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Calavera Infernal

Sueños II

Sueños II

Soñé , mi amor , con tu muerte .Llegó ligera como una pluma que te acariciaba. Sonreíste plácidamente y parecías feliz . Feliz y muerto.Al despertar sólo encontré el peso imposible de tu ausencia .

Sueños

Sueños

Soñé que el mar estaba cuajado de estrellas , extasiada corrí a sumergirme en él .Sintiéndome poseída por la frialdad orgullosa de su luz nadé envanecida ante la luna menguante , gritando mi locura a los cuatro horizontes que se ocultaban . Al despertar , mi cama olía a peces muertos y llanto de sirenas .

Sueños

Sueños

Granada miércoles 12 de abril de 2000

SUEÑOS

Este amor que llegó despacito
nos sorprendió jugando al ajedrez
no lo oímos llegar
¿Que disparate?
¡Fue!

Un amor se coló en la partida
con hilos invisibles nos ató
ya no hay quién nos desate,
¿Que locura?
¡lo logró!

Este amor que nos fue dibujando
la sonrisa en los labios a los dos
y nos volvió mejores, más felices,
¿Que tontería más grande?
¡Ocurrió!

Un amor instalado en el tablero
jugando con los dos
nos llenaba los sueños de colores
¿Que cosa más absurda?
¡Pasó!

Ahora que ya se acaba la partida
tu te tienes que ir
Nadie pierde, esto queda en tablas,
¿Que dolor?
¡No cierres al salir!
Techy Cobos

AL PLACER

AL PLACER

Al placer me entrego
Como yegua desbocada,
En tus brazos soy de agua
Que empapa tu piel de deseo.

Me despliego como un mapa
Para que explores mi cuerpo
Y halles en él el puerto
Donde te espero varada.

Dragones que escupen fuego,
Dedos, como de leones garras,
Gemidos que se desgarran
Retando al amor a duelo.

Fieras con hambre atrasada
Que se devoran el sexo
Entre el cóncavo y convexo
En un campo de batalla.

Y, como el humo desaparezco
Con las primeras luces del alba,
De tus riendas escapada,
Ya soy libre como el viento.

Pregúntale.

Pregúntale.

Pregúntale a tu luna
Las noches que soñando
He trasladado mi cuerpo
A la orilla de tu río.

Los besos que en el aire
Atravesando la distancia
Impactaron en tu boca
Y dejaste en el olvido.

De lo alma las palabras
Que viajaron en el tiempo
Buscando su refugio
Al abrigo de tu oído..
El amor que te brindaba
Rozando la locura
Y sumido en tu desdén
Dejó mi corazón herido.

Herido de muerte
El sentimiento yace
Desahuciado de esperanza
Desde que te has ido.

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La eternidad por 1 €. ¡Económico! ¡Hagan sus apuestas!

Realizado por Enferocarulo.

Diario Calavera : Mr. Tomatto

Diario Calavera : Mr. Tomatto

Hoy estaba a punto de hacer un Diario gris, escribiendo sobre cuestiones que no tienen solución posible… Pero recibí noticias de un pecador de pecadores: Mr. Tomatto. Este pecador ha sido seleccionado como finalista en un certamen, con su relato titulado “La Bombilla” relato desternillante dónde los haya. Creo que debemos darnos todos por contentos y muy satisfechos. Un miembro de “nuestra familia” ha sido reconocido en otros lugares que no son los habituales. Mr. Tomatto nos tiene muy mal acostumbrados con su ingenio y con su saber hacer. Hoy, pues hagamos un Homenaje con vuestro permiso al Sr. Pablo A. o Mr. Tomatto “alias el Bombilla” cuyo trabajo es ser “probador de camas” con un Viçent muy valioso. Gracias por estar con nosotros. Buenos días.

