americana, que reflejaban de manera extraña las fantasías que corrían por su mente cuando hablaba con su affaire chatero. Una extraña relación entre las dos mujeres, algo sin nombre entreveía Mario, algo a lo que no era capaz de poner nombre, pero, sin duda alguna, ambas estaban hechas de la misma pasta, compartían ciertos caracteres difícilmente definibles. “Qué chorrada... Sería una tremenda coincidencia... Un desmadre... No es posible”. Sin embargo Leire pensaba que todos los sentidos de Mario estaban ahora puestos en su cuerpo. Creía ser el centro de atención de su amante, y no era capaz de intuir que la cintura que abrazaba Mario no era la suya, ni los labios que besaba le pertenecían, ni siquiera su rostro era el que él buscaba. Qué horror al oír esas palabras, “Dorothy”, una piedra que cayó en lo más profundo del corazón de Leire, la cual continuó como si nada, intentando no darle más importancia de la que tenía, una lágrima rodó por su rostro. Mario continuaba, continuaba abrazando y amando a aquella sucesión de mujeres: Luisa, Leire, Dorothy-Carol-Sílfide... Su cerebro sufría cortes y por él brotaban varias nombres... Leire aguantaba como podía... Sudorosos, como siempre acabaron los cuerpos tumbados en aquella cama, que antaño había guardado amor y fidelidad, y ahora en élla sólo había caos y desorden... Leire lloró... Lloró profunda y amargamente... Mario como un payaso había quedado en la cama, sus lágrimas no salían, pero lloraba por dentro... No era capaz de saber nada... Sentía pero no sabía, Ni qué... Ni cómo... Ni porqué... Su confusión era tal que cualquier solución que le hubiesen dado en ese momento la hubiera aceptado: Cualquiera... Carol por su parte deambulaba por la habitación de su apartamento, desnuda... Comenzaba a dar vueltas por su extraña cabeza la idea de asentarse en un lugar y ser una mujer vulgar y corriente... Ya no le entusiasmaba la idea de intrigar y espiar y desmantelar proyectos para terceros... Y con Mario empezaba a darse cuenta de que algo había cambiado ya en su vida, o que por lo menos, comenzaba a cambiar... Este sería su último trabajo, quizás ni tan siquiera lo terminara... Pero ya se sabe Uno propone y los Jefes Disponen... En éstas estaba cuando sonó el tfno... Sin ganas lo cogió... Eran sus jefes habían ordenado un completo informe acerca del individuo y que entrara en contacto con él... Pero ya era demasiado tarde... Era muy tarde para abandonar el trabajo... Estaba demasiado involucrada... Se fue a la cama, triste, agarró la almohada simulando ser Mario, y entre sollozos se durmió... Leire se levantó temprano, no quería ni mirar a su amante, entró en el baño, lavó su rostro con agua y jabón, miró el gesto en el espejo. No se reconoció. Trató de recordar paso a paso la noche anterior, sus manos en el lavabo se frotaban trémulas, blanquísimas como su cuerpo desnudo frente a esa luna de agua que la rechazaba. Observó las ojeras, las pequeñas bolsas de los ojos que surgieron a causa de tantas lágrimas, los labios restregados, gastados, su cuerpo confundido, su cuello besado por un desconocido, su sexo desgajado, sus pechos, que retenían el sudor de una noche de anonimato. Tres moratones en la cintura de unos dedos ajenos. La ducha no difuminó la sensación de suciedad. Qué sucia, qué sucia se sentía, qué usada, vejada, víctima de un abuso permitido, objeto de pasiones ajenas. Cayó al fondo de la bañera, a ese espacio mojado y se sintió pequeña.  Hoy tenemos en la Fragua visual un fichaje nuevo, mujer joven y multidisciplinar (el Infierno siempre escoge lo mejor). Esta artista reforzará aún más si cabe, la sección de la Fragua Visual. Espero que los mirones disfruten el doble, yo por mi parte ya lo hago. Recreémonos la vista, buenos dias. 18/02/2005 10:40 ;?> No hay comentarios. Comentar.
17/02/2005
 El camarero extrañado por la tardanza de Mario, se acercó a los servicios, y allí pudo escuchar los jadeos incesantes de dos personas, Carol gritaba mucho... Picado por la curiosidad se acercó hasta la fuente de la cual salía ese ruido tan... excitante y allí vio acurrucados a Carol y a Mario como dos adolescentes... Tosió para que le oyesen... Mario se despertó de su letargo sexual y comprobó lo que había hecho... Ya no había solución posible... LA HABÍA VUELTO A CAGAR DE NUEVO... La cuestión es que Mario no entendía realmente de eso que llaman malas intenciones, simplemente se dejaba llevar por lo que le apetecía en cada momento. Era de instintos bastante básicos, si había que comer, comía, si dormir, dormía y si se le ponía delante una rubia tremenda, pues eso, que se dejaba llevar. Cuando llegó a casa Leire lo miraba divertida, “qué pinta traes, ¿se puede saber en dónde te has metido?. Vaya por Dios, la camiseta nueva destrozada, pero Mario, es que no piensas las cosas.” Mario la miraba avergonzado, más de lo que ella podía imaginar... bajó los ojos al nivel de las suelas de las zapatillas de estar por casa de Leire y se quedó allí hasta que ella le levantó el rostro para darle un beso en la mejilla como a un niño revoltoso. “No he vuelto a ver a la americana a la vuelta, a lo mejor nos han descalificado, jajaja, estas cosas son tan arbitrarias. O lo mismo está esperando a que le eches un polvo para admitirnos, todo puede ser, ¿no Mario?” Mario comenzó a temblar “No seas idiota Leire, cómo va a querer eso, esta gente es profesional, no va basándose en polvos y contratos apañados. De todas formas está apañada si piensa que me interesa lo más mínimo...” Mario miraba de soslayo al espejo para ver si se le notaba la mentira en algún gesto, en alguna expresión. Leire no dio importancia al nerviosismo de Mario “este chico es raro”, y se sentó a trabajar en el proyecto como todos los días. “Debería decírselo... ¿cómo narices le digo a mi novia que se los he puesto con una americana a la que he visto tres veces y de la que depende un importante contrato? Esta vez me abandona definitivamente. Luisa, pase, que era mi ex y todavía quedaba algo de cariño y afecto, pero la americana...” Y en éstas estaba, ante el ordenador... Cuando se quiso dar cuenta, estaba conectado al "Chat" su "Válvula de Escape" o la "Confusión total"... Sea como fuere, terminó hablando con su Sílfide, como todos los días... Y allí estaba totalmente vencido y sin saber qué hacer, ni qué decir... La verdad es que estaba "hecho un lío"... (Continúa)
16/02/2005
 Mario y Leire se quedaron pensativos, no volvieron a hablar del asunto, “Les llamaremos”, fueron las últimas palabras de la pretendida Carol Parker antes de cruzar el dintel de la puerta. Mario, por aquel entonces había cogido la costumbre de chatear, cuando se cansaba mucho de su trabajo... A él como profesional, no le gustaba eso... Lo consideraba una bobada, pero se encontró con gente muy interesante, y poco a poco se fue enganchando... Al final no sabía si se sentaba al ordenador para trabajar o para chatear. Había coincidido varias veces con Sílfide (Carol) él no sabía quien era, pero nuestra amiga Carol sí, y jugaba muy bien con ello... Mantenían unas conversaciones en el Chat muy personales e incluso entrado el tiempo llegaron a declararse su amor... Todo esto se mantenía bajo el más estricto secreto, nadie sabía quiénes eran y de dónde, salvo cuando se intimaba mucho... Mario llegó a intimar, aunque él no lo reconociera, con Sílfide... Los días iban pasando, más largos si cabe cada día, Leire observaba la psicología de las personas que jugaban a esos "diabólicos juegos" (como ella los había llamado alguna vez) y había logrado entender, captar muchos de esos lados oscuros de Mario... Las noches volvían a ser placenteras, y Mario gozaba aún más de su relación con Leire que nunca... Incluso había descubierto que las relaciones duraderas no debían ser tan malas y perjudiciales... Una mañana, cuando salían los dos a correr, vieron como Carol se había acercado a un bar para tomar algo... Mario no pudo por menos de admirar su belleza, con unos pantalones ajustados y melena al viento... Era toda una diosa... “Mira, la americana”, “¿qué hace ya por aquí, no dijo que llamaría?”, ”yo qué sé, estos yanquis...” (replicó Mario con ojos encendidos) Se acercaron a ella, “Carol, ¿venías a vernos?”, “¡Ehmmmm!, no, la verdad es que tenemos otro contacto en este barrio y venía a entrevistarlo...”, Leire dudó “cincuenta seleccionados en el país y curiosamente dos viven en el mismo barrio, “cágate lorito”. Se ve que el clima los cría, ¿no?, o será el burguer nuevo que han abierto, o esto de las radiaciones, o el agua, qué cosas...”. Mario se fijó mucho menos en la extraña coincidencia que en las caderas de la americana. “...increíble, es increíble, Mario, cincuenta, ¿me oyes? En un país de cincuenta... millones de habitantes y hay dos que son vecinos, no me jodas, anda. Esa tía es rara, y luego ¿cómo sabe que trabajas en casa?, ¿se lo ha dicho un pajarito? A lo mejor es de la CIA o algo, o rusa, que esa gente trabaja con satélites y rollos de ésos y está en todas partes, tienen el don de la ubicuidad. Yo no sé, pero me huele raro todo esto......”. “......Sí, cielo; claro; si es cierto; son muy raros, sí; no seas boba, la CIA; sí, amor; es raro.....” Mario sólo podía pensar en la tal Carol... “si es que me recuerda al “Mago de Oz”... y su pelo es el camino de baldosas amarillas... -suspiro”. Leire, andaba ya con la mosca detrás de la oreja, ella comenzaba a sentir una cierta curiosidad por parte de Carol hacia Mario, ella no quiso insistir más en el tema y corriendo se fueron los dos hasta la playa, como todos los días... En la playa se encontraron a un compañero de Mario, que le comunicó la urgencia que tenía en verle... Su trabajo le necesitaba “Ayer”... Mario se disculpó con un suave y dulce beso de Leire, marchándose con su compañero en dirección contraria a la de Leire... Después de haber solventado los problemas de la empresa, Mario se fue a su bar habitual, allí estaba el camarero para prepararle su Martíni blanco con una aceituna... Mientras el camarero se lo preparaba se fue hacia el servicio... (En esos momentos íntimos en los que todas las personas estamos, de vez en cuando), se acercó alguien por detrás y lo asaltó... Era Carol, que frotándose muy libidinosamente, comenzó a calentar el ambiente en el servicio de caballeros... En un “abrir y cerrar de ojos” Mario y Carol estaban poseyéndose como auténticas bestias... El olor decadente de los servicios calentaba mucho a Carol, lo cual no sabía en aquéllos momentos Mario... 16/02/2005 16:08 ;?> No hay comentarios. Comentar.
