
Allá en la ciudad de Trento
don Juan clamaba sin tino
quejando que su vecino,
(aunque con barba y talento)
no era nada masculino.
Llamábase éste, Gabino,
y su rostro era un evento
suave, nacarado y fino
como la flor del camino
o el pimpollo del sarmiento;
decía Don Juan, felino,
ora crespo ora mohíno,
que su cercano y atento
tenía del ave el trino
melodioso y paulatino;
mas, su ira y descontento,
era porque el tal Gabino
cual extasiado pollino
le hacía lisonja lento,
con talante femenino
cual dama de alto tocino;
y le lanzaba con tiento
besos de miel, y el ladino,
le hablaba con desatino
de amor y enardecimiento
y de albures del destino
enunciando que su sino,
su energía y su sustento,
era él , don Juan Merino,
gentil ,valiente y ...¡divino!
¡El gran hidalgo de Trento!.
*Sigue...
Autor: Espuma
que si no te gusta lo quitas y por supuesto no`pongo las continuaciones...
Fecha: 20/04/2005 13:08.
Autor: Jimul
No sólo no me gusta, sino que me agrada muchísimo... Y espero impaciente tus continuaciones... Esta es tu casa y lo sabes... Además, no se lo digas a nadie, eres una de mis debilidades...
Fecha: 20/04/2005 17:03.
Autor: Goreño
Amiga Espuma, no dejes de enviarlos, son geniales, como todos tus versos. Un beso
Fecha: 24/04/2005 16:43.