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La sesera se me ha levantado, y el listo de mi contrincante con ayuda... Ya podrá

Fotomontaje realizado por Enferocarulo

Diario Calavera (un día más)

Diario Calavera (un día más)

Nunca se le pasó por su imaginación llegar a producir cúmulo de sensaciones en esos dedos ocultos, inquietos por manifestar todo aquello que debían guardarse a lo largo del día. El desapareció, pero el Infierno siguió su rumbo. Lo había conseguido sin saberlo...

(A todos aquellas personas que seguís los delirios de un calavera)

DIARIO CALAVERA(52º DIA?)UN MOMENTO LLAMADO FANTASIA

De pequeño tenía a su madre amargada con sus amigos invisibles. Porque la imaginación de Ernesto -Ernestito en aquella época-no se conformó con tener un amigo invisible como todos los demás niños, no. Ernestito tenía a su alrededor una guardería entera de amigos invisibles, todos con sus nombres, sus gustos y sus colores. Y todos vivían en su casa, se sentaban en su cama, comían a su lado y utilizaban su cuarto de baño.
La obsesión de Ernestito con sus múltiples amigos invisibles, con quienes tenía largas conversaciones a lo largo del día haciéndolos partícipes de su vida de forma activa, llevaron a sus padres a consultar un psicólogo infantil. Tras observar éste la conversación de aquel chiquillo peinado a la taza con tres de sus amigos, frunció el gesto y comenzó a decir con voz calma :

-A su hijo no le pasa nada. Tan sólo es un poco más fantasioso que los demás niños. Vive en un mundo imaginario inventando historias más o menos caprichosas. No le hagan mucho caso. A medida que vaya creciendo, sus amigos invisibles irán desapareciendo. Los adultos también tenemos fantasías, forman parte de la estabilidad emocional. En cierto modo, cuando fantaseamos nos convertimos en niños que juegan con el fin de conseguir que ciertos deseos inalcanzables se hagan realidad aunque sólo sea por un momento …¿Ustedes no tienen fantasías?

La madre de Ernesto creyó pensar que aquel hombre era capaz de leerle el pensamiento, pues en ese mismo instante en que les preguntó, ella fantaseaba con aquellos labios que pronunciaban suavemente palabras tan coherentes y tan bien hilvanadas. Bueno, en realidad, lo estaba imaginando susurrándole palabras al oído. Dio un respingo.
Pagaron la consulta, un dineral por cierto, para irse de allí de nuevo con Ernestito y la patulea de niños corriendo por el pasillo detrás de él. Habría que tener paciencia…

Ernesto fue olvidando sus amigos de la infancia y los fue reemplazando como todos los adultos casi sin darse cuenta, de forma inconsciente por otras preocupaciones más acordes con su madurez. Su mundo fantástico se fue emborronando de días vividos, de trabajo, de cotidianidad e hicieron de Ernesto un hombre maduro y formal, con un trabajo, una familia y una vida estables, donde la fantasía ocupaba el mínimo espacio.
Echaba de menos a Susanita, Carlitos, María, Pete y Andresito, sus pequeños amigos de la infancia, los que antes se fueron.
No había podido olvidar a Mónica, la invisible adolescente donde proyectaba el despertar de sus sentidos. Ella se fue un día cualquiera sin decir adios. Nunca más volvió, no entendió por qué.
Ernesto no los había borrado de la memoria, aunque ya no sabía cómo hablar con ellos. La verdad es que aquello de fantasear estaba bien, era divertido y nunca se sentía solo en casa.
Ojalá pudiera volver a verlos, aunque para fantasear hacía falta mucha imaginación, y ya no estaba él seguro de tenerla. Un día, comenzó a escribir guiado por una pluma invisible que le empujaba a sembrar letras en folios en blanco. Después, le resultó mucho más cómoda la máquina de escribir para hacerlo. Era como si las palabras saliesen solas desde las teclas. Después se compró un ordenador, mucho más práctico, sobre todo por lo que ahorraba en papel.
Y cuando descubrió la ADSL, Susanita, Carlitos, María, Pete, Andresito e incluso Mónica, reaparecieron como si nunca se hubiesen marchado de su cabeza.