15/02/2005
 Seguimos día a día, poquito a poco y pasito a paso. Hoy quisiera dar una breve explicación (y tomaoslo como algo muy excepcional, el Infierno no tiene porqué dar explicaciones) En estos días he comentado con vecinos de Atra y otro blogs, su preocupación con la proliferación de los Blogs. Yo, ante este comentario, sólo me cabe decir, que no creo que sea las pretensiones de los Blogs sea sustituir a Atra. Lo único que hacen es ofrecer, en todo caso, un apoyo. Porque Atra es la madre (el barrio) y los Blogs no dejan/dejamos de ser portales de ese gran barrio. Y los Blogs son coyuntarales, al final unos se irán convirtiendo en páginas, otros desaparecerán, etc, ¿quién puede preveer el futuro? Pues eso es lo que quería decir, que nadie se preocupe, Atra estará ahí hasta que nosotros queramos que esté. Y yo, le debo mucho a este lugar, he conocido a gente interesante, y si no es por ella, no hubiese hecho este Blog. Así que ¡Gracias Atra! Buenos días.
14/02/2005
 llegado, acerca de una pelea que había sucedido el fin de semana... Esta infracción había sido acumulada a otra llamada Mario, realizada el julio pasado (De todo el mundo es conocido que los doctores no pueden confraternizar con los pacientes)... Así que ese lunes fue el lunes más corto en la vida laboral de Leire... Cabizbaja fue caminando hacia ninguna parte, terminando en el lugar más apreciado de la playa, donde había mantenido tan buenos momentos con Mario... Tal vez fuera una manera inconsciente de volver al pasado. Por otra parte, una furgoneta blanca rondaba por aquel barrio residencial, era una furgoneta de una floristería, que en su interior tenía un amplio material de Jardines sobre comunicaciones, y demás objetos que pudieran servir a un espía, casualmente la mujer que conducía tenía el mismo aire de turista despistada que había visto el fin de semana anterior los hechos ocurridos en la playa... Durante varios días rondaba la casa de Mario y Leire, incluso sabía ya los horarios de Leire... Últimamente se había vuelto más deportista que nunca (no tenía otra cosa que hacer) Todos los días a las 8:00 H. de la mañana salía de casa y se dirigía haciendo footing hasta la playa... Siempre se acababa en la playa, como si se tratara de una segunda oportunidad, que jamás vendría... Mario comenzó de nuevo en su rutina, con sus videojuegos y su proyecto Fénix, abstraído del mundo real y cruel que nunca había llegado a entender del todo, y en estos momentos, menos que en ninguno... La furgoneta se pasaba aparcada en la esquina todo el día. Carol estaba cansada de no poder hacer nada, tenía órdenes de entrar en la casa e instalar un par de micros, pero Mario no salía de su despacho, y era ahí dónde iría el soporte más importante. Leire, por su parte, intentaba sacar a Mario por ahí, intentaba que le diera el aire y se olvidara un rato de sus cosas y como si de una compinche se tratara, consiguió que la acompañara a correr una mañana. Carol se precipitó a colocar sus instrumentos en los rincones más insospechados, en el flexo que alumbraba a Mario cada noche, en el teléfono y en el salón un tercero. Sabía que la pareja aún tardaría un rato y se dedicó a investigar entre los papeles de Mario... Se introdujo en sus programas informáticos, no pudo sacar nada de ahí, Mario lo tenía todo bien precintado, intuía una posible intromisión en sus planes y se aseguró que fuera imposible sacar nada del ordenador, las claves eran muy complejas y Carol no pudo hacer nada. De vuelta en la furgoneta conectó todos los micros y se dispuso a esperar una señal, una palabra, una conversación que le indicara que sus investigaciones iban por buen camino y que espiaba al objetivo correcto. Mientras tanto, Mario y Leire llegaban a la playa, la mañana era clara y se veía con nitidez el horizonte. Hablaron de lo ocurrido, asunto tabú durante los últimos días. Mario entendió los problemas que había causado en la vida de Leire, su trifulca, y Leire intentó comprender la importancia que para él tenía ese absurdo ajusticiamiento. Volvieron a la hora de comer, algo más calmados, algo más comprensivos y con nuevas expectativas en la mente. ¿Cuántas nuevas reconciliaciones necesitarían para sacar esta relación a flote? Iba pensando Leire en estos asuntos, ensimismada en sus posibilidades y futuribles acciones, cuando Mario, de repente, soltó a bocajarro: "Leire, mi querida y amada Leire, necesito un psicólogo para que me oriente sobre los juegos que diseño, y sobre mi proyecto... Te atreverías a trabajar conmigo"... "Por supuesto"... dijo Leire, sin saber exactamente lo que había dicho... "Perdona, pero ¿qué me habías propuesto?"... "Pues nada, que fueras de mi equipo, mostrando la idoneidad de mis juegos y averiguando la psicología del jugador"... Leire está sorprendida, asustada y a la vez halagada... Mario le ha propuesto formar parte en su equipo de trabajo... ¡¡¡QUE HONOR!!! Leire le hizo muchas preguntas, pero Mario la tranquilizó, y dándole un beso, selló el contrato... Cuando llegaron a casa, Carol y la furgoneta ya se habían marchado... Leire tomó enseguida toda la información posible acerca de lo que Mario estaba haciendo... Poco a poco se fue enterando y tomando buena nota de ese nuevo mundo virtual... aprendió mucho, vaya que si aprendió... Carol, continuaba al lado, acechando todas las mañanas a la parejita hasta, desde el amanecer, hasta que se iban a la cama... Carol era una mujer de un atractivo arrollador, y un día decidió hacer una visita a Mario y a Carol, con el pretexto de ser una busca-talentos... “Buenas tardes, mi nombre es Carol Parker, ¿tienen unos minutos?” La conversación versó sobre los novedosos trabajos de genios informáticos que investigan en casa. Carol habló de dinero, mucho dinero, seguridad y fama. Palabra esta última que a Mario no le hacía mucha gracia. “Los contratos parten de una multinacional estadounidense para la que trabajo, pueden llamar, si lo desean, y desde Nueva York los atenderán encantados, yo vengo como cazatalentos, no me vayan a entender mal, de momento sólo hemos seleccionado a unos cincuenta informáticos a los que tenemos que entrevistar, más tarde se hará una pequeña criba con los que no interesen”. Mario y Leire se miraban alucinados, Nueva York, vaya, ellos que no habían salido de su país ni para hacer un viaje de estudios en el instituto. Se pusieron muy contentos con la noticia, aunque había algo que no cuadraba, ¿cómo sabían de los trabajos de Mario si eran absolutamente confidenciales?. Carol salió de la casa satisfecha con su actuación, podría dedicarse al espectáculo cuando la echaran a patadas de la empresa, el show bussines le sentaba bien, la rejuvenecía, pero por otro lado estaba un tanto cansada de estos papelitos, de actuar siempre, de no poder llevar una vida normal en una casa normal con una familia normal, gajes del oficio. (continúa) 14/02/2005 11:08 ;?> No hay comentarios. Comentar.  Muy buenas en este Lunes de ceniza. Y es que hay algunos que estarán pensando cada vez con más insistencia en las Profecías de Nostradamus, o en cualquier otro tipo de Profecía (niña del Exorcista incluída). Si hacemos caso a todas estas "previsiones", nos queda muy poco tiempo de vida como raza. Valoremos punto por punto estas situaciones: A principio de los 80 se desata un virus con excesiva virulencia, que sólo atacaba (en principio) a las costumbres un tanto (cómo decirlo, disipadas) Era el SIDA, y curiosamente sólo afectaba a los seres humanos, mediante el intercambio de fluídos. Homosexuales, drogadictos y en menor medida hemofílicos. Dios estaba disgustado con las costumbres disolutas del momento. Luego comenzó el éxodo de las poblaciones más pobres hacia lugares más ricos... "El adoramiento del Becerro de Oro". Las tensiones entre pueblos hermanos se acentúan y acrecientan. Todo comienza a volverse caos. Dios sigue más encabronao. Más tarde vino la unión de los poderosos, el enfrentamiento de las civilizaciones y el derrumbe de las Torres de babel. Luego los humanos impusimos la seguridad total. Y claro, así nos va. Dios completamente lleno de ira. Por último, la elección de la necedad como sistema de vida, el pensamiento único, las creencias envejecidas y mantenidas artificialmente, edificios que se derrumban, torres que se queman. Los Jinetes del Apocalipsis están dando un bonito paseo por la Tierra. Menos mal que el Infierno sirve de cordura y relax. Buenos días.