LAS PERTARDILLAS DEL TOMATO-WEST

LAS PERTARDILLAS DEL TOMATO-WEST

(Imagen tomada el 24-3-2005)
Una gozada vuestra compañía, chicas!Un beso

Un artículo de Andrés Neuman ( o más...)

No me gustó Clint Eastwood
Andrés Neuman

Para no estropearles la sorpresa a los lectores que aún no la hubieran visto, he esperado un tiempo prudencial antes de referirme a la aplaudida ‘Million dollar baby’. Pero ahora que han pasado las semanas, las críticas y los premios, tengo que confesar algo terrible. Algo que nadie en su sano juicio y con amigos cinéfilos debería admitir nunca: que no me gustó nada, pero nada, ‘Million dollar baby’.

Es más. La detesté. Lo siento de verdad. Yo quería que me gustase. Incluso puedo argumentar en mi descargo que la anterior película de Clint Eastwood, ‘Mystic River’, me pareció excelente. Pero esta última, qué quieren que les diga, me hizo pasar un mal rato a cambio de muy pocas satisfacciones. Por eso, antes de que me arreste el sheriff del condado, me gustaría exponer mis razones.

Reconozco que, en este caso, me cuesta separar el guión de la película en su conjunto. El argumento está basado en un libro de relatos que Jerry Boyd publicó bajo el seudónimo de F. X. Toole y que ahora se edita en España. Ignoro cuánto hay de ese libro en el guión final, pero sí sé que el resultado me pareció un compendio de los peores lugares comunes de la América conservadora. Quizá lo más desagradable sea, en mi opinión, el sadismo con que (una vez más) Clint Eastwood somete a un personaje femenino a una lenta y obsesiva tortura física. Hillary Swank es una chica abnegada, humilde, obediente, fiel y sufridora: un modelo perfecto para que un padre recio como Clint la proteja, la instruya y le dé todo aquello que ella no tiene ni conseguirá nunca sola (incluyendo el dinero, la vida y la muerte). Aunque se trate de algo subjetivo, como espectador no pude evitar sentir un molesto regodeo, una demora innecesaria en el dolor físico de nuestra boxeadora. Innecesaria, porque en términos argumentales no necesitábamos ver primeros planos de tabiques rotos (que papá Clint endereza), de piernas gangrenadas o de lenguas deshechas para hacernos una idea de la situación del personaje.

¿Y para qué acumular tanta desgracia, tanta sangre y sufrimiento en una bella e ingenua muchacha? Me temo que está claro: la película es el relato de una inmolación, de un martirio resignado (y casi vocacional) de una mujer que se ha atrevido a superar sus límites impuestos. Lo más enojoso no es como acaba ella, sino esa desesperante resignación con que todo el mundo (incluida ella misma) acepta su tragedia. Pese al absurdo y rocambolesco accidente que el guión le obliga a sufrir, nadie, en ningún momento, habla de mala suerte. Nadie se rebela, siquiera de palabra, contra el penoso infortunio de la chica del millón de dólares. Todo comprenden que así es la vida y musitan oraciones con el ceño fruncido. Pese a que la reacción más humana en estos casos es empezar preguntándose ‘por qué a mí’ o resistirse a aceptar la realidad, aquí nadie se lamenta del sinsentido del accidente: acaso porque, en el fondo, los recios personajes principales intuyen un sentido en lo que le ha pasado. Como si, tarde o temprano, una chica con semejantes ambiciones estuviera fatalmente destinada a estrellarse y al desmantelamiento (en este caso, un desmantelamiento literal).

Por supuesto, todo el mundo está triste por ella. Pero su tristeza es sumisa y tiene algo de lección moral. De hecho, el entrenador Clint no tarda en hacer planes casi entusiastas para llevarse a su pupila a casa e iniciar una nueva vida juntos, ella paralítica y él cuidando de ella. Qué quieren que les diga, a mí todo me olía a sadismo y patriarcado. Lo saludable hubiera sido que, cuando estaba sana y pletórica, Clint se acostase con ella, como en el fondo ambos deseaban. Pero, como él mismo dice cuando ella tiene un arrebato de euforia y brinca sobre él con las piernas abiertas, > Así que, a falta de un deseo feliz entre una joven y un atractivo veterano, el espectador tiene que conformarse con el retorcido amor paterno-filial-deportivo-cristiano de Clint Eastwood, besándola postrada y llamándola >. Todo esto, mientras la película intenta inducirnos a admirar la entereza de la abnegada chica, de papá Clint y de su fiel amigo negro, que le aconseja a la pobre que se sienta satisfecha por haber llegado tan alto durante unos meses.

En cuanto al boxeo, la cosa tampoco me pareció brillante. Sus metáforas me sonaron manidas y previsibles: aquello de > me recordó, y pido disculpas, a Forrest Gump comparando la vida con una caja de bombones. La voz en off encargada de sumergir al espectador en el fascinante mundo del boxeo, no deja de soltar obviedades cuasi militares acerca de la obediencia, el sufrimiento, la tenacidad y la fe en nuestros sueños. Si uno piensa en obras maestras como ‘Toro salvaje’, el rodaje en el cuadrilátero resulta monótono y poco original. Por lo demás, cualquiera que conozca las reglas del boxeo tendrá dificultades para creerse el desarrollo de los combates y el personaje de la boxeadora malvada, a quien le habrían retirado la licencia mucho antes de pelear por el título.

Luego están los personajes secundarios, que (salvo ese estupendo enclenque llamado Peligro o algo así) me parecieron simplones y maniqueos: el negro malo que humilla al débil, el negro bueno que le da una lección al malo, la inverosímil madre que sólo quiere el dinero de su hija, el representante avaricioso, la boxeadora malísima y sin escrúpulos... Hasta el médico se me hizo inverosímil. Y está, sí, el desenlace, reconozco que bien resuelto. Pero, gustándome la sobria contención y la dignidad de la escena final, no dejo de pensar que la cuestión de la eutanasia está metida con calzador. Si el mérito de la película fuera la valentía para tratar este tema, me pregunto qué pintaba la hora y media anterior. Puede que Amenábar no haya tenido la elegante dureza de Clint Eastwood para despedir a su personaje. Pero al menos se atrevió a tratar la eutanasia como una cuestión ideológica sobre la que reflexionar, y no como un súbito elemento dramático. Tampoco sé si la fábula del perro sacrificado era el mejor ejemplo para empezar a debatir.

Por lo demás, estamos de acuerdo: las actuaciones de Clint, Morgan y Hillary son espléndidas. El gimnasio es impresionante y tiene un punto teatral muy expresivo... No lo niego. Pero entiéndame, sheriff: hay cosas que un hombre no debe callar. Por eso, señor sheriff, ahora puedo entregarme. Sólo le ruego que me dé un calabozo que no sea muy frío.

(Diario 'Ideal', 13-03-2005)

Diario Calavera (49º día): Million Dollar Baby

Diario Calavera (49º día):  Million Dollar Baby

Si aún no habéis tenido la oportunidad de verla. No dudéis ni por un momento invertir vuestro tiempo estas vacaciones para gozar de esta película que dice mucho, y que es una película de las de toda la vida. Con los efectos especiales justos (los de las peleas de boxeo) El resto sólo es trabajo de actor y director. Y por supuesto un buenísimo guión.

Qué decir de Clint Eastwood o de Morgan Freeman, que no se haya dicho ya. Que son dos maestros de este arte tan difícil que es la interpretación en estos tiempos del consumismo fácil. Pero cuando se hacen trabajos buenos, el tiempo los acaba reconociendo.