13/02/2005
 ...el automóvil, pero se quedó observando desde la esquina, con el teléfono móvil en la mano y el número de la policía marcado. Los dos se encararon en un callejón del que Leire sólo veía la entrada. No mediaron palabras, no hacía falta decir absolutamente nada. Las navajas brillaban sepulcralmente bajo esa luna de silencio, bailaron con las armas en las manos intentando herir a destajo, primero sin acercarse demasiado, lanzaban golpes afilados por doquier, sin tocarse, sin rozarse apenas. Los gatos corrieron a refugiarse en los contenedores del restaurante, un olor fétido cargaba el ambiente, pescado podrido que hacía aún más insoportable la idea de respirar ese aire infestado de miedo. Leire, desde su posición, sólo veía sombras que se movían rítmicamente proyectadas en el suelo y en la pared, siniestras sombras de la China, que significaban un teatro no soñado, un sudor viejo en el cuerpo de Mario que reconocía la escena como recién vivida. Poco a poco se fue acercando con el teléfono bien apretado en la mano, sus pasos lentos se resistían a seguir caminando. Cuando llegó al callejón, tuvo que actuar con rapidez, Mario era sostenido por la espalda, las navajas habían caído al suelo, y su contrincante trataba de alcanzar una de ellas cuando Leire se agachó y le pasó a Mario la que tenía a sus pies, una hermosa navaja de filo de acero, con virguerías finamente labradas y mango de madera de caoba bien trabajada. Mario consiguió zafarse y pinchar a su contrincante en el estómago, a la vez que éste le dibujaba un rápido corte en el brazo. Ambos cayeron al suelo, rostro contra rostro, Mario estaba perfectamente consciente, pero la imagen que tenía enfrente era la de un agonizante, la sangre le manaba de la boca como una fuente siniestra, los ojos abiertos y perdidos en una lejanía difusa. Las manos apretadas contra el vientre dejaron de temblar cuando exhaló un último suspiro. Leire abrazó a Mario y le buscó la herida, colocó su foulard de torniquete y se lo llevó rápidamente al hospital, en donde sería curado por algún colega sin que la cosa levantara sospechas. Allí quedó el cuerpo muerto de un chulo cualquiera, al que, seguramente, habrían pinchado en un ajuste de cuentas, nada que investigar, papeleo del de todos los días. Leire y Mario salieron del hospital a las tantas de la mañana, no sin antes agradecer varias veces al personal de las instalaciones las gracias por haber curado a Mario y no haber hecho preguntas... Salieron con cierta prisa y desaparecieron en el coche, como si hubiera sido un mal sueño... En el transcurso del viaje del hospital a casa; la tensión se "mascaba" en el ambiente... No hubo ningún tipo de palabra, ni de reproche... ¡¡¡Nada de Nada!!! Sólo podía presagiarse una sola idea: "La tormenta iba a estallar en cualquier momento"... No habían terminado de entrar en casa, Mario dijo un: ¿¿¿Dónde has escondido mis cosas??? y ¡¡¡Zasss!!! La guerra estalló en toda su amplia gama y extensión de reproches y de "puñaladas verbales"... El resultado fue que Mario durmió en su despacho y Leire en el dormitorio. El lugar donde habían transcurrido los hechos estaba muy concurrido de gente y curiosos, pero sobresalía entre ellos una mujer con aire de turista despistada, que disimuladamente había visto como se había desarrollado la pelea... Los policías le tomaron declaración, pero entre sus pocas ganas de hablar y el dialecto yanqui de los bosques de EE.UU., hicieron perder la paciencia de los policías; que tenían prisa por terminar el turno... El lunes en el hospital Leire recibió una noticia francamente desagradable e inesperada. Había sido llamada al despacho del director, para decirle con buenas palabras que estaba despedida, por unos informes que le habían... (continúa)
12/02/2005
 Ya no lo observaba como espectador, ahora le dolía el brazo cuando se hallaba tirado en medio del asfalto con el filo brillando entre sus manos y con un rostro desencajado de animal degollado frente a él, una plañidera a sus espaldas y la luna allá arriba, observando hipócrita el desenlace. Leire no lo sentía sudar a su lado, dormía tranquila. Todo está ya solucionado, pensaba, las cosas van a ir a mejor, seguro, no puede ser de otra manera. Después de todo habían superado la mala racha y seguían unidos, lo que depare el futuro está hecho, ya están las cartas sobre la mesa y todas son buenas, el caballo de copas frente a la sota de oros, las espadas y los bastos ya quedaron atrás, ahora no hay más que oros, Mario, oros y una gran copa llena de sueños. Él sabía que lo tenían controlado, que lo observaban de alguna manera, que seguían sus pasos y que tarde o temprano darían la cara. “Sigue durmiendo, querida, que no es nada”. Aun así le preocupaba esos cambios de humor que tenía Mario, no podía soportar verle sufrir así... Las salidas al campo y a la playa eran cada vez más numerosas, habían hecho un pacto, no hablado, mediante el cual se iban a dedicar más tiempo para ellos... Qué felicidad, poder retozar en esos campos y sentir la esencia natural en los cuerpos de Mario y Leire... Y qué decir de esos baños nocturnos a la luz de la luna o las estrellas, desnudos, jugando como dos chiquillos y amándose... Los espíritus de ambos estaban más unidos que nunca. La noche era calurosa, si cabe más calurosa que las anteriores, y era el mes de septiembre, los últimos estertores del verano... Verano que se resistía a marcharse, dejando paso a ese otoño melancólico y triste, pero tan querido por los amantes tremendamente enamorados... Leire iba vestida con un vestido gaseoso que dejaba adivinar todas las curvas, Mario se había colocado una camiseta vaporosa y unos “chinos”, con “bambas” en los pies... Fueron al restaurante al lado de la playa, ése que hacía unos fritos tan ricos... Allí durante la cena, se juraron amor eterno... El sitio era ideal, música suave, luces en penumbra y esa brisa del mar que refrescaba el ambiente, Leire no podía soportar tanta alegría, era la Felicidad personificada... Mario comenzó a sudar, Leire se fijó y le preguntó qué le sucedía... Él le dijo que no pasaba nada, será la comida (dijo) Pero él sabía que era el momento, el momento de vengar a Luisa... Su asesino rondaba por ése lugar, aunque él no lo podía ver... Había intuido una mirada extraña por detrás de esos cristales que servían de escaparate. Rondaba cerca, lo sentía respirar a su lado. Salieron del restaurante, Mario, muy nervioso, le dijo a Leire que se adelantara al coche, que se le había olvidado la cartera, el tabaco o algo sobre la mesa. Leire supo en ese instante de qué se trataba, “No irás” “Leire, te estoy diciendo que te vayas al coche” “No me puedes hacer esto”. Leire se encaminó a la calle paralela en donde estaba aparcado... (continúa)  A ver, ¿alguien me puede decir de qué se puede hablar un sábado por la mañana? Yo me imagino a ese hombre que se ve frente ante su sección fija. Veréis hoy me he levantando, pensando en qué iba a escribir. Y se me ocurrió un tema profundamente existencial. Pero debido al día (sábado) y las horas de la mañana, uno ya no es tan suicida. Con lo cual, este Diario es el más Calavera de todos cuantos se han escrito. Porque realmente todo es una excusa para rellenar un hueco en blanco. Eso sí si me llamara D. Fulanito, serían meditaciones muy sesudas de un fin de semana. Aprovecho la ocasión para haceros el ofrecimiento de escribir también en esta sección. Porque uno, aunque tiene un alto índice de ideas calavéricas, estas también se van agotando. Así que dicho queda. Buen sábado, y cómo suelen decir "Sábado, sabadete..." ¡Ahí estamos!