Id a verla, no perderéis el tiempo. Y os sentiréis muchísimo mejor cuando terminéis de verla. Merece la pena verla en cine.

COMO UN ÁRBOL

COMO UN ÁRBOL

COMO UN ÁRBOL

Me siento como un árbol trasplantado
de una tierra fría, áspera y gredosa,
a otra tierra más suave y generosa
de nutrientes y sol alimentado.

Florecer y crecer en éste estado
debe ser mi función agradecido
por el calor que siempre he recibido,
pero algo en esta tierra me ha faltado.

¿Qué impide a mi raíz profundizar
para dar fortaleza a mi ramaje
y el fruto del amor yo pueda dar?

¿Será que mi semilla al germinar,
embriagada de luz y de paisaje
me condenó por siempre a no olvidar?

Cayetano Bretones - Goreño

ilusionista87@hotmail.com

ilusionista87@hotmail.com

Tuvo que hacer mil esfuerzos para levantarse de su postración, lavarse la cara con lágrimas atrasadas, enjuagarse la boca de palabras no dichas y vestirse de luto por un tiempo enterrado vivo. Un tiempo que aún latía bajo la tierra infértil de su soledad.

“Quiero que sufras, al menos la mitad de lo que yo he sufrido. No quiero que seas feliz, nada más lejos de mis deseos.
Quiero que te sientas perdido, que no tengas dónde ir
Quiero que se envenenen tus días de ese sabor amargo que yo siento
Quiero que se agoten tus sueños
Quiero que te manches de dolor, yo nado en él
Quiero que olvides tus recuerdos, que no seas nadie
Quiero que llores, que pruebes el sabor de tus lágrimas por mí
Quiero que te mueras por dentro-yo ya lo estoy -, que no levantes cabeza.
Quiero que sufras…al menos la mitad de lo que yo sufro…
…Porque te amo, maldita sea, te amo y no sé cómo coño dejar de hacerlo…”

Abatida por el llanto y las pastillas le invade el sueño. No hay palabras, no hay pensamientos, sólo traducciones múltiples de un dolor superlativo que la está destrozando.


Sólo quiere dormir, dormir, dormir…

¡¡¡Por fin lo Averiguamos!!!

¡¡¡Por fin lo Averiguamos!!!

Comella iba con un hippie hace 2005 años que estaba todo fumao, por eso creyó que iba montado en una borriquilla y no en un camello. ¿Quieren pruebas? Ahí las tienen.

Fragua Visual

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Me estoy quedando sin nada, y la gente mirándome.

Realizado por Stuffen

Diario Calavera (47º día): La Bruja y el Diablo (texto completo)

Diario Calavera (47º día):  La Bruja y el Diablo (texto completo)

..
LA BRUJA Y EL DIABLO

Era la criatura más hermosa que había visto jamás...
La observaba embelesado escondido tras el escaso ramaje, en la otra orilla del río, donde ella danzaba al ritmo de notas de canciones extrañas, sones que no contenían palabras. Extraños y bellos ecos salían de aquella garganta divina o de aquel cuerpo omnipotente.

La luna llena reflejada en las calmas aguas, su estela plateada interrumpida por aquella figura ondulante.
La quietud de la noche, el sonido de su cuerpo adentrándose en el agua…de nuevo la danza…y esa larga cabellera que se hundía en el río mojándose de estrellas.

Ella miró hacia donde él se encontraba y sus ojos se cruzaron por un segundo. Salió del agua, lentamente. Su cuerpo desnudo avanzó hacia los arbustos, deslumbrante, sensual, eterno…
Se acercó. Sus ígneos ojos brillaban. La noche, el río, el fuego…Puso sus dedos tibios en sus labios, mientras murmuraba en un lenguaje incomprensible bellas palabras de amor al alma.
Enlazados, cayeron en el suelo rodando.
Las pieles se unieron en un poema, meticulosa estrofa de sueños.
Las bocas susurraron promesas eternas, las caricias marcaron la desnudez de sus cuerpos.
Él cayó rendido en el abismo de sus pechos.
Los sexos se saludaron con avidez dolorosa, mientras él intentaba nuevamente mirarla a los ojos, sin éxito.

El agua, el río, la luna, su pelo…

Despertó en medio de un claro del bosque. No recordaba cómo había llegado hasta allí.
A su lado, restos de un fuego extinguido y sus ropas desgarradas. Agotado, miró en derredor y se encontró en el centro de un círculo formado por doce piedras, perfectamente colocadas. Se miró el pecho y observó una marca roja.
Sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo, de arriba abajo, de dentro a fuera, de fuera a dentro…y salió corriendo.

• * * * * *

Todo estaba preparado.
La muchedumbre se agolpaba en la plaza de la aldea dispuesta a presenciar el espectáculo.

Lo que sería después la gran pira presidía el centro de la plaza. El jurado, a la derecha, en un improvisado palco, esperaba el gran momento

La muchacha fue conducida hacia la que sería su hoguera mortal. Llevaba el rostro tapado con una capucha negra. No se atrevieron a descubrirle el rostro desde su captura nocturna. Sabían que las brujas, a la luz del día, se convertían en una visión terrorífica imposible de olvidar para los ojos humanos. Annia apenas podía andar. Su cuerpo maltratado agotaba los últimos momentos de cordura con un paso lento, arrastrado, intentando mantener su cabeza encapuchada erguida, como si sus ojos adivinasen a través del oscuro paño los ojos que la seguían. La multitud bajaba la cabeza a su paso, muerta de miedo

Su cabello rojizo y ondulado se dejaba caer sobre los pechos pequeños, desafiando ese sol magnífico de aquella primavera de 1394. Todo estaba listo. Al fin se haría justicia. La bruja iba a ser quemada.
El juicio fue rápido. Demasiados testigos juraron ante Dios ofreciendo su testimonio.

Hubo quien la vio preparar sus ungüentos para volar, mezclando corteza con unto de caballo y culebra, para después impregnarse las corpas y las ingles al tiempo que decía las palabras prohibidas:

“De viga en viga con la ira de Dios y de Santa María”

Otros tantos oyeron sus cánticos sin palabras, ofreciendo su cuerpo al diablo que, unas veces con apariencia humana y otras de macho cabrío, se acercaba al claro del bosque para deleitarse en su cuerpo, tras una serie de danzas más allá del Serc , hasta completar el círculo de trece. Juraron llegar a ver cómo las uñas de la muchacha se clavaban en la espalda de la bestia y afirmaban que aquellos gemidos les perseguían en sueños, terribles ensoñaciones que no cesaban desde entonces.

La vieron quitarse la piel y ponerla en remojo en una tinaja antes de subirse a la escoba, maldecir a Dios, beber la sangre de niños pequeños muertos en sus manos…

Hubo hasta quién afirmó haber visto a la muchacha de la anaranjada cabellera cortar una caña verde a la luz de la luna para hacerse su escoba, rellanarla de pelo de macho cabrío negro tras secarla sobre una tumba, mientras pronunciaba de nuevos las palabras prohibidas al tiempo que introducía los pelos por cada uno de los siete agujeros de la caña:

“Furgiten infernales legiones por las fauces del cancerbero y por medio de Plutón y Proserpina”

Aunque la prueba definitiva, la que tuvo más peso, fue la marca de Annia en su pecho: Una mancha rosada con forma de pétalo de rosa, insensible a los castigos, según sus torturadores. Sólo las brujas eran marcadas por el diablo, para ser reconocidas. Definitivamente era una de ellas. Y hoy se haría justicia.