11/02/2005
 No, no me digas nada sé que has sufrido mi autismo, negarlo sería estúpido. No te preocupes no voy a hacer ninguna tontería de la que pueda arrepentirme... Creo que ya es hora de ir abriéndome, pero no me pidas rapidez, no la tengo y no sé si la tendré. Como bien sabes, he estado aquí metido desarrollando un proyecto, pues bien es hora de presentarte el proyecto: Fénix es un Sistema Firewall, mejor dicho es el SISTEMA, como tu bien sabes las comunicaciones han avanzado mucho y actualmente este mundo está en manos de la técnica... Pues bien esta técnica tiene agujeros y agujeros muy gordos, unas veces previstos por las empresas del sector y otras debido a la ignorancia tecnológica del momento... He desarrollado un sistema capaz de combatir a todos los virus, será un sistema que vaya en el ordenador acoplado y será como un potente anticuerpo, que en el peor de los casos bloqueará el ordenador en unos minutos, volviendo, a los pocos minutos, a funcionar sin ningún problema... Bueno cariño, pues este sencillo Sistema es tan potente, económicamente hablando que las empresas matarían por él, así que si algún día me pasara algo esto es lo que tienes que hacer"... Indicándole el asiento del ordenador, se sienta y comienza la sesión informática para Leire, ella trataba de aprovechar la situación para volver a unirse (al mismo tiempo que aprendía la lección) poco a poco todo se fue arreglando... Una buena psicóloga ha de tratar de arreglar las circunstancias más duras... Acabaron revolcándose por el suelo del despacho... Todo parecía en orden... La situación se había controlado, al menos de momento... La relación empezó a marchar bien, o lo que se puede llamar bien en determinadas situaciones. Para Leire, el hecho de que Mario volviera a dirigirle la mirada y le dedicara de vez en cuando alguna sonrisa ya era algo maravilloso e incomparablemente hermoso. Mario, por su parte, continuaba liado en sus cosas, con su ordenador, sus programas y sus historias absolutamente incomprensibles para Leire, que lo observaba curiosa por encima del periódico. Mario continuaba teniendo esos sueños extraños que lo asaltaban a altas horas de la noche. Cada vez más nítidos, más claros, los rostros perfectamente dibujados y los movimientos sincronizados, siempre los mismos, siempre igual. La escena se desarrollaba siempre de la misma manera. Era de noche, peleaba con otro hombre bastante más corpulento que él, el cual sacaba una navaja e intentaba pinchar a Mario, éste se revuelve y la navaja cae al suelo, una tercera persona la coge y se la pasa a Mario, quien consigue herir a su rival, fin del sueño, Mario cae al suelo, no está muerto, está muy cansado. Cada noche igual, ¿todas y cada una de las noches de su vida ha de soportar este martirio?. Por el día la situación se suavizaba, Mario y Leire comenzaron a acercarse más, a planear salidas y a proponerse nuevas actividades. El sábado por la noche cenaron en un restaurante muy bueno (y muy caro), una cena romántica de las que tanto le gustaban a Leire: vino tinto... perfecto... la música ideal y las velitas primorosas incandescentes. Una noche idílica para la parejita recién reconciliada... Nada podía salir mal. Aquella noche iba a ser la noche, y todo estaba previsto para que lo fuera, después de una maravillosa cena se fueron al lugar más mágico de la ciudad, allí tomaron unas copas, para luego aterrizar a la luz de la luna en la playa... No había nadie, estaba vacía, sólo ellos, escogieron un lugar apartado y allí iniciaron su reconciliación... La verdad es que Mario tardó, pero la elección de los lugares fue maravillosa... Leire estaba feliz, aquello era la gloria... Leire con mucho cuidado se fue acercando poco a poco a Mario, con su táctica suave y envolvente hizo reavivar en Mario sentimientos que había dejado olvidados... Se fueron quitando poco a poco las vestimentas, que le estorbaban en ese momento... Sus cuerpos comenzaron a unirse rozándose poco a poco al principio, convirtiéndose en uno... Leire saboreaba cada uno de los momentos ralentizándolos al máximo... Mario por su parte comenzaba a olvidarse de todos los sucesos acaecidos anteriormente... Gozaron y se amaron... Amaron y gozaron, y se quedaron profundamente dormidos en aquel paraje idílico... Mario comenzó de nuevo a tener pesadillas, el sueño reincidente, Leire se asustó, el sueño había sido más profundo, casi real... Despertó a Mario e intentó abrazarlo, pero él sólo quería pensar estar solo... Se acercó al borde del paraje, el mar embravecido le llamaba incesantemente... Mario explotó en un lloro profundo y amargo... Un lloro de impotencia... Por fin había terminado de reventar su fantasma, o al menos así lo creía Leire, que poco a poco se fue acercando a él, con esa piel delicada y suave, le abrazó por detrás, acariciándole como ella sabía, y agarrándolo de una de las manos tiró de él hacia la playa... Mario al principio estaba receloso, pero Leire utilizó todos sus encantos y Mario, atrapado por la personalidad de Leire, se rindió a sus encantos y fue tras ella... Juntos se bañaron en el mar, hasta que unos pescadores interrumpieron su maravilloso baño, con juergas y comentarios un tanto “picantes”, nadaron hasta su “habitación” y allí con su último beso sellaron el “alto el fuego”. Era especialmente agradable para ambos esta nueva situación. Se adaptaron rápidamente, como si nunca hubiera ocurrido nada malo, como si nunca hubiera existido el muro que los separara. Y era hermoso pensar que de nuevo estaban juntos y que ya nada podría separarlos. Mario volvió, con tranquilidad, a sus asuntos tecnológicos, prestándole a ella todo el tiempo que necesitaba para sus paseos, para sus caricias y esas películas francesas que él nunca entendía. Leire, por su parte, estaba pletórica. “Ya nada más puede separarnos, Mario, hemos pasado lo peor, mi niño, y seguimos juntos, ya nada malo hay que pueda con nosotros”, y Mario la miraba con un resquicio de desconfianza en los ojos, de alguna manera sabía que esto no había terminado, que lo peor estaba por llegar, y Leire era tan ingenua que no se daba cuenta, no percibía esa sensación que a Mario lo embargaba a través de todos los poros de su cuerpo. Los sueños se fueron espaciando, ya no los sufría tan a menudo, pero cuando acaecían eran completamente reales, ahora no era un teatro que se mostraba ante él, era Mario uno de los participantes de carne y hueso en esa trifulca. (continúa)  Hoy, me voy a permitir un lujo... Me voy a permitir el lujo de felicitar a las personas que realizan esta locura de Blog. Que empezó siendo una locura de un calavera y ha terminado por ser un pequeño panfleto incendiario con unas colaboraciones de lujo (ya quisieran El País, El Mundo, o El ABC) Por otro lado quisiera agradecer, muy especialmente a Comella Firmet. Persona a la que le debo mucho, ella se hizo cargo enseguida de mi petición de ayuda. Y queridos lectores, la apariencia y la Téxnica (impecables) se la debo enteramente a ella. Un besazo desde aquí para ella. Por otro lado, quisiera también agradecer a los lectores y colaboradores, que "cuelgan" sus cosas más íntimas en mi Blog, para mí es un honor. Y en este apartado quisiera dar un saludo especial a Stuffen, porque la debí pillar en un momento bajo, y aceptó enseguida mi idea de crear una Galería de arte (Fragua Visual). En fin, señoras y señores, calaveras todos, para mí es un honor tener un blog como este. Tan sólo, una promesa, procuraremos seguir como hasta ahora. ¡Hasta la próxima visita al Infierno!
10/02/2005
 ...respirar: las costillas rotas oprimían la cavidad torácica y los pulmones no respondían a los masajes. Rápidamente se la llevaron a la sala de operaciones, y Mario no supo nada más a partir de ese momento. Llamó a Leire “Ven rápido, Luisa está mal, la acaban de llevar a no sé dónde porque no puede respirar”. Leire se puso la ropa del día anterior, la que tenía más a mano, y voló al hospital saltándose todos y cada uno de los semáforos. Cuando llegó, Mario la esperaba en la puerta exterior del centro médico fumando como un poseso “Mario, si tú no fumas…”, “Alguna vez tendría que empezar, ¿no?”. Mientras subían en el ascensor Mario le explicó a Leire lo ocurrido y su sentimiento de culpa por haber dejado a Luisa sola en ese momento. Él no sabía lo que podía ocurrir, ella estaba bien cuando bajó a la cafetería, pensó que la noche ya estaba superada y que todo iba según lo previsto. Leire trató de tranquilizarlo, “Esto hubiera ocurrido tanto con tu presencia como sin ella, si no podía respirar no podía hacerlo, en qué ibas a ayudarla tú, ¿le harías el boca a boca?, no seas estúpido y no te preocupes, lo médicos harán todo lo que esté en sus manos”. A esas horas el hospital era un terreno desolado en el que sólo habitaban espíritus soñolientos y preocupados, no era un buen sitio, no lo era. Un doctor llegó a ellos y les comentó todo lo acontecido en esa mañana, y el trágico desenlace, Luisa había muerto en la mesa de operaciones, básicamente fue una complicación respiratoria (todos nos morimos porque se nos olvida respirar) causada por un montón de heridas y complicaciones sufridas en aquélla brutal paliza... El mazazo fue grandioso, nadie podía esperárselo de Luisa, una mujer con la cabeza bien amueblada, políticamente correcta, sana y con mucho sentido común... ¿¿¿Cómo pudo suceder??? Esta pregunta se la hicieron un millón de veces Leire y Mario los días siguientes, las semanas y los meses después... Tal vez el resto de su vida y cada una de las veces que se hacían esta pregunta, el resultado era el mismo: MISTERIO... Los días siguientes a su muerte, Leire y Mario pululaban por la casa en silencio, meditabundos, como si fueran fantasmas... No podían soportar aquel hecho, por muy mal que hubieran estado sus relaciones con Luisa... no podían aceptar su pérdida y menos de una forma tan ridícula e infantil... Su funeral fue algo agobiante: Sus familiares, el cura, los amigos y ese lugar que parece una ciudad más que un lugar de descanso (la ciudad de los silenciosos, la llaman algunos) Leire no pudo aguantarlo más y lloró, lloró tan amargamente... tan desconsoladamente que el silencio existente en aquél lugar tomó otra dimensión... Mario por contra se comía la rabia, una rabia de impotencia y odio: LA RABIA... Su relación no fue la misma desde entonces, Leire buscaba a Mario, pero Mario se escondía en su trabajo, en sus proyectos, intentando huir desesperadamente de la idea... del RECUERDO... Por su cabeza no dejaba de rondar la idea de la venganza, planeaba situaciones disparatadas que luego quedaban en nada. Proyectaba noches de navajas y puños en callejones remotos, sangre en las aceras y una imagen inexacta de su cuerpo tendido en el suelo. El cuerpo parecía inmóvil junto a otro de grandes dimensiones completamente bañado en sangre. Soñaba esa escena noche tras noche y se levantaba empapado en sudor y con un regusto metálico en la garganta. Leire se hacía la dormida, pero notaba perfectamente el levantarse de Mario, sus pasos hacia el baño e imaginaba su rostro hundido en el lavabo chorreando agua por todo el suelo. Mario necesitaba ayuda, ella era psicóloga, ¿por qué no podía acercarse él y hablar del asunto con naturalidad?. Mario rehusaba su contacto, sus ojos se tornaron amenazadores y distantes, la traspasaba con la mirada, no la miraba a ella, miraba a través de su cuerpo intentando encontrar algo, procurando hallar no sabía qué cosa. De este modo pasaban las horas, los días, sin palabras, sin caricias. Mario perdido en su universo informático y Leire mirando ese cuerpo que divagaba por otros lugares y se refugiaba en lo indefinido de la pantalla. Una noche, Leire escuchó a medias una conversación telefónica de Mario. Hablaba de algo urgente, de un objeto que necesitaba con premura, ¿de un archivo?, ¿de un arma?. Cazaba las palabras al vuelo, leves, se le escapaban algunas y trataba de reconstruir ciertos términos técnicos sin resultado. No sabía de qué trataba la conversación, pero Mario la terminó muy nervioso dando un puñetazo sobre la mesa y maldiciendo su suerte. ¿Qué podía hacer ella si él no se dejaba ayudar?, no lo podía obligar a que la atendiera, no lo podía obligar a seguir un tratamiento, sólo podía esperar a que esto se resolviera de la mejor manera haciéndole las cosas más fáciles. Pasó un mes después de la muerte de Luisa, Mario había comenzado a reconducir su conducta hacia su trabajo, y Leire comenzó a tranquilizarse, relativamente... Se pasaba horas muertas en su estudio con el ordenador... Una noche llamó a Leire a su despacho... A Leire le hizo mucha ilusión, tal vez aquélla fuera la primera fase de una posible solución, entró con mucha ilusión, aunque con cierta angustia en el despacho de Mario... Mario la vio y la invitó a sentarse, Leire le sonrió con dulzura y Mario le devolvió la sonrisa, Leire empezó a pensar que aquello iba por buen camino... Mario comenzó a hablar: "Lamento mucho haberte ocasionado tantos problemas y angustias... (continúa)  Bueno, ya estamos en Cuaresma, y según los "puros" no se puede hacer nada de nada en este "valle de lágrimas". Pero el Infierno contradiciendo y saltándose todas las normas de este tipo no sólo no va a dejar de comer delicatessen, sino que irá incorporando nuevas secciones pecaminosas al Infierno. Y así tenemos la nueva sección Muy bien asesorada por la pintora y artista Sttufen. Ella me irá trayendo cuadros para exponerlos en la "Fragua Visual" (nombre que le damos a la Galería de cuadros en el Infierno) Sí vosotros los lectores pecaminosos de este Blog Infernal, tenéis algún cuadro, o conocéis a alguien que pinte mejor que yo (para eso hace falta muy poco) comentádselo y si lo desea se lo colgamos. Bien, y por mi parte nada más. Sólo desearos un inicio pecaminoso en este oscuro camino de la Cuaresma. 10/02/2005 10:55 ;?> No hay comentarios. Comentar.
09/02/2005
 “No vas a hacer nada, ¿me oyes?, no vas a hacer nada, esa gente es peligrosa”. Leire volvió a casa sola, Mario se quedaría toda la noche a esperar los resultados de los análisis de Luisa, allí al lado de su cama, sentado en un sillón rosa que olía a antibiótico. Por la mañana Leire fue a trabajar (trabajaba en el mismo hospital en el que estaba ingresada Luisa) y lo primero que hizo fue ir a ver a la enferma. Mario había bajado a desayunar, estaban las dos solas, hablaron. “¿Cómo has podido dejar que te hicieran esto?, estás loca. Tienes que mirar más con quien andas, no puedes arriesgar tu vida cada día”. Luisa no decía nada, asentía con la mirada y volvía la cara hacia el lado de la ventana intentando que los rayos del sol rozaran su rostro. Leire se quedó a su lado, mirándola con una mezcla de pena y envidia. Le dolía esta unión de sentimientos, le dolía pensar en ella misma viendo a esa mujer destrozada en la camilla del hospital. Aunque pudiese parecer ilógico, esa situación unía a los tres profundamente, y no sólo como personas (más o menos educadas), sino como un trío muy especial... Luisa se sentía muy avergonzada de verse así por su antiguo amor y por su nueva rival... Leire tenía un sentimiento contradictorio de culpabilidad y de amor hacia Luisa, y es que Mario unía más de lo que ambas pudieran imaginar... Hubo unos momentos de silencio, silencio intenso y muy audible... Por fin Luisa arrancó en lloros, sincerándose con Leire: "Lo siento mi intención no era amargaros la noche, de esta manera al menos, quería que Mario sintiera celos de mí, y fíjate lo que he conseguido... ¿Sabes, mi vida personal es un absoluto descontrol, muy ordenada en cuestiones sin importancia, pero luego mi vida sentimental es un caos... Te envidio... Os envidio a Mario y sobre todo a ti, y eso consume mi paciencia... Cuando el otro día os vi., creí que iba a estallar en celos, deseaba aniquilarte, matarte"... "Chissst" replicó Leire, con mucha suavidad y poniendo su dedo índice en los labios "No es el momento de ponernos a discutir sobre lo divino y lo humano, lo que has de hacer ahora es recuperarte lo antes posible y ser fuerte, muy fuerte... El lunes te cogeré como paciente, ya que amiga lo eres desde este momento, ahora descansa hasta que venga Mario, vendrá después de comer a relevarme"... Mario estaba en casa, en su taller desarrollando el prodigioso sistema informático mediante el cual se creaba una barrera antivirus capaz de desactivar todos los virus que encontraran los ordenadores en su cuerpo... Iba a ser la bomba y debía prepararlo todo muy bien para que no hubiese escapatoria posible. El trabajo de su vida había que llevarlo muy en secreto... Era el ANTICUERPO PERFECTO... Pero no estaba muy centrado, el tema de Luisa le había descentrado totalmente y su cerebro no podía pensar en otra cosa que en Luisa y en Leire... en Leire y en Luisa... Y así se hicieron las 16:00 H., hora de las visitas en el hospital... Cogió el coche y con cierta prisa se dirigió al hospital, en el trayecto estuvo a punto de provocar un accidente, saltándose