Se hizo un silencio expectante en la plaza de la aldea cuando la muchacha fue maniatada en el centro junto a los matorrales que habrían de arder poco después.
Thomas se hizo un hueco entre la multitud, empujado por un sentimiento extraño que lo conducía hacia las proximidades de la bruja. Iba como hipnotizado, guiado a su destino con paso firme y con voz callada.

El silencio se prolongó durante unos minutos. No se oían las aves. No se oía el viento. Silencio infernal. O silencio divino.

Sólo la respiración profunda de la muchacha que hacía mecer sus rizos anaranjados en un suave compás. Sólo el sonido del miedo de la gente que purgaba sus culpas en la hoguera ajena.

Thomas se adelantó y se dirigió a los miembros de los hombres sabios, aquellos que habían sentenciado a muerte a la muchacha y pidió ver la cara de la condenada.

Continuó el silencio. La muchacha murmuró algo ininteligible y su verdugo le quitó la capucha dejando su rostro al descubierto. Y dirigió sus ojos hacia Thomas y se quedaron en los de él. No tenía miedo. Antes de morir quemada, tenía que decirle algo…



Thomas sintió su mirada como una puñalada…Un vértigo que casi le hizo perder el equilibrio se apoderó de él. El tiempo pareció detenerse, sólo por un instante. Entonces, escuchó su voz…

Oyó su cuerpo en el río, noche tras noche, durante doce ciclos de luna. Sintió su calor, su olor y su pecho chocando con el suyo a la orilla del río. Entendió en un segundo el por qué de su apatía, su sonambulismo y su sueño perenne. Era ella.
Nunca consiguió mirarla a los ojos …hasta ahora.
Aquellos ojos que invitaban al deseo, brillantes y eternos. Aquellos ojos que tantas veces quiso mirar, emborrachado de deseo. Ahora, frente a la hoguera supo el significado de todo lo vivido. Supo por qué su cuerpo caminaba sin saberlo las noches de luna llena. Supo por qué amanecía desnudo en el claro del bosque, desmemoriado y cansado. Incluso pudo ver cómo cada ciclo lunar se añadía una piedra más al círculo…

Una brisa ligera le trajo el olor de la muchacha y lo aspiró. Dejó de mirarla a los ojos y descendió lentamente por su cuello, sus incipientes pechos, su cintura, sus delgadas piernas…y quiso morir en ese cuerpo, como otras tantas veces.

Alguien prendió la hoguera, el tiempo se acababa. La muchacha, lejos de gritar ni se inmutó. Todo cuanto quería ver estaba frente a ella. Se llevó las manos blancas a la incipiente curva de su ombligo y le sonrió. Allí estaba la decimotercera piedra, la que cerraba el círculo.

Nadie pudo evitar que Thomas saltara al fuego y se abrazara a ella.

Más allá del Serc, cuando la noche es calma y las estrellas brillan reflejadas en el río, la bruja y el diablo siguen amándose con ese deseo brutal que sobrepasa los deseos humanos.

El agua, el río, la luna, su pelo, sus cuerpos entrelazados…por toda la eternidad

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Mi vida es de lo más apetecible y salada.

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Diario Calavera (46º día): Semana Infernal

Diario Calavera (46º día):  Semana Infernal

Comenzamos ya con una visión particular de la Semana Santa en este Infierno. En Zamora ya, desde el jueves se producido actos procesionales. Pero a partir de hoy, con la borriquita, se da el "clavo inicial" para esta semana. Hoy, como en todas las partes se celebra la bienvenida de Jesús a Jerusalem... Se le recibe de una forma, pero luego en realidad se le trata de otra muy distinta... Yo, en su momento ya se lo dije: "Déjalos en paz, no merece la pena que hagas nada por ellos. Primero no te van a entender y luego van a hacer negocio contigo" En fin, otro sacrificio inútil. Al menos de éste hacemos una fiesta. Bueno, pues aquí os dejo con el cartel oficial de Zamora de este año. Y buen Domingo de Ramos.