un STOP, pero gracias a sus reflejos de Jugador de videojuegos pudo esquivarlo, no sin el sobresalto cardiaco correspondiente... Llegó al hospital y vio a Leire recostada en la silla, viendo como Luisa dormía plácidamente... Mario se acercó a Leire y la besó, iba a hablar, pero con un gesto Leire le hizo callar, haciéndole salir al pasillo del hospital. "Déjala dormir, no la molestes mucho y si habla, procura que se distraiga en la conversación, no puede mantener charlas muy profundas... Yo voy a descansar a casa, si ocurre algo, llámame, pase lo que pase y sea la hora que sea... Ella nos necesita ahora a los dos más que nunca, y a ti más que a mí"... El fue ahora quien la hizo callar besándola en los labios... "Nos necesitamos los tres, vete a casa y descansa, tienes la comida preparada, no te preocupes por nada, luego iré por allí a dar una vuelta"... Volvió a besarla, más profundamente, le dio una azotaina cariñosa y la envió pasillo adelante hacia la salida... Leire podía ir tranquila a casa, no sólo no había perdido un amante, sino que, curiosamente había ganado una amiga. Pero Leire seguía teniendo un fatídico presentimiento, algo le remordía una y otra vez el corazón... Una situación desagradable le rondaba por el cuerpo, y ella no sabía de qué podía tratarse... Esa especie de sensación la tenía a menudo, pero casi siempre respondía a manías personales que luego en ningún caso tenían nada que ver con una remota realidad. Así que no hizo el más mínimo caso de su paranoia e intentó olvidarla. Cuando llegó a casa no pudo más que darse una ducha y meterse en la cama, estaba rendida y le dolían todos los músculos por haberse pasado todo el día velando a Luisa. Ahora, para qué nos vamos a engañar, le jodía un poco la presencia de Mario junto a esa minúscula cama, y se preguntaba qué estaría pensando Mario mientras miraba a la enferma. Sin embargo Luisa era una buena chica que había pasado una mala racha, nada más, sólo eso, y le daba pena por ella, por no haber sabido utilizar su inteligencia para su vida privada. La noche fue tranquila, Mario estaba en un duerme-vela que tampoco era desagradable, siempre que mirando a Luisa se cerciorase de su bienestar y de que no le faltaba nada en la mesilla... Que el suero funcionase perfectamente y de que su rostro reflejara placidez en el sueño. Un par de veces salió al baño y volvió corriendo, cuando dio por sentado que la noche terminaría bien, bajó un minuto a la cafetería a por una taza de café caliente. El café le reconfortaba y, por el contrario, no lo ponía más nervioso ni lo aceleraba. Cuando subió no podía comprender lo que pasaba. Dos enfermeras se ocupaban del suero mientras el médico de turno intentaba reanimar a Luisa, que había tenido una crisis y no podía... (continúa)
07/02/2005
 ...necesitaba esa especie de catarsis que significaba Mario dormido a su lado en la misma cama. Mario no suponía nada de esto porque, por otro lado, a Leire no le gustaba hablar de su vida privada, Mario tampoco preguntaba, no se sentía cómodo en esa especie de interrogatorio que suponía para Leire cualquier pregunta sobre su vida privada. Así que para él ella era un misterio y para ella, Mario era la respuesta a sus sollozos. Se planteaban proyectos constantemente, viajes, visitas, paseos y vida por rellenar hueco a hueco. Leire la aspiraba a largos suspiros para retener la esencia de esos momentos. Mario se dejaba llevar por esa sensación cómoda de sentirse amado. ¿La amaba? Él pensaba que si, que amar era entenderse y compartir... era cómodo amar, y se podía hacer desde casa. Leire pensaba que en toda relación había un amante y un amado. El amante da y el amado se deja llevar y recibe gustoso. El amante sostiene y el amado se deja balancear al compás de los latidos del otro. Sin amante no hay amado, pero siempre habrá deseos. ¿Quién era Leire?, ¿quién sostenía aquella relación... quién amaba... quién se dejaba llevar?... ¿Quién era Mario? Y mientras todas estas preguntas se hacía Leire, Mario dormía como un niño, dormía dulcemente ajeno al sufrimiento de Leire... Durante media hora hubo un silencio sepulcral en aquella casa... Mario dormía y Leire le miraba, atusando los cabellos... Mario despertó, la miró, se reclinó y comenzó a besarla... No podía haber tanto gozo en mi vida (pensaba Leire) No tardaron ni 5 minutos en irse a la cama... Allí amaron, se emborracharon el uno del otro: GOZARON. Era mediodía cuando el sol se apoderó de la habitación, Mario despertó y vio que Leire seguía dormida, profundamente dormida y con un semblante feliz... Fue a la cocina y preparó el desayuno para los dos: Café sólo para ella y cargado, café con leche para él... Unas tostadas y un zumo de naranja acompañaban a los cafés. Con un beso muy suave Mario despertó a Leire, ésta se desperezó poco a poco y con una sonrisa dio los buenos días. Leire quedó absolutamente impresionada por el detalle de Mario y lo agradeció infinitamente, era la primera vez en su vida que Mario hacía el desayuno y lo llevaba a la cama... ¿¿¿Significaría algo aquello??? Desayunaron y Mario se fue al cuarto de baño... Hoy podría ser un día importante en su vida y, como siempre llegaba tarde... Leire mientras daba el último trago de su café cargado ideó una travesura... Tomó el último trago y desnuda se encaminó al cuarto de baño, antes de entrar apagó la luz (los pulsadores estaban fuera de las habitaciones) y se encaminó a la ducha... "¿Leire, eres tú?" (preguntó Mario desconcertado) Leire entró a la ducha y acarició en la oscuridad a Mario... Mario respondió a sus caricias con sus juegos particulares... Se ducharon, o más bien, jugaron en la ducha... Todo iba de maravilla, si existía la Gloria, ese podía ser el momento... Leire no podía soportarlo más y reventó a llorar... Mario confundido, salió de la ducha, encendió la luz y vio acurrucada a Leire en la ducha, llorando como una Magdalena. Mario con mucho tacto fue hacia la ducha, se agachó, cogió suavemente a Leire y la abrazó, Leire se dejó querer y comenzó a balbucear... por fin contó su vida a Mario. Hubo un silencio muy profundo, casi angustioso, Mario no podía dar crédito a sus oídos, y pensó por una vez en su vida, que debía pensar menos en él mismo y más en los demás, y no es que fuera un egoísta, sino que se desentendía fácilmente de la vida de los otros... Aquel día se lo dedicó sólo a Leire, creando una amistad muy profunda que Mario no pudo soñar jamás. Por la noche, Mario decidió que había que dar un respiro al alma, jaleando al cuerpo y "darle cancha" como él decía, y juntos fueron a la discoteca de moda en aquella ciudad costera... Y allí estaba Luisa, agenciada a un personaje muy patético y que pretendía ir de duro por la vida... Mario la saludó y ella se dio la vuelta (estaba muy ofendida) Mario no entendía nada y siguió su noche loca con Leire... Pero fue al salir de la discoteca cuando realmente vieron la miseria de Luisa... Luisa estaba tirada en medio de la calle con la ropa rasgada y el rostro destrozado. Ambos corrieron a ayudarla, Mario no pudo contener sus lágrimas y gritaron pidiendo auxilio. Luisa les dijo entre sollozos que el energúmeno con el que estaba había intentado violarla y sacarle toda la pasta, el dinero se lo había llevado... pero ella había luchado con uñas y dientes, y en vista de la concurrencia su “amigo” decidió dejarla ahí tirada y no perder el tiempo “con una perra”. Decidieron que Mario la acompañaría en la ambulancia, al fin y al cabo era la persona más cercana a ella que vivía en la ciudad. En el viaje al hospital, Luisa le contó lo que había sido su vida desde la ruptura. Había pasado de chulo en chulo... de las manos de uno a las de otro en poco tiempo, la necesidad de compañía la había llevado a una situación extrema de dejadez, y ahora lloraba porque esta no era la primera paliza que recibía. Mario la miraba atento, sin poder esconder una mirada de ternura que lo acercaba íntimamente a ella. Habían sido tres años compartidos con esa mujer que ahora yacía en la camilla y le dolía su falta de valor y de amor propio en estos momentos. La vio como un ser extraño que nada tenía que ver con la Luisa que lo mandaba a la ducha tres veces al día. Leire llegó un rato después que la ambulancia, el rostro desencajado y las manos temblorosas, no tanto por lo ocurrido a Luisa sino por el miedo que le daba perder a Mario si él se volcaba con ella. Es lógico que Mario quiera estar a su lado, eso lo honra, pensaba, pero que no me abandone, que no me abandone, Dios mío. Enseguida lo vio en la sala de espera y se acercó corriendo “Qué, ¿cómo está?”. Luisa tenía dos costillas rotas, hematomas y contusiones por todo el cuerpo y ahora la estaban explorando para descartar cualquier afección interna. Mario, con el rostro paralizado se echó a llorar “Ese hijo de puta me va a oír... ese mamón se las va ver conmigo... Leire... Lo voy a matar... Lo voy a rajar de arriba abajo”. (continúa)  Estamos en el ecuador del Carnaval y tal vez caliente el frío temporal que está viniendo (como es lógico, ya que estamos en invierno) Por parte de este calavera, será cuestión de poner las calderas a trabajar al máximo. No hay problemas de contaminación, debido a que estamos tan profundos que nuestro humo no ve el aire, eso sí caliente todo lo que pilla. Hoy quemaremos todas aquellas situaciones que nos son incómodas e injustas... Así que si tienes alguna, pásamela, que yo le daré el cauce oportuno.
06/02/2005
 Leire no encontraba los zapatos nuevos que tan cuidadosamente había guardado en la parte de abajo del ropero. Ya habían pasado dos semanas y comenzaba a pensar que echaba de menos a ese despistado de Mario cuando él no estaba con ella, y que tal vez, sólo tal vez, podría plantearse una relación estable si él dejaba sus obsesiones con los videojuegos. Es que a veces era tan niño... recordaba la primera vez que se vieron en el instituto. Por aquellos años ella ya empezaba a ser un valor en alza en la clase, la respetaban, contaban con su opinión y la cortejaban, cómo lo hacían los desdichados... Mario nunca se le acercó dos palmos, para ella sólo era un chico extraño que se dedicaba a ver películas extranjeras y a descuartizar cualquier maquineja electrónica con el sádico placer de un cirujano. Qué paciencia tenía Mario con todas sus cositas, se aplicaba silencioso al manoseo de juguetillos baratos con los que se podía pasar horas. La observaba tímidamente, sin querer que lo viera, la seguía de lejos cuando volvía a casa. Alguna vez le mandó pequeñas notas que Leire arrugaba desdeñosa mirando a todas partes, esperando encontrar la cara guasona del usurpador de su tranquilidad. Todos los días le dejaba sobre la mesa una piedrecita blanca del patio, todos los días Leire estampaba la piedrecita blanca contra la pizarra. Así fueron pasando los meses en esas aulas luminosas, piedrecita va, piedrecita viene, motorcillos de juguete desmontados... y no se vieron más tras el verano. Hasta ahora. “Mario, es tarde, ¿has visto mis zapatos nuevos?” Luisa había llamado a Leire esa misma mañana, “tenemos que hablar”... ¿sobre Mario?”... “sobre todo sobre Mario”. Si ella quería hablar, hablarían, Mario es libre y mayorcito, puede hacer con su vida lo que le dé la gana y puede estar conmigo si quiere, yo no lo obligo... Es él, el que ya ha dejado su cepillo de dientes en mi cuarto de baño... Esta fue una de las frases que pronunció Leire, en aquél enfrentamiento soterrado entre aquellas féminas... A Luisa le supo muy amargo el café de aquella reunión, a Leire por el contrario, no sólo no le molestó, sino que le pareció algo divertido... Leire es una persona muy agradable con la gente, pero no cree en la humanidad, demasiadas mentiras, demasiadas chorradas para explicar algo tan evidente, una descreída y cínica en sus adentros, era capaz de comportarse muy amablemente con las personas cara a cara. Su padre y su hermano menor murieron cuando ella tenía 13 años... Exacto, ella se fue de aquélla ciudad para olvidar... Su padre, militar de profesión, pero ante todo un especialista en enfermedades cardiovasculares, había sido trasladado a aquella ciudad para salvar a un gran jefe, que tenía un corazón a punto de reventar... Llevaban tan sólo unos meses y sin embargo la gente de aquel lugar los trataban como si llevaran toda la vida allí, y eso se lo de debían a su padre... Militar de alto rango (era Coronel) lo que más estimaba en la vida era la sencillez y la cordialidad entre las personas, y eso lo inculcó muy bien en su familia... Pero aquella magnífica tarde de julio (calurosa donde las hubiera) iba a cambiar diametralmente la vida de Leire... Su padre había ido a buscar a su hermano, a la piscina... Su hermano José tenía 8 años y estaba aprendiendo a nadar... Como siempre, a las 20:00H. Lo recogía de la piscina y luego iban a la playa a recoger a su madre y a ella, para a continuación ir a casa... Pero aquél día no llegaron a la playa, una potente explosión había hecho saltar por los aires el coche, con ellos dentro... La noticia llegó rápidamente a los oídos de su madre, deshecha se tumbó sobre la arena, quería morirse... Leire, que llegaba en esos momentos de darse el último baño, se quedó paralizada, no sabía lo que ocurría... Su madre entre sollozos y abrazos le explicó lo que había ocurrido... No lo entendió ni ése día, ni el siguiente ni durante los 5 años posteriores. Sumergida en una profunda depresión, iba viviendo los días sin ninguna ilusión... Estaba muerta por dentro. Toda la gente de su alrededor intentó animarla, fue a psiquiatras, psicólogos y demás personas, incluso a videntes... Ella seguía igual, pensando que esta vida no tenía sentido... Pero un día sucedió que se encontró con una amiga, una amiga que le abrió los ojos, la trató con tal naturalidad cuando le contó el problema... con tal psicología, que cambió de postura, si no radicalmente, sí considerablemente, entonces ella descubrió que querría ser psicóloga para ayudar a todas las personas a superar los traumas, como había hecho su amiga... Y por fin volvió al lugar de donde huyó años atrás... ¡¡¡Las vueltas que da la vida!!!, pensó ella... Y entre todas las cosas que dejó sin terminar, Mario fue una de ellas, ahora podría terminar o continuar aquello que dejó inconcluso... Por eso y por muchas otras razones, Leire pensaba que Luisa exageraba demasiado y no le tomó sus reproches a mal, derivando la conversación hacia temas más alentadores... Al cabo de dos horas, Luisa y Leire se despidieron, dejando las espadas en alto... Leire llegó a casa y encontró a Mario como siempre: En gayumbos y liado con el portátil... Fue a él y con ternura le besó en los labios... Cada vez que miraba a Mario una sensación dulce le subía por el estómago hasta la boca. Era Mario, en tan poco tiempo, lo único que precisaba. Desde el accidente su casa no fue la misma, quedaron solas ella y su madre, no podía soportar la soledad de esa casa ni la compañía de su madre, que se tornó un semi-vegetal sin ganas de vivir. La dejó con sus tías y marchó lejos a estudiar. Además de las clases en la facultad tenía que trabajar, hizo de todo: limpió, fregó platos, trabajó de cajera y de dependienta. Número uno de su promoción, enseguida encontró trabajo en lo suyo y se dedicó a su pasión en uno de los mejores centros del país. Pero ahora Mario traía a su mente todos esos recuerdos que creía haber enterrado para siempre. Necesitaba estar cerca de él, cuidarlo, mimarlo como a un niño y dedicarle gran parte de su tiempo, no por Mario, sino por ella... era ella la que necesitaba esa obligación... era ella la que... (continúa)  Muy buenas, como podrán comprobar, mis tropas, tras mucho estudio Infernal, me han recomendado cambiar el título a esta sección y llamarla Diario Calavera. Y ya que estamos en Carnaval, aprovechamos la coyuntura para hacerlo. Por cierto, los preservativos usados, me los tiren en la caldera que está al lado de la salida. Que aquí somos muy calaveras a la par que limpios. Por cierto, hoy por la tarde hay un café calavérico, si alguien se apunta. A las 18:00 H. (Aquí respetamos el horario de siesta del personal) 06/02/2005 11:16 ;?> No hay comentarios. Comentar.
05/02/2005
 Ya estamos en Carnaval, fiesta en la que se pone en solfa el poder humano establecido. Es una lástima que esta fiesta no se repitiese una vez al mes, al menos durante una semana. No hay mejor cosa que ridiculizarnos socialmente. Porque realmente somos ridículos al menos durante ocho horas al día (y esto en los mejores casos) Otros son 25 horas al día. En fin, que siempre viene bien una cura de humildad. Yo me disfrazaré de vida, de vida finita (por supuesto). ¡A divertirse tocan!
04/02/2005
 Con motivo de los premios Arghen, que tendrá lugar esta noche, pasamos a desarrollar el programa: 21:30 H.: Recepción de Invitados en el Hall del Infierno. 22:30 H.: Cena V.I.P en la Sala Principal, el menú será especial y sorprendente. 24:00 H.: Entrega de premios en el teatro Infernal. 01:00 H.: Fiesta sin fin (aquí que cada uno haga lo que pueda) ¡¡¡MUY IMPORTANTE VENIR DISFRAZADO!!! Organizado por INFIERNO, S.A. 04/02/2005 20:50 ;?> No hay comentarios. Comentar.  Solo le faltaba darle el biberón y mandarlo a las nueve a la cama con ese osito de trapo idiota que Mario conservaba lleno de mugre. Una relación de este tipo no podría salir bien jamás y ella lo sabía, sin embargo... tres años, estuvieron juntos tres años compartiéndolo todo (bueno, todo, todo... lo único que compartían era la cama, porque de las tareas domésticas y del pan de cada día se ocupaba Luisa). Mario... deambulaba, simplemente deambulaba, iba de acá para allá, paseaba por la casa, si veía un tornillo suelto lo terminaba de desenroscar, de desenroscar, si veía pelusa en algún rincón la metía debajo de cualquier alfombra y si había platos sucios no los miraba, deambulaba. En verano era más fácil, porque no había que hacer la cama ni prácticamente nada, sólo sudar, y eso a Mario se le daba muy bien. Se sentaba en el sillón de cuero (en verano el cuero... bueno, ya se sabe), con una cervecita, el mando de la tele, en pelota (a lo lolailo) y a sudar que son dos días. Así esperaba a Luisa, que llegaba agotada y deseando descansar. Nadie sabe por qué aguantó tanto, ni siquiera ella misma, el caso es que lo hizo y ahora mamá Luisa volvía a dar guerra... Pobre Leire... La verdad es que a Mario le importaban un pito las tareas rutinarias, él sabía que había que hacerlas, pero no las consideraba importantes... Luisa al contrario, era una mujer muy metódica, que tenía que ver todo perfectamente colocado... Mario, mientras tanto se dedicaba a su gran pasión, y a su profesión, en la que era un genio: LA INFORMÁTICA, y sus aplicaciones en los Juegos, debía buscar (de hecho buscaba) EL JUEGO PERFECTO... Su último cumpleaños había sido ya el colmo (para Luisa, quien le soportaba estoicamente), le regalaron un portátil, y se pasaba las horas muertas con ese “trasto tecnológico”... Mario era así... Pero qué decir de Luisa, esa persona super ordenada con una forma muy estricta de ver el mundo, y no es que para ella las cosas fueran blancas o negras, es que para ella todas estas zarandajas del Internet en dos palabras: SE LA SUDABAN... Aunque no dejaba de reconocer el trabajo y la capacidad creativa de las personas como Mario... Pobrecilla, se había enamorado de un Creativo semi-bohemio (porque el buen señor tenía comportamientos de burgués) Pero ella pensó que podría rebajarle esas manías tan sumamente irascibles para ella... Con lo que ella no contaba es que a medida que te haces mayor, y con el paso del tiempo, las personas ahondaban en sus manías... Por eso aquélla mañana dijo “No, ya basta, no he sido una esclava en casa de mis padres y no lo voy a ser ahora con un chiflado Informático...” Y con mucha dulzura, pero firmemente se lo dijo... Mario, como siempre no sabía por donde le venían las tortas. Claro que todo fue distinto cuando se enteró en el hospital (le tenía que tocar de tarde)... Ella fue la que asistió a los primeros cuidados de la persona a la casualmente había mandado a la mierda unas horas antes: Mario... Se desvivió con él en sus primeros momentos, e incluso en los segundos... Cuando tuvo noticias de su vuelta en sí, fue corriendo a disculparse por su comportamiento del día anterior... Y vio toda la escena, cómo una mindundi, ligaba con su amor, aunque fuese su ex, ella aún lo consideraba parte de sí... Indudablemente lo primero que pensó es que le había faltado tiempo para liarse con la psicóloga... Y un montón de ideas, todas igual de peregrinas y de peligrosas para Mario, se le cruzaron por la cabeza... Se calmó, contó hasta 10, y con un: “Ya se enterará éste” se fue mascullando por el pasillo... Mientras los amantes despertaban y se miraban tiernamente... Ni se imaginaban por un momento lo que les iba a ocurrir en aquél verano... Estaban cegados por su amor... (continúa)  Hoy, hablaremos de un hecho, y de una persona. El hecho fue un accidente (el incendio en la cocina de un restaurante) El hombre fue un albañil (que dio la casualidad que era iberoamericano, boliviano para más señas) trabajaba en el local. Cuando se produjo el incidente, no se echó para atrás y decidió intervenir, salvando a 5 trabajadores de ese local (concretamente las cinco personas que trabajaban en la cocina) Murió debido a que entró de nuevo, creyendo que habría más personas en peligro y se asfixió. La única persona, que desgraciadamente murió fue él. Ante este hecho, uno comienza a creer algo más en esta especie. Y no olvidemos que cualquiera en cualquier situación, puede demostrar al resto de la especie que el humano, a pesar de todo, puede ser persona. 04/02/2005 11:19 ;?> No hay comentarios. Comentar.
03/02/2005
 A veces me pregunto si adoramos más el aire que la tierra y la luna que nuestro alrededor. Siempre pensando "a lo grande" en querer hacer grandes proyectos, desear pasar a la posteridad (engolada palabreja) por situaciones o proyectos grandes, y que digan: "Mira Fulanito fue el que hizo el puente que da la vuelta al Oceáno Atlántico. No queremos darnos cuenta de que todo lo "grande" se basa en cosas pequeñitas y muy normales, tal vez por eso ¿la tortuga siempre ganará a liebre?"
02/02/2005
 “A Gisela y a Jesús por su espíritu... tan presente. A Susana por su paciencia y dedicación en este proyecto... A todas las demás personas que han colaborado en este proyecto... Gracias... Espero que sus vidas continúen Derivando por los caminos que ellos han previsto...” Jimul Abdallah Ibrahim A las cinco de la mañana no se puede pretender que alguien ande sobrio por ninguna ciudad, y menos aún por esta especie de hormiguero desolado en el que sólo los gatos y yo comprendemos la perfección de las estrellas... ...Mis movimientos son torpes, voy tropezando con todos los objetos que encuentro a mi paso, pero lejos de sentirme mal, gozo de esta extraña sensación... Mi cerebro abotargado por la unión de Walter con Cocacola, ha provocado unos síntomas muy curiosos... La dura jornada me ha obligado a llegar a esta situación tan extrañamente maravillosa... Por la mañana mi pareja, por la que he luchado tanto, me dice que no me comprende, que quiere aire libre y que sus metas son diferentes a las mías (una mierda, en castellano)... Continúo con la jornada, y en mi trabajo me obligan a hacer cosas, por las que nunca hubiera tragado, pero trago y me convierto en un ser servil y burgués (el dinero me sostiene como a todo el mundo) Por la noche, deseo no pensar en nada y voy al concierto, son fiestas en la ciudad donde vivo... ¡¡¡Coñazo!!! Han traído una actuación de mierda, mi espíritu no está de ánimo para aguantarlo... Me voy a un bar (mi única solución lógica es hacer un trío con Walker y Cocacola -ellos nunca me defraudarán-) Éste es mi estado actual, en este momento percibo el olor suave pero intenso del mar, y hacia él me encamino, tropezándome y perdiendo el equilibrio, pero sin caerme... Llego a la costa, e impulsado por una sensación necesaria correteo por la playa, ESTOY LIBRE, busco desesperadamente el agua... Llego a ella, me zambullo (...) (…) Siento la sal en cada uno de mis poros como si millones de abejas trataran de clavarme sus aguijones. Es la densidad lo que me hace ser tan ligero, la densidad de la sustancia que me empuja hacia arriba. Pero yo quiero bajar, al fondo, quiero sucumbir allá abajo junto a aquel galeón y esas monedas que brillan ahora, de noche. Ser pesado, ser pesado, piensa en ser pesado, me digo; una fuerza centrífuga me aleja del punto abismal al que quiero agarrarme y me expulsa del reino de las algas, ser pesado... Dios, no veo nada, abre los ojos, cojones, pero no la boca. El galeón... mi galeón se ha ido, ser pesado, cierra los ojos, a ver si vuelve el galeón, ser pesado... no puedo respirar, cierra los ojos y duerme... (continuará) Jimul Abdallah  Ya hemos finalizado las pruebas de este blog tan calavera... Quisiera que este blog tuviese cabida todo tipo de golfos y mangantes (vale, también dejo que algún bienpensante se meta en ella) De nuevo dar las gracias a Comella Firmet por su dedicación a este blog, como si fuera suyo. A ella la nombro Directora General del Departamento Calavera técnico. También doy las gracias a todos aquellos que entréis y colguéis algo en este tablón. Aquí comienza una nueva andadura e infernal, espero que dure lo que tenga que durar. Saludos.
01/02/2005
 Gracias a la paciencia de una persona esto va en camino. Muchísimas gracias por su aguante y paciencia. Pronto todo el mundo verá este Blog tal y como ha sido concebido en la mente tortuosa del Calavera. De momento estamos con pruebas. Gracias de nuevo a Comella por su trabajo y colaboración desinteresada, sin ella esto no tendría sentido.
31/01/2005
 Comienzo mi locura aquí, en este mismo momento. Después de mis torpezas técnicas, y agradeciendo muy especialmente a las personas que me están ayudando. Empezamos a vivir en el infierno, un infierno muy especial, pero que nadie se dé cuenta de lo poco que sufrimos en este infierno. De lo contrario todo se iría al traste. Poco a poco almas impías, pecadores de todo tipo de pelaje. Tomen su fuego pecador y pequen... Pequen de palabra y obra. Hasta mañana pues